Grouper — Ruins

Liz Harris, a sus 33 años, ha lanzado su noveno álbum bajo el sobrenombre de Grouper. Nueve discos en nueve años, sin contar siquiera las colaboraciones con otros músicos. ¿Se puede esperar algo realmente novedoso de un noveno trabajo? Pues seguramente no. Aunque hay gente que hace de la belleza, rutina. Gente que pare nuevos sonidos llenos de esplendor y finura, con insultante facilidad, como este Ruins (Kranky, 2014).

Ruins: dibujando planos desde la nada

Ruins es un disco que nace de la nada. De la absoluta soledad de una casa abandonada en la que apenas se puede escuchar el croar, a lo lejos, de una de las pocas ranas que habita el estanque del final de la finca. Vegetación, sensación de abandono, un piano, algunas ventanas con cristales rotos, y la voz de Liz Harris. Falta el lápiz con el que empezar a diseñar el plano de Ruins, desde el inicio de ‘Made of Metal’, y estamos listos para empezar.

A los que no conociéseis a Grouper con anterioridad, Ruins será una fantástica forma de empezar a familiarizarse con Elizabeth

A los que no hubiéseis conocido a Grouper con anterioridad, seguramente Ruins será una fantástica forma de empezar a familiarizarse con Elizabeth. Esperar lo justo y necesario para que tome realmente las riendas del disco, acaricie las teclas del piano y empiece a entonar la conmovedora ‘Clearing’, el mejor tema del disco, nada más empezar. Desnudo, absolutamente despojado de nada que no sea esencial, estrictamente. Dibujar ese plano a trazos de cuerda y voz fría, estremecedora, incluso cuando quiere abrazarte.

A continuación, ‘Call Across Rooms’ como si alguien fuese a escucharla en la oscuridad, tanto de su sonido como de sus letras. La voz de Liz, casi con miedo a salir, desde el susurro. Otra canción magnífica que abre un espacio a lo exclusivamente instrumental, a ‘Labyrinth’, que llega a desorientarnos y conmovernos por igual o a los ecos de ‘Lighthouse’, reincidente en lo delicado y escultural.

https://www.youtube.com/watch?v=ii6W7BjZr90

7.9/10

Llegamos a un tramo final en el que Grouper explora un terreno más experimental. Más arriesgado y atrevido. Un terreno del que saldrás fascinado o, directamente, aburrido. Desde la calidez de ‘Holifernes’ a esos últimos segundos de lluvia de ‘Holding’, Liz Harris apuesta por una evolución pausada desde la neoclásica al dream pop, acabando con esa pieza ambient llamada ‘Made of Air’, que seguramente tenga el defecto de no acabar de seguir un hilo conductor coherente con el resto del álbum, de parecer puesta ahí casi más por obligación que porque el conjunto realmente lo precisase. Algún pero había que poner.

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