Hay grupos que, de tan irreverentes que son con los aspectos más extramusicales, los tienes que querer muy fuerte incluso sin haberlos escuchado. Claro que luego compruebas que su música mola aún más y entonces ya te tienes que hacer fan irredento. Sin darte casi ni cuenta, ya se han convertido en unos imprescindibles sin pasarse haciendo ruido. De esos que se convierten en un icono que relacionas directamente con un momento temporal concreto. En este caso específico, el segundo lustro del siglo XXI no hubiera sido lo mismo sin CeeLo Green ni Danger Mouse.

En tiempos donde las fotos promocionales son cliché tras cliché, donde los metaleros posan sacando músculo o aplastando fruta invisible mientras que la banda indie de medio pelo luce su look “alternativo” y “diferente” que es totalmente clónico a todos los demás, se agradece que una pareja decida romper con todo y aprovechen sus sesiones de fotos para hacer guiños cómicos a iconos de la cultura popular y el cine. Era altamente improbable no te arrancaran una sonrisa de tu boca con sus homenajes a La Naranja Mecánica, Pulp Fiction, Star Wars, Superman, El Mago de Oz o dos mitos del cine de terror.

Pero dejando a un lado todo ese material gráfico de calidad, cabe aclarar que hay un grupo de calidad detrás de todo esto. Imagino que, si cumples unos mínimos requisitos para ser hombre de bien, conocerás bastante bien a Gnarls Barkley. De lo contrario, ya te estás poniendo al día con su estupendo material, allí donde el cruce entre el soul, el pop, la electrónica, el hip hop y hasta cierto espíritu rockero consigue alcanzar unos niveles de exquisitez y energía que te poseen por completo. E incluso cuenta la leyenda que su música es capaz de levantar hasta a un difunto, y yo me lo creo totalmente.

Aunque sea de refilón, todos nos hemos cruzado en algún punto de nuestra vida con ‘Crazy’

De todos modos, aunque sea de refilón todos nos hemos cruzado en algún punto con ‘Crazy’, esa canción a un grupo pegada. De esas canciones que sobreviven a quienes las crean, quedando estos en algunos casos en el anonimato por mucho que el oyente se conozca el tema. Y el motivo no es baladí, porque es un señor jitazo con enjundia, con una melodía irresistible, un ritmo adictivo y un Green inconmensurable con su voz. No se puede decir que su posición rompiendo listas de ventas y popularidad sea inmerecida.

Pero no caigamos en el error de calificarlos como un one hit wonder, tienen mucha tela que rascar, sobre todo en el mismo disco donde figura su gran single. Porque si algo posee St. Elsewhere (Warner, 2006) son canciones fantásticas para dar y regalar. Ya consiguen que te levantes de la silla para ponerte a mover el esqueleto sin control con ‘Go-Go Gadget Gospel’, el resto del disco se lo pueden pasar lanzando dardos certeros que nos lleguen hasta las entrañas. Ya sea con su movida versión del ‘Gone Daddy Gone’ de Violent Femmes, la deliciosa garra de ‘Smiley Faces’, la desgarradora melancolía de ‘Just a Thought’ o el locurón en muchos aspectos con ‘Storm Coming’, el dúo muestra no dar puntada sin hilo. Así dan forma a un debut extraordinario que te posee por completo.

No caigamos en el error de calificarlos como un one hit wonder

Pero con un movimiento deslumbrante no era suficiente para dejar la huella en el panorama, hacía falta sacarse otro as de la manga. Atendiendo a su debut, da la sensación de que a la pareja se le da muy bien sacar temazos y bastaba con explotar ese talento en su continuación. No obstante, la sensación que transmite The Odd Couple (Warner, 2008) es bastante opuesta, casi buscando ser un disco de anti-hits. Lo más cercano a un hit es la festiva ‘Run (I’m A Natural Disaster)’, casi como pasando por ahí y no porque le tocara estar ahí. Y aunque pueda parecer un disco menor en comparación por esa casi intencionada renuncia al jitazo, hablamos de un disco de anti-hits tremendo, que consigue evocarnos a esa época dorada del soul y nos seduce con su mágico estilo. Una jugada arriesgada la de renunciar a la fiesta y a lo fácil, pero este dúo puede con lo que sea.

A pesar de que nunca ha habido ruptura de manera oficial, el grupo lleva tanto tiempo fuera -demasiado tiempo- que se les convalida el título de grupo separado, aunque la promesa de un posible tercer disco lleva mucho tiempo resonando en el ambiente (yo, hasta que no vea una portada y un tracklist no terminaré de creérmelo). Pocas cosas me harían tanta ilusión como un regreso por la puerta grande por parte de Gnarls Barkley, pero de momento siempre nos quedarán sus dos joyitas de estudio que nunca está de más volver a recuperar. Y hoy parece un día tan bueno como cualquier otro para ponerse a ello.

Discografía de Gnarls Barkley

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