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Guía fácil de Metal: Heavy Metal (II)

Ayer se dio el pistoletazo de salida a esta guía concienzuda a la par que sencilla y digerible. En esta serie de posts se van a ir repasando, describiendo y analizando las numerosas ramas de las que se compone el extraordinario mundo del Metal. Cierto que no es una empresa nada para el que redacta estas líneas, pero ¿quién dijo miedo? Nunca es mal momento para hablar de uno de mis géneros favoritos que tan buenos ratos me ha proporcionado durante mi vida musical.

En el post anterior de este díptico sobre el subgénero del Heavy Metal echamos un vistazo a las bases en las que cosiste su sonido, las bandas que sirvieron como prototipo de su sonido y las más importantes dentro de la escena británica que le dieron un impulso creativo y una mayor repercusión. Hoy, toca seguir progresando en el tiempo para seguir viendo la evolución de esta etiqueta en otros escenarios.

El Heavy más allá de las islas

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Sin duda uno de los focos pricipales del movimiento Heavy era Inglaterra, tanto por ser la cuna tanto de la banda originaria como de uno de las escenas fundamentales del subgénero. Pero no todo el Heavy se reduce a las islas británicas. De hecho, podemos encontrar muchas bandas imprescindibles en otros sitios de Europa. Por ejemplo, Alemania, de donde surgieron dos de los ejemplos más populares: Scorpions, grandes creadores de jitazos que cuentan en sus filas a uno de los guitarristas más prodigiosos del país, Michael Schenker, y Accept, fuertes, duros y muy contundentes.

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Pero me quiero centrar en otra banda de la que sin duda merece tantas alabanzas como cualquiera de los mayores abanderados del Heavy. Nacidos en Dinamarca, Mercyful Fate consiguieron aprovechar las bases ya definidas y adaptarlas a su forma de pensar, más tenebrosa y diabólica. No hay más que fijarse en su frontman, King Diamond, para entender porque se les considera una de las bandas fundadoras de lo que sería el Black Metal. La esencia del sonido de la banda también sería la que daría forma a este subgénero, más acelerado que el estilo tradicional, voces más agudas y letras sobre el satanismo y el ocultismo. Pero su brillantez y talento les hace más que valedores para ser uno de los más grandes, siendo a la vez parte del subgénero base y pioneros de uno de uno de los más brutales.

Los ochenta: Manowar sí, Manowar no

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Una vez metidos en los ochenta, las principales bandas de la NWOBHM fueron alcanzando sus picos personales de calidad. También cabe resaltar la figura de un cantante de estatura más bien baja, pero cuya figura es tan enorme que podría hacer sombra hasta a los mayores gigantes. Ronnie James Dio, el hombre que, entre otras cosas, popularizó el conocido gesto de los cuernos entre el público metalero. Aunque su carrera ya comenzará a despegar en las filas de grupos como Elf o los Rainbow de Ritchie Blackmore, la cima creativa de este menudo cantante llegó enrolado en las filas de Black Sabbath una vez se despidió a Ozzy Osbourne, firmando muy buenos trabajos como su debut Heaven and Hell, y con su carrera en solitario, que también le reportaba buenos éxitos.

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Ya avanzados en esta década, comenzó el auge de una de las bandas de la que he podido ver más polémica en cuanto a su trayectoria. Tildados como una de las bandas más estruendosas y rocosas del Heavy y también como uno de los ejemplos más rancios a la hora de hablar del declive que supusieron los ochenta musicalmente hablando. Una cosa queda clara, Manowar no dejan indiferente a nadie. Pero se me hace imprescindible remarcar la importancia de esta banda dado que es posible que estemos ante una de las últimas bandas del género que se creyeran tan grandilocuentes como realmente son. Nunca fueron perfectos, pero tuvieron un gran impacto para seguir manteniendo la estela del Heavy unos cuantos años más. Si incluso convencieron a un ¿grande? Como Bertín Osborne.

El Heavy hasta nuestros días

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Llegados a la década de los noventa, el Heavy estaba realmente falto de sangre nueva. Durante la década anterior fueron surgiendo diversas ramas metaleras que llegados a ese punto estaban en auge, quedando la importancia de este a un discreto segundo plano y sobreviviendo a base del trabajo de viejas glorias que ya habían dado lo mejor de sí. Hasta Metallica, una de las bandas más importantes del Thrash Metal, acabó pasándose al Heavy en su álbum homónimo. Aunque muchos veteranos ya no rendían a alto nivel, aun quedaban algunos que dejaban buenas joyas, como por ejemplo los Judas Priest y su Painkiller.

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Pero pocas bandas quedan que puedan darle vida nueva a este género, cada vez más marchito hasta el punto de que su repercusión en la actualidad en casi nula. Aun quedan bandas en el camino que han gozado de buena salud, sin necesidad de revolucionar el género, destacando a los Black Label Society de Zakk Wylde, más conocido en su papel de guitarrista de Ozzy Osbourne (aunque la propuesta de estos también se acerca a otras vertientes como el Sludge de raíces sureñas), los estadounidenses Iced Earth y las etapas más recientes y convencionales de Slipknot y Disturbed. Aunque mención aparte para tres de las bandas más interesantes de los últimos años: los texanos The Sword y su evidente deuda de los Black Sabbath de la era Ozzy, Adrenaline Mob, formado por titanes del Metal Progresivo como Russel Allen, Mike Portnoy y Mike Orlando, y los suecos Ghost que, aunque muchos no vean más allá de su estrafalaria estética, están pegando bastante fuerte recientemente.

