Atascarse cuando estás recorriendo tu camino es algo que sucede más a menudo de lo que uno piensa. Y por mucho que buscar la manera de continuar hacia adelante en línea recta, al final lo que termina solucionando la papeleta es un cambio de perspectiva, observar la situación desde otro lado del prisma para que, una vez reanalizada la situación, poder avanzar. En la música por ejemplo son incontables los casos de bandas, de géneros enteros, que han terminado avanzando mediante esta estrategia.

En el caso concreto que hoy nos ocupa, el de los ingleses God Damn, no se plantea una revolución total para el rock duro, pero sí que propone una nueva óptica para que un estilo más bien anquilosado como el stoner rock encuentre la manera de progresar. Porque aunque ellos, en términos de estilo sonoro y de planteamiento, sean una banda de stoner, la puesta en práctica es bien distinta. Ellos no enfocan el stoner desde la vía del desierto y de la psicodelia como estaba planteado desde hace tiempo, lo hacen desde la inmediatez y la violencia del hardcore.

God Damn desde una óptica distinta

https://www.youtube.com/embed/dclUyxW9bW4

Su segundo disco, entregado sólo un año después de su debut, plantea este escenario en el que se llega hacia un destino similar que al de muchas bandas stoner, pero con unos métodos y una praxis que hacen que varíe el producto final. Recogiendo los postulados del post-hardcore más próximo al noise, tomando velocidad endiablada cuando es preciso (‘Again Again’) o bien bajando el ritmo (‘I’ll Bury You’), le dan un disfraz estimulante y vigoroso a una colección de canciones pop que no lo parecen a priori.

Cada tema cuenta con su gancho, con su deje característico que permite darle bastante color a Everything Ever (One Little Indian, 2016) y evita la monotonía. Sólo son dos tocando -guitarra y batería- pero la energía que despliegan en su rock es atómica, calentada hasta el punto donde todo parece que va a estallar por los aires. Tanto te entregan canciones que explotan en tu cara como ‘Sing This’, pero luego también son capaces de colar ese toque tan dance punk a lo Death from Above 1979 en cortes como ‘Ghost’ o ‘It Bites’. Son la banda perfecta para bailar cuando la pista está llena de sangre.

https://www.youtube.com/embed/Pfv73PSyL5k

7.9/10

Al contrario de lo que pueda parecer por el gancho que tienen casi todas sus canciones, a God Damn trece temas se les terminan haciendo demasiados. Faltan más puntos de inflexión como ‘Oh No’ para que la escucha del disco no se termine haciendo bola, y algún corte de la recta final se podría haber guardado para más adelante. Eso habría terminado de hacer más redondo un Everything Ever que, para mí, ha supuesto una sorpresa más que agradable y que me va a proporcionar ratos más que satisfactorios de aquí en adelante. Con suerte, a vosotros también os los proporcionarán.

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