Se dice que en la actualidad se hace política, literatura, pintura, de medios. Que el marketing lo es todo. Que tienes que currarte una marca y figurar, porque puedes tener unas ideas estupendas que si no sabes transmitirlas, comunicarlas, no irán a parar a ningún sitio. Puedes ser un tipo muy majo y que habla de vicio, pero sin un mínimo carisma, no te votará nadie. Hay quien llama a eso “Caso Garzón”, pero bueno, no levantemos heridas ni desviemos el discurso. Sin embargo, de la mano de eso mismo, está la otra cara de la moneda: la sobreexposición. El ver tantas veces la foto de una ecografía 4D y emocionarte que, para cuando nace el bebé del vecino realmente, ya estás un poco hasta las narices de él. Si todo fueron siempre modas, hace tiempo que da la impresión de que las actuales duran menos que nunca. Que gustar un lunes y ser odiado un jueves está a la orden del día. Hay quien llama a eso “Caso Hasta en la Sopa”.

Hinds ante su debut, mucho después del éxito

Hinds son un cuarteto de Madrid que conocéis de sobra. Hasta la saciedad. Desde hace tiempo. Desde que no se llamaban Hinds, sino Deers. Os hablamos de ellas hace ya camino de un año, y, desde luego, no fuimos los primeros. Pues bien: estrenan disco. Las habréis visto en cada esquina, pero lo cierto es que su debut real, el de verdad, con un LP, ha llegado ahora. Con Leave Me Alone (Mom & Pop, 2016), donde por fin podemos examinarlas más allá de las canciones sueltas y demos de las que todo el mundo hablaba. Han llegado mucho más allá de nuestras fronteras. Giran por todo el mundo, se conocen EEUU de arriba abajo, y las webs más visitadas las han reseñado ya en repetidas ocasiones. Hay quien llama a eso “Caso Menudo hype, ahora a ver”.

Lo suyo sería mojarse mucho. Meter la pierna en el barro hasta las rodillas, hasta temer ante la idea de que no puedas salir. Pero seré un poco tibio. Leave Me Alone me ha divertido, sin llegar a volverme loco. Destila desenfado, frescura y bastante hedonismo. A pesar de ser perfectamente conscientes de la expectación mediática que han venido despertando en los últimos tiempos, Hinds