Goat — Commune

Todos los ingredientes que forman sobre el papel la receta de Goat podrían infundir temor hasta en el oyente más osado: world music ejecutada por un grupo de suecos que se presentan enmascarados y rodeados de motivos africanos, mientras pregonan una historia imposible sobre rituales vudú en su Korpilombolo natal. Dan pocas ganas de meterse aquí, vamos a ser sinceros.

Sin embargo, todo eso que puede provocar rechazo por razones más que evidentes se transforma, al ser puesto en práctica, en una fórmula absolutamente ganadora. World Music, su álbum debut, se convirtió en uno de los momentos más brillantes de 2012 en lo musical, llenando la base anteriormente presentada de color, ritmo y energía. Dos años después, llega el momento de confirmar las promesas con Commune.

El regreso de la cabra bailonga

El misterio impostado sigue presente en esta segunda oleada musical de Goat, así como los ingredientes que hacían de sus aspiraciones étnicas una propuesta diferente a lo habitual: psicodelia a toda pastilla, revitalización del krautrock a cualquier precio, afrobeat para las nuevas generaciones y cánticos rituales pensados para la pista de baile. Todo eso funcionaba en su debut y sigue funcionado ahora.

Eso sí, los suecos han intentado esta vez guardar un poco más las formas, o eso es lo que parece cuando uno escucha canciones como ‘Talk To God’ o ‘Hide From The Sun’. Siguen sonando hipnóticas, enormes, pero no a esos ritmos imposibles que nos descubrieron hace dos años, sino con más pausa para ir adentrando en las capas del sonido. No tengáis miedo, el cambio les sienta muy bien.

Y no os preocupéis, que sigue habiendo canciones donde se apuesta por las percusiones machaconas y los riffs brillando en la saturación, como ‘The Light Within’ o ‘Goatslaves’. Entre unas y otras se consigue alcanzar un agradable contraste que no pudimos presenciar tan claramente en World Music, dando así más variedad a la propuesta del grupo y descubriendo más profundidad en sus composiciones.

Todo ello conservando un esquema similar de nueve canciones que, en conjunto, rozan los cuarenta minutos de duración, una dosis perfecta para apreciar como es debido una idea tan única como recomendable. Bastará un poco de sentido del ritmo y de apertura mental para disfrutar al máximo con esta nueva incursión en los rituales vudú procedentes del círculo polar ártico.

8/10

Goat maduran pero no pierden las ganas de fiesta. Con Commune el colectivo sueco demuestra de manera muy acertada que cuentan con más trucos de los mostrados en su primer trabajo, brindando de nuevo uno de los lanzamientos más interesantes de la temporada.

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