Guided By Voices — Let’s Go Eat The Factory: Las cosas que no necesitamos

“Cuando sacamos Bee Thousand, algunos lo consideraron una obra maestra. Aún me resulta divertido que algo tan desorganizado pudiese ser nombrado así. Después de estar trabajando diez años en la música, por fin se me recompensó, justo cuando bastante gente me decía que había llegado el momento de dejarlo. Me sentí tentado de ir a esa gente y decirles “¿Veis? Os lo dije”, pero no lo hice”. Robert Pollard para Marc Woodworth en su 33 1/3

La carrera de Guided By Voices siempre ha sido esto que cuenta Robert Pollard y, de hecho, podréis encontrar numerosas historias suyas muy parecidas busquéis el disco que busquéis. Tanto la del grupo como la de Pollard en solitario ha sido una trayectoria de idas y venidas al estrellato lo-fi, que ni tenía las cosas buenas del estrellato normal (dinero, tranquilidad) ni las que eran propias (prestigio) conseguían oscurecer los puntos negativos de estar toda tu puñetera vida dedicado a lo único que realmente te gusta: escribir mil y una canciones en busca de las melodías que te gustaría hacer pero a las que no consigues llegar.

Por eso, que Robert Pollard decidiese finiquitar el nombre del grupo no nos extrañó. Como tampoco que siguiese sacando discos, esta vez a su nombre, al mismo ritmo enfermizo y siendo tan terriblemente ignorado, a veces hasta por sus mismos seguidores. Y, finalmente, no fue nada raro que Robert decidiese llamar a aquellos con los que GBV más parecieron un grupo estable y normal y les “convenciese” primero para salir de gira y luego para sacar un nuevo disco, Let’s Go Eat The Factory.

Guided By Voices: año nuevo, vida nueva… y otros propósitos que no cumpliremos

En 1993, GBV, estos mismo Guided By Voices, editaron Vampire on Titus, un disco feo y que servía además como regreso del grupo. Porque un año antes, a Pollard se le había ido la pinza y había decretado que tras Propeller no se podía sacar nada más bajo el nombre del grupo, que hasta allí habíamos llegado y aquí paz y nunca gloria. Robert se arrepintió en nada, en unos meses, y mientras volvía a tender puentes con todos, se trajo a su hermano y a Tobin Sprout para grabar ese Vampire On Titus, demostración del bruto talento en bruto que se gastaban por aquel entonces.

Let’s Go Eat The Factory se parece mucho a Vampire on Titus en que es complicado entrar salvo que te hagas fan del grupo (o lo seas). No es, desde luego, la belleza fragmentada y de baja fidelidad de Bee Thousand o Alien Lanes, pero tampoco vamos a ponernos tremendos, porque en el disco hay hits (’Doughnout for a Snowman‘, ‘Laundry and Lasers‘) chungueces, la buena canción de Tobin Sprout que siempre hay que esperar y también el tramo de decir “este es el mejor disco del año” (aquí hay dos, el de comienzo y el que empieza en ‘Waves‘) seguido del tramo de pensar “ya están otra vez con sus cosas”. Buenos sí, irregulares también, porque para ir de perfectos ya hay muchos otros.

Por eso, que este disco se edite el 1 de enero tiene todo el sentido: hacemos tabula rasa, nos creemos capaces de cambiar viejos hábitos y de ser mejores personas, pero también sabemos que vamos a acabar haciendo las mismas cosas de siempre. El nuevo disco de Guided By Voices es a la vez un “estamos aquí de nuevo” y un “somos lo de siempre, qué os vais a creer”.

https://www.youtube.com/embed/kuqBzVHdrTE

Y no, este disco no lo necesitamos. Porque, en realidad, sabemos que Robert Pollard siempre va a estar ahí y no deja de ser irónico que ahora se le haga caso a las cosas que edita bajo el nombre de Guided By Voices que a sus discos en solitario, especialmente cuando el año pasado ha editado dos mejores que este Let’s Go Eat The Factory (Space City Kicks y Lord of The Birdcage, los dos entre nuestros mejores discos internacionales de 2011).

Estaba claro que algún día tanto mirar al pasado nos iba a llevar a esto: a tener nostalgia de algo que aún está pasando, pero que sólo creemos que ocurre si en realidad le ponemos otro nombre. ¿No es triste? Hemos llegado al nominalismo musical: sólo existen los particulares, un disco de Robert Pollard no es uno de Guided By Voices y, por eso mismo, parece ser peor, hay que hablar menos de él y hay que tenerlo menos en cuenta.

Pues no, mira, echadle un ojo a la carrera que lleva el tipo sin el grupo y veréis que ha merecido la pena por justo lo mismo y con los mismos defectos y que tampoco había que esperar al regreso del grupo para disfrutarlo. Así que, al final, lo mejor de Lets Go Eat The Factory es que al menos Tobin Sprout ha vuelto a sacar alguna canción.

https://www.youtube.com/embed/d0V7blMgYIw

  • 1. Laundry and Lasers
  • 2. The Head
  • 3. Doughnut for a Snowman
  • 4. Spiderfighter
  • 5. Hang Mr. Kite
  • 6. God Loves Us
  • 7. The Unsinkable Fats Domino
  • 8. Who Invented the Sun
  • 9. The Big Hat and Toy Show
  • 10. Imperial Racehorsing
  • 11. How I Met My Mother
  • 12. Waves
  • 13. My Europa
  • 14. Chocolate Boy
  • 15. The Things That Never Need
  • 16. Either Nelson
  • 17. Cyclone Utilities (Remember Your Birthday)
  • 18. Old Bones
  • 19. Go Rolling Home
  • 20. The Room Taking Shape
  • 21. We Won’t Apologize for the Human Race

Sitio oficial | GBV

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