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Giant Sand — Heartbreak Pass

Una reunión de amigos. De amigos de verdad, no de esas en las que en navidad se juntan antiguos excompañeros de octavo de EGB del Colegio María de las Mercedes de Retuerta del Bullaque. Relatos basados en la complicidad, en experiencias compartidas en el pasado, en un transcurrir del tiempo que hizo crecer a todos, de aciertos conjuntos y de errores particulares. Algunos llegan con hijos de la mano, otros con la cara de cansancio del que aún no ha cumplido sus sueños, no falta el que aún cree vivir en esos días. Howe Gelb es el nexo de unión para toda la pandilla, es quien los juntó a todos, es quien pone el menú, la mesa y la sobremesa.

La excusa para la cita son los treinta años de carrera que acaban de cumplir Giant Sand. Treinta años en los que la banda de Tucson no ha sido capaz de alcanzar un reconocimiento que sin duda merece, por lo que en esta ocasión Gelb ha pensado en la conveniencia de que entre todos se hagan un autohomenaje, ya que la nostalgia suele ofrecer oportunidades que han sido negadas por el presente. Fruto de esta reunión, de esta tertulia sobre lo que fue, lo que es y lo que podría ser Giant Sand nace este Heartbreak Pass (New West Records, 2015). Y es un disco muy sólido.

Heartbreak Pass: un resumen coherente a 30 años de carrera

La idea, explica Gelb, es reflejar en el disco todos los sonidos que han formado parte de la carrera de la banda, desde la época Indie Rock en la que estaban a la sombra de Sonic Youth hasta el inolvidable Chore of Enchantment (Thrill Jockey, 2000) en el que construyen la piedra roseta de lo que hoy se conoce como Country Alternativo y Rock Fronterizo. Ese es el motivo por el que aparece como invitado hasta aquel que pasaba por allí durante la locura del verano de 1989, por el que en busca de sensaciones quizás olvidadas la grabación se ha trasladado por medio mundo y se ha extendido durante bastantes meses.

Heartbreak Pass va desde los tiempos del Indie Rock hasta el Rock Fronterizo del imprescindible Chore of Enchantment

El esfuerzo se plasma en un plástico que se divide en tres partes aunque la mirada en perspectiva acaba fusionando las dos últimas. Una parte de vocación eléctrica, muy en sintonía con el icónico Center of the Universe (Restless Records, 1992), una intermedia llamada intencionalmente como Americana en la que el Folk y el Country toman el mando y una tercera a la que Gelb llama “agitation”, donde el Country se transforma en Jazz mientras la caída del telón va sumiendo al disco en una oscuridad que no estremece pues su intención es ejercer de abrigo, crear una atmósfera de complicidad desde la que sincerarse sin el menor de los tapujos.

La abstracción porterior nos permite ver a un grupo de amigos que han hecho un ejercicio de nostalgia sin mayor pretensión que ponerse a sí mismos en el lugar que merecen, reivindicarse a sí mismos con todo lo que fueron y lo que hoy son. La forma de lograrlo es sonar tan trangresores como fueron en sus inicios para madurar el disco como ellos fueron madurando, de forma paulatina, pausada, elegante. Heartbreak Pass es un disco que empieza de forma luminosa pero que se cierra con un carácter crepuscular que embriaga, que se abre con el pedal de efectos a punto de convulsionar y que se cierra con el piano y los coros poniendo la piel de gallina.

Ausentes a la reunión han estado los fundadores de Calexico, banda nacida bajo el abrigo de Howe Gelb y que acabó siendo más grande que los propios Giant Sand. Su ausencia se torna importante cuando el disco pide más fusión y menos catarsis emocional, pero la persistencia en las voces dobladas y coros femeninos que son seña de identidad y el fantástico deje de Gelb dejando atrás la desidia de la irreverencia juvenil y abrazando el tono del narrador presente que tiene muchas cosas que contar bien compensa la carencia.

Heartbreak Pass hace justicia con una de las bandas más infravaloradas del fin de siglo

¿Es posible que el espíritu aglutinador de este Heartbreak Pass signifique que estamos ante el final de Giant Sand? El tiempo lo dirá y es posible que sacar conclusiones del álbum sea aventurarse demasiado. En cualquier caso Heartbreak Pass es un disco especial tanto por concepto como por estructura, que hace justicia a una de las bandas más importantes del final del siglo pasado y que demuestra que las revoluciones que triunfan no son las que estallan de golpe sino las que se asientan en el cambio cotidiano.

8/10

Su final austero, casi febril, acaba en el punto al que muchos solemos acudir cuando pensamos en Giant Sand. Es cierto que el sabor que deja esta reunión de amigos es demasiado áspero, melancólico sin caer en la tristeza impostada. Las conclusiones se paladean lentamente, jugando con una atmósfera envolvente que se debate de forma ambigua entre la inflexión o el cierre crepuscular. Veremos si en el futuro hay más reuniones de amigos, en esta el objetivo se ha cumplido con creces: todos a casa y Giant Sand en la de todos. Y yo que me alegro.

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