La fiesta del domingo, 27 de Junio llevaba meses marcada en el calendario. Era la Goa de cierre de temporada en Madrid, la organización abriría más metros cuadrados de discoteca que nunca, hacía calor y buen tiempo, muchas caras conocidas se darían cita allí y el cartel de Djs invitados era bastante potente.

Pero la razón que nos llevó a muchos a acudir a esta fiesta no era sino la presencia del mágico francés, Laurent Garnier, que haría un directo en la sala principal con toda su banda. Por fin había llegado la hora, para los madrileños, de comprobar por dónde evoluciona el maestro, al que llevábamos sin ver en formato Live desde hace más de tres años.

De todas formas, Goa es un encuentro entre amigos, no sólo música sino fiesta pura y dura. Y hasta las nueve de la noche había muchas horas para bailar, reír, charlar con los amigos y hacer otros nuevos. Desde luego candidatos no nos faltaron.

Porque cuando llegamos a las inmediaciones de Fabrik, comprobamos lo que estaba más que cantado. El polígono, totalmente colapsado, con el ambiente de costumbre: bebida, sillas y mesas, tappers de tortilla, coches tuneados y música house, techno, poky, schranz, flamenkito o regguetón: Todo vale.

Acabé dejando mi coche en un parking trasero, al fondo a la derecha (como los servicios) que ni sabía que existía, después de media hora de sortear gente, gente y más gente. Después de esperar una larga cola, por fin entramos en la discoteca, y cómo no, nos fuimos directos a la Crystal Room, el templo del deep house. Nos esperaba un clásico de Madrid, Sr. Lobo. Este Dj destaca por su gran trabajo al frente de Lovemonk. Y en directo no defraudó.

De hecho, su sesión fue muy buena, rozando lo súblime incluso a ratos, e incluso con la inesperada intervención de un vocalista en su set. Funky, house negro, cosmic, música espacial y grandes clásicos. Un set excelente que consigió que el personal bailara hasta la saciedad a pesar de lo temprano de la hora. Después de Sr. Lobo, pinchaba Karizma, otro clasicazo del house. Su música puede ser tachada de simple y comercial, pero el caso es que consiguió que todo el mundo, desde los más entendidos y sibaritas hasta la gente menos exigente con la música, acabara con las manos arriba.

¿Referencias? Un poco de todo, mucho popurrí de house tribal, clásicos, un poquito de deep y alguna basura que otra, porqué no vamos a reconocerlo. Pero a estas alturas, la fiesta se encontraba ya en su punto álgido. Sólo había que pasearse por la sala para comprobar que Goa había acertado. Lo que se dice hacer el agosto, desde luego.

Una Upper Room a reventar, con los chicos de Crosstown Rebels en escena. Nos pasamos cuando pinchaba Shaun Reeves y estaba poniendo un house melódico, oscurete, realmente bueno. Y lo que es más increíble (yo no lo esperaba) era el área Satélite, a reventar de gente, bailando a Djs de aquí, de Madrid (nada de estrellas internacionales). BEM, Alfonso Ares, Aivan, y un cierre que nos perdimos, con Chris Carrier, que no es español pero tampoco es estrella mediática.

También paseamos por la zona exterior, la terraza propiamente dicha. La piscina y el tobogán de agua eran un espectáculo, quizás un poco deplorable. El agua tenía un color verdoso-amarronado que no invitaba al baño, pero igualmente estaba abarrotada de gente. De verdad, chicos, ¿No os quedan dos dedos de frente?

Pero se acercaba la hora del directo de Laurent Garnier. Nueve de la noche, entramos en la Main Room, oscurece, buscamos nuestro hueco entre hordas de fiesteros. Cuesta, pero al final conseguimos un lugar privilegiado en la zona trasera de la pista, centrados y elevados con respecto a la pista. Probablemente nos cueste los oídos (hay que ver, Fabrik sigue sonando regular, pero con una fuerza que asusta) pero queremos ver al mago.

Y Laurent Garnier aparece. Con toda su banda (Saxofón, trompeta y piano), y Scan X a las máquinas. Vaya hora y media que vivimos. Cualquier amante de la música (no solo de la electrónica, ojo) debería de, como mínimo, apreciar lo que allí se cocinó. Fusión perfecta de jazz y techno en un concierto al que no le puedo poner ni un pero.

Magistral la manera de desarrollar el gran Gnanmankoudji, que evoluciona como si de una historia se tratara: primero jazz y sonidos africanos, después un gran impass techno impulsivo y contundente, a continuación melodía principal y por último el orgasmo en forma de pieza principal del disco. Sorprendente la reinterpretación, diferente en cada concierto de cada punta del globo, de sus clásicos, a saber: Crispy Bacon y Man with the red face. Que por cierto, nos reventaron dos peleas consecutivas alrededor nuestro. Nunca entenderé porqué la gente sale a pegarse y no a divertirse. ¡No a la violencia!

Pero seguimos repasando, muy buen guiño al Drum’n Bass, el tema que más nítido sonó en todo el concierto. Buenos solos de piano, saxo y trompeta que alternaban con la melodía principal. Tremendo el nuevo track de Garnier, que presentaba en este concierto de Madrid y en otro de Holanda, y que si no me equivoco fue el que cerró el concierto. Vaya descarga de techno, bajos y melodía psicotrópica y viajera.

Y creo que no me dejo nada por repasar. Laurent Garnier es un grande, ya no de la electrónica sino de la música, y con artistas así, la electrónica está salvada. Y la Goa, bueno, lo de siempre. Es un fiestón, tremendamente masificado, pero que sigue teniendo su encanto. ¿Porqué? Pues por ser de día, por programar lo mejor de la música actual y porque (a pesar de masificaciones y problemas puntuales), destila una atmósfera que lo hace diferente a cualquier otro macroevento peninsular que conozca. ¡Hasta el mes de septiembre!

Fotos | Vladimir
En Noctamina | Goa prepara su verano
Más información | Goa

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