Godsmack — 1000Hp

Que The Other Side (2004, Universal) sea el disco de Godsmack que más he revisitado en los últimos 5 o 6 años tiene muy poco de casualidad. Perdidos en la maraña de mediocridad propia de la escena en la que se incrustaron, los de Sully Erna cosecharon un éxito impropio para una banda tan ramdom como la suya gracias a dos pepinos y varios taquillazos. Era evidente que detrás del Post Grunge metalizado y el heitfileo de Erna había algo, pero el homenaje a Alice in Chains en el nombre no había sido suficiente pista, ni para la banda de Boston ni para su público.

Pasaron los años y la deriva fue inevitable. Godsmack seguían en sus trece pero nos regalaron un EP con adaptaciones acústicas de algunos de sus éxitos a modo de concesión, una concesión que acabó generando falsas expectativas. A pesar de ser un escarceo personal, Avalon (2011, Universal) contribuyó a hinchar la burbuja alrededor de la banda de Erna. Ni musical ni líricamente tenía nada que ver con discos como Awake (2000, Universal) o Faceless (2003, Universal), pero insinuaba un camino en el que todos deseábamos, si no a la banda madre, sí a su vocalista en ejercicios futuros.

Los cuatro años que median entre Oracle (2010, Universal) y el actual 1000Hp (2014, Universal) hicieron que la idea del adiós por parte de Godsmack cada vez pareciese más cerca, por lo que la llegada del nuevo álbum nos pilló a todos por sorpresa y, evidentemente con la guardia baja. Y toca reconocer que la banda no ha sabido aprovechar la coyuntura favorable, más bien se ha empecinado en mantenerse firme, cosa que no tiene porque estar mal a menos que el proyecto esté más que agotado.

Y a eso huele precisamente el álbum, a proyecto que no puede dar más de sí a pesar de que es innegable que hay talento detrás de los instrumentos. Riffs potentes hay por un tubo, e igual sucede con las pegadizas líneas dibujadas por la rasgada garganta de Erna. Sin embargo con la tónica imperante en la banda desde hace ya más de 15 años no es suficiente, es imposible no pedir más cuando sabemos de qué es capaz el principal compositor del combo.

6.3/10

Que Avalon juega muy en contra de este 1000Hp es una evidencia a pesar de que en Estados Unidos está funcionando bastante bien. Entiendo su éxito pero lógicamente no lo comparto, y no porque el disco me parezca especialmente mediocre (que también), sino porque ha quedado más que claro que Godsmack ya no puede dar más de sí y que la banda y su concepto a Sully Erna se le han quedado muy pequeños.

Y ahora, a esperar la continuación de Avalon, que ya ha sido anunciada.

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