Gilmore Trail — Sailing Stones: una nota vale más que mil palabras

Lo malo de las palabras es que son volátiles. Conforme se van diciendo, estás terminan por irse y por desaparecer. Siempre estamos buscando las palabras adecuadas, la expresión más acertada, el comentario más elocuente, el chiste más ingenioso, o simplemente encontrar esas frases que mejor reflejen nuestro estado de ánimo. Ya sea de gran alegría como de extrema melancolía o tristeza. Intentar encontrar esas palabras expresar tus sentimientos hacia otra persona, sentimientos que van desde el amor hasta el enfado. O buscar esas palabras en otra persona, permitiéndonos creer que hay alguien más que nos comprende.

Sin embargo, las palabras a veces no abarcan todo el espectro de lo que queremos expresar. Se quedan cortas y el mensaje queda incompleto. Comúnmente se dice que una imagen vale más que mil palabras. No obstante, ¿puede expresarse de igual manera solo con el sonido? La música ha servido a muchos compositores para expresar sus emociones y sentimientos canalizándolos en el sonido. Acompañando con una buena instrumentación esos cientos de versos donde el artista vuelca todas sus inquietudes y sus motivaciones. Sin embargo, ¿se puede aplicar este principio a la música instrumental? La respuesta es un rotundo sí.

Gilmore Trail, cuando las palabras sobran

Pero para poder conseguirlo hay que tener un cierto nivel. Para conseguir ese objetivo de plasmar esos sentimientos sin decir una sola palabra hay que tener un buen dominio de los instrumentos. Saber que nota tocar, que punteo es el más adecuado, cómo conseguir que un pasaje sea lo suficientemente evocador o cautivador o lograr que todo el conjunto funcione de forma sincronizada para lograr ese objetivo. No es tarea fácil, pero cuando se consigue, puede hacer que esos instrumentos te cautiven más que las desgarradoras o sinceras letras de un gran compositor.

Todas estás reflexiones me vinieron a la mente tras escuchar el álbum de debut de Gilmore Trail. Encasillados dentro del Post-Rock instrumental donde ahora triunfan gente como Explosions In The Sky o Caspian, el cuarteto británico consigue ponerte la piel de gallina con su cuidada y emocional música. Instrumentos a flor de piel que tocan la fibra lo suficiente para que hasta el oyente más rudo consiga desaletargarse y emocionarse.

Por supuesto, las referencias están claras en un grupo como Gilmore Trail. La primera que viene a la mente es la de unos paisanos suyos, Oceansize, aunque también tienen elementos propios de God Is An Astronaut o de los citados Explosions In The Sky, o incluso, ya tirando del hilo con respecto a lo emocional, a Sigur Rós (cuando no se pierden en sus derroteros ambientales). No obstante, tienen cierto componente en su música, tan cuidada como es habitual en el género, pero con una emotividad y una sensibilidad especial que me genera unas sensaciones similares a las que me producen los trabajos más recientes de Anathema, es decir, We’re Here Because We’re Here y Weather Systems. Una gran capacidad para poner los pelos como escarpias, aunque dejándose la piel para que sus oníricas composiciones puedan reflejar esas sensaciones.

Saling Stones, instrumentos que ponen la piel de gallina

Esas sensaciones son las que me han producido un trabajo como Sailing Stones. Todo ello mediante las seis piezas de este disco, dónde solo una de las canciones se sitúa bajo la franja de los seis minutos, aunque su duración de poco más de un minuto hace de este más un interludio que un tema en sí. El esquema de estas composiciones es el mismo, y muy similar a los últimos Anathema: inicio delicado y suave dónde las capas oníricas te envuelven mientras tus nervios se ponen de punta que se prolonga siguiendo diferentes estructuras hasta llegar a la recta final donde se produce la explosión de instrumentos, las guitarras se sacuden a todo trapo y la batería se golpea con tanta fuerza que casi puedes sentir los golpes en la boca del estómago.

7.2/10

Sin embargo, es un esquema que ya siguen muchas bandas del género. ¿Qué hace que el trabajo de Gilmore Trail me cause tanta fascinación? Por lo expresado anteriormente. Sus canciones consiguen erizarme la piel y me transmiten tanto o más que si las acompañaran de letras. Hay veces que la música instrumental se hace demasiado plana e insustancial, y muchas veces pienso a cuantas bandas de ese estilo les vendría bien un buen cantante que le diera vidilla al asunto. Aquí sucede al caso contrario. Añadir las voces solo serían un simple añadido, y hasta haría que las composiciones trasmitieran mucho menos de lo que ya transmiten. Sailing Stones es un trabajo más que capaz de tocarte la fibra si te dejas llevar entre las inmensas capas de guitarras y las cuidadísimas atmósferas. Unos buenos cascos, un ambiente relajado y darle varias escuchas a uno de los discos más interesantes de Post-Rock del año, y eso que solo son unos debutantes. Quien sabe dónde pueden llegar con un poco más de experiencia y madurez.

Tracklist de Sailing Stones