Hablemos de Jesús

Al repartir la fe a mí me dieron un libro gordo, edición de bolsillo; para que pudieses llevarlo a todas las partes, que estuviese siempre contigo, me decían. De letra pequeña, páginas tan finas que la mayor curiosidad generada por estas era ver cuánto aguantaban. Números diminutos que las monjas recitaban como yo lo hacía con la alineación del Real Madrid. Chendo con el 2, Zamorano con el 9, Laudrup con el 10… ¿Y Jesús? Hoy Jesús sería el falso 9. Mi abuela era feliz creyendo que hacía algo. Al menos su nieto sería creyente. Como nieto, la labor es mantener el tipo y devolver esa felicidad.

Los cromos, las chapas y Mario ganaron a los versículos sagrados. Mi abuela se fue haciendo a la idea. Fallo en la comunicación y en los métodos. A aquellos intentos por vender la palabra sagrada le falta un Curtis Mayfield de la vida. Años sin éxito para acabar maravillado ante ‘Jesus’.

La fe debería de venderse bien antes de generar el efecto adverso. Una fe vendida a ritmo del Soul que Curtis Mayfield pregonaba por 1975. Así sí. Sin prisas, dominando el tempo, la banda suave, sin apenas batería por Quinton Joseph y mucho menos viento metal, las guitarras débiles de Mayfield y Phil Upchurch y solo el bajo de Lucky Scott dando la nota grave con la que mantener todo en pie junto a unos efectistas coros femeninos generando el diálogo con el predicador.

El Gospel había provocado toda la revolución musical desde la iglesia negra. De la palabra sagrada a las camas más sudadas sin necesidad de bendecirse. Tenía que volver a su origen, al menos por un momento, suficiente pecado había causado por el camino. ‘Jesus’ era lo justo. Su homenaje. “Hear me say Amen! Amen! Amen! Hear me say Amen!

Curtis Mayfield había pasado del Doo-Wop de The Impression, donde cogió los galones de un Jerry Butler con miras de ser un Sinatra negro, a su revolución personal en solitario bajo su sello Curtom con una nueva visión del Funk entre falsos camellos de ficción y la reivindicación de derechos sociales para los negros en canciones de éxito.

La sonrisa no faltó en todo ese tiempo. Un mensaje positivo también presente a la hora de proclamar su creencia religiosa. La fortaleza en algo superior, para él llamada Dios y para mí llamada Curtis Mayfield. ‘Jesus’, tema escrito por Hank Deckon, divide el álbum (There’s No Place Like) America Today (1975, Curtom). La protesta conceptual tenía su apoyo en la fe. El país se estaba destrozando en ‘Billy Jack’, ‘When Seasons Change’ y en ‘Hard Times’ pero aún así había momento para la esperanza en ‘Love to the people’ y ‘Blue monday people’.

Algunas de las baladas más emotivas del Soul apoyadas en una creencia que aún sin compartirla durante unos minutos se vive con emotividad. El falsete de Mayfield habría generado más creyentes que todos los sermones que me soltaron a mí de niño. “Talk about Jesus”.

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