Algunas obras imprescindibles

Led Zeppelin — Led Zeppelin (1969)

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Creo que, antes de meterse realmente en materia a la hora de iniciarse al Metal, hay que tener una buena base. Creo que la mejor manera de comenzar a entrar en este mundo es mediante lo que ayudo a su construcción. Por eso, antes de lanzarse al mundo de las guitarras pesadas y los dobles bombos, conviene darse un paseo por el primer esfuerzo de Led Zeppelin. Quizás el trabajo por parte de los británicos que más se puede acercar al concepto de Metal. Aparte de su gran contribución siendo uno de los modelos a seguir por muchos metaleros, Led Zeppelin (uno) es uno de los debuts más grandiosos y más soberbios de la historia del Rock.

Black Sabbath — Black Sabbath (1970)

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Lo he dicho antes, podría haber construido todo el post basándome únicamente en la figura de Black Sabbath. El origen de todo lo oscuro y tenebroso que pueda haber en nuestra mente es lo que Tony Iommy, Ozzy Obourne, Geezer Butler y Bill Ward representan en su debut homónimo. El miedo es algo que nos aterra pero a la vez nos atrae y Black Sabbath juegan con eso. Pero aun se conservan trazas de Blues y de Hard Rock que hacen de este un trabajo más digerible y accesible para todos los desconocedores del Heavy.

Black Sabbath — Paranoid (1970)

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Queda ya bastante claro que Black Sabbath son unos imprescindibles, ¿no? Si no queda claro, puedo poner sus cinco primeros discos de los Ozzy Years para terminar de convenceros. Pero no voy a abusar de vuestra confianza y frenaré en el segundo esfuerzo del cuarteto británico, que consiguió superar su debut (lanzado solo unos meses antes) fomentando sus puntos más fuertes y consolidando más su propuesta. Paranoid contiene varios de los mayores jitazos de la historia Black Sabbath y los encumbró a la categoría de divinidades en solo un año. Y, por si fuera poco, su mayor hit lo compusieron en solo 45 minutos para completar el álbum, y al final acabaría por dar nombre al álbum.

Motörhead — Ace of Spades (1980)

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Hemos dado un salto bastante importante. De casi 10 años por lo menos. Pero aquí vamos a hacer una parada importante. Este año albergó varias piezas fundamentales del Heavy Metal, y aquí tenemos la primera. Hasta gente externa al lobby metalero de Hipersónica lo reconoce, Lemmy es el puto amo. Siempre se ha mantenido fiel a sí mismo y por eso todos los discos de Motörhead repiten la misma fórmula. Eso implica que no hay gran variedad en su discografía y, a la hora de recomendar uno de sus discos, es suficiente con elegir el que tenga mejor cancionero. Condición que Ace of Spades cumple y de sobra.

Iron Maiden — Iron Maiden (1980)

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Iron Maiden se han hecho reconocibles, aparte de por ser artífices de varios de los mejores riffs del Heavy Metal, por la voz de Bruce Dickinson. Pero sería injusto olvidarse de la época con Paul Di’Anno como cantante. No por la calidad de este al micrófono, sino por la brillantez de las obras firmadas. En especial, ese debut homónimo lleno de himnos sobresalientes como ‘Prowler’, ‘Remember Tomorrow’, ‘Iron Maiden’ o ese grito de rebeldía y libertad que es ‘Running Free’.

Dio — Holy Diver (1983)

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Por supuesto que Dio tenía que salir en esta selección de discos. Si no lo hacía con su primer trabajo con los Sabbath, tenía que figurar con su primer trabajo con su propia banda. Sí, el retaco y sobresaliente cantante es uno de los ejes sobre los que se sustenta este Holy Diver, pero no hay que obviar la labor de Vivian Campbell (Def Lepard) como guitarrista, Jimmy Brain (Rainbow) como bajista y Vinny Appice, con quien coincidió en Black Sabbath, como batería. Una formación de lujo para poder realizar un trabajo que es una joya.

Mercyful Fate — Melissa (1983)

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Melissa es una de las pruebas de fuego que hay que pasar para poder comprender el Heavy y lo que surgió de él. Sin embargo, el debut de Mercyful Fate se justifica por sí solo sin necesidad de recurrir a la importancia que adquirió. El Heavy puede llegar a ser como un fuerte puñetazo en el estómago, pero Melissa golpea con uñas más afiladas para retorcer tus vísceras desde el interior y darse un festín con ellas. Mientras agonizas, lo último que tu mente puede llegar a sentir es la voz de King Diamond alcanzando registros tan altos que podrían demoler la fábrica de Duralex.

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Guía fácil del Metal

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