Ginnels — A Country Life

Por supuesto que se puede vivir dentro de un disco. Varias vidas, todas ellas diferentes. A mí me sucede a menudo pero menos de lo que debería: de tanto en cuanto no sé diferenciar dónde termina mi vida real y dónde comienza mi vida ficticia. Hoy tampoco sé si mi vida transcurre entre las catorce canciones de A Country Life (2014, Tenorio Cotobade), el tercer larga duración de Ginnels, o entre aquello que hemos decidido llamar existencia y que se compone de carreteras, oficinas, calles, amigos, novios, novias, habitaciones, armarios, urnas, ceniceros, escritorios, teléfonos y, ocasionalmente y sin que sirva de norma, atardeceres.

Hay discos que invitan a la alegoría obnubilada y aquí va una: la verdad no es aquello que ven vuestros ojos sino la ficción sobresaliente, oferente de atardeceres sin solución de continuidad, que vive en las canciones de Ginnels.

http://bandcamp.com/EmbeddedPlayer/album=1476768984/size=large/bgcol=ffffff/linkcol=0687f5/tracklist=false/artwork=small/t=2/transparent=true/

A Country Life va de vida: la suya propia, protagonista de un universo cerrado ideado por Mark Chester — irlandés, compositor y líder del grupo — y la nuestra, la que queramos depositar en la burbuja de papel celofán a la que Ginnels llaman “tercer disco” y a lo que yo, de ahora en adelante, he decidido bautizar como “mi casa”.

Bienvenidos, protocolo de rigor, pasad, os la enseño, comencemos por los cimientos: adobe compuesto de retales de The Glow Pt. 2, Sittin’ Pretty, London Weekend, seis elefantes y una monja voladora. De todos ellos se vale Chester para hacer de ‘Ashton Memorial’ la mejor canción Pop de la carrera de Ginnels y, por extensión, del año. El listón ya estaba muy alto gracias al recopilatorio Plumes (2013, Tenorio Cotobade), en el que cabían las canciones que hacían de su debut, Ginnels (2011, autoeditado), una joya a la que el tiempo sólo le hará brillar más y más y más y más.

Elecciones y equivocaciones

Destellos violetas, escondidos entre las mismas montañas frugales e idílicas que ilustran la portada de A Country Life. Ginnels los esparcen entre ‘Settle Down’, ‘Car’s Parked’, ‘Doing Fine’ y ‘Woodlands’. También aplican la receta Ray Davies — guitarras vívidas, palmas, coros — , pasada por el filtro de Sarah Records, en ‘This Love’, el rincón donde Ginnels invitan a gestar más historias de enamorados, imaginadas o verídicas, cuál es la diferencia, que-que-qué más da.

Lo cierto es que no la hay — y si la encontráis es porque estáis equivocados — y que ahora mismo no hallo motivos para que nadie en su sano juicio pueda elegir cualquier otra vida que no sea A Country Life. Una vida en el campo, puede, quizá, depende. ‘The Great Escape’ podría ser el frugal aroma de una noche de verano o el recogimiento invernal tras la ruptura. Depende de qué día hayáis elegido. De elecciones también hablan Ginnels: si tras ‘A Country Life’ aún no habéis hecho la correcta es porque, de nuevo, estáis equivocados.

http://bandcamp.com/EmbeddedPlayer/album=1476768984/size=large/bgcol=ffffff/linkcol=0687f5/tracklist=false/artwork=small/t=10/transparent=true/

Y si no creéis en esta carta de amor a Ginnels es porque quizá tampoco compartáis mi entusiasmo infantil por los discos que deciden morir en sus mejores canciones. A Country Life es un disco largo que desde ‘Not What You Think’ hasta ‘Milky Murmur’ se hace eterno porque sus canciones nunca dejan de sonar. Nunca lo han hecho, en realidad. No sabría decir en qué disco, en qué grupo, en qué recopilatorio había escuchado las mismas guitarras, los mismos puentes, los mismos coros, pero sé que estaban ahí, que me hicieron muy feliz y que ahora Ginnels las han reconstruido. Hay canciones que se niegan a desaparecer. No es entusiasmo: es ver un recuerdo hecho materia.

Ahora que Real Estate, el grupo que tituló un disco Days, y Hospitality, el grupo que debería haber titulado un disco Days, se han rendido, ahora que casi nos habíamos olvidado de aquellos grupos australianos y neozelandeses, de Literature o de los Pains of Lolailo, ahora que la vida simplemente pasa, Ginnels los reúnen a todos y les regala un broche de oro: ¡adiós amigos!

8.6/10

He salido de casi, casi todos ellos pero aún sigo dentro de A Country Life. Mi vida está ahora aquí, les quise pero ya no. Y soy consciente de lo pasional del juicio pero, la verdad, si no pensáis que el Pop es una cuestión pasional estáis perdiendo el tiempo en estas líneas.

Anuncios