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Gorillaz — The Fall: el sueño húmedo de Steve Jobs

El sueño húmedo de Steve Jobs


El mundo está en constante cambio, y aunque a la industria discográfica le cueste aceptarlo, también ellos son víctimas de la interminable evolución de las cosas. Internet y la tecnología han cambiado la música para siempre, y no me refiero sólo a la forma en que la consumimos, sino también a la manera en que ésta se crea. Los míticos estudios de grabación, con sus mesas de mezclas, sus monitores, sus sistemas de microfonía, su avanzada insonorización y el resto de la parafernalia caben ahora en un dispositivo del tamaño de una revista.

No voy a ser tan necio de asegurar que el iPad es un sustituto válido de un estudio profesional completo, porque es obvio que para tanto no da la cosa. Pero a pesar de todo Damon Albarn ha conseguido sacar de dicha tableta y de un puñado de aplicaciones un álbum completo que merece la pena escuchar, y que se une con todo el derecho a la discografía de Gorillaz como uno más, y no como el experimento menor que muchos supusimos que sería antes de escucharlo.

Tampoco invitaba a tener grandes expectativas la forma en la que se publicó The Fall, casi por la puerta de atrás al final de su calendario de Adviento y sin edición física por ahora, pero ha quedado demostrado lo erróneo de relacionar esta ausencia total de convencionalismos con la calidad de la música. ¿Miedo al cambio? Pues a mí me encanta.

De paseo por América

https://www.youtube.com/watch?v=H58x-4xFnTY

El álbum ha sido descrito por Albarn como un diario musical donde se plasma su experiencia viajando por América, con motivo de la última gira de actuaciones de Gorillaz. Las referencias a la música estadounidense son variadas aunque no del todo evidentes, y en cualquier caso no llegan a robar protagonismo a los sonidos habituales del grupo, que tiran más por lo experimental y lo electrónico que nunca.

The Fall es un disco muy heterogéneo, como lo son todos los de este proyecto cada vez menos secundario, y en él se mezclan sin pudor guitarras, sintetizadores y percusiones, dando en ocasiones resultados un tanto abstractos o dispersos. En cualquier caso, al que ya tenga el oído hecho al estilo de Gorillaz no se le hará extraño encontrar en un mismo elepé cortes tan diversos como ‘Revolving Doors’, ‘Detroit’, ‘The Speak It Mountains’ o ‘Amarillo’, que cada vez que la escucho me trae a la memoria la película Paris, Texas y la inolvidable banda sonora de Ry Cooder.

Junto a la variedad de estilos, viene de la mano la variedad de calidad entre temas que es también característica de sus discos. No obstante tengo la sensación de que aquí la distancia entre los temas más brillantes y los menos interesantes se ha acortado por ambos lados, siendo los buenos menos buenos, y los malos menos malos. Así pues, todos los cortes quedan más próximos que en ninguno de sus lanzamientos previos al teórico punto de calidad media del conjunto.

Mucho más interesante de lo esperado

Las canciones en general son bastante sencillas y las tradicionales colaboraciones se reducen únicamente a la participación de Bobby Womack en ‘Bobby in Phoenix’, que en cualquier caso es sensacional, pero a pesar de todo el disco se hace mucho más interesante de lo que podría suponerse si nos atenemos únicamente a su vía de concepción. De hecho consiguió engancharme desde la primera escucha, cosa que no se puede decir de Plastic Beach.

8/10

Se hace bastante evidente que estamos ante un álbum concebido sobre la marcha, basándose casi exclusivamente en la inspiración del momento. A Albarn le venía algo a la cabeza, lo grababa ahí donde estuviera y lo trabajaba un poco hasta darle su forma definitiva. Y lo mejor es que la apuesta le funciona muy bien. The Fall es un disco imaginativo, diferente y capaz de hacer de sus inconsistencias una virtud. No es en absoluto un “P-Sides” como algunos supusieron, sino algo completamente nuevo y que no exige demasiado del oyente para poder disfrutarlo.

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