Aviso importante: la escucha de este disco puede causar daños irreparables en el cerebro y en parte del extranjero.

Hella es una especie de trituradora del tamaño de un edificio de 10 plantas en el que a primera hora de la mañana se introducen un montón de trastos y por la tarde obtenemos una mezcla loca como pocas. En este caso el cóctel se llama There’s no 666 in Outer Space.

Pero oiga, aquí, pese a lo que pueda parecer a primera vista, no hay nada tocado a lo tonto o sin sentido. Lo mejor de todo es que la música de Hella, pese a ser más rara que un perro verde tomándose un café en la entrada de un concierto de Massiel, está tocada con toda la intención del mundo.

Podríamos decir que hay pasajes que recuerdan a bandas tan dispares entre sí como The Mars Volta, Muse, Stone Temple Pilots, Primus y cualquier proyecto ido de la pinza de Mike Patton. De hecho este disco, que es el cuarto dentro de la discografía de la banda, fue editado hace ya un tiempo bajo el sello Ipecac Recordings, propiedad de Patton.

Merece la pena ser escuchado, pero repito que más vale hacerlo con precaución. No nos hacemos responsables de los monstruos que se puedan crear después de su escucha.

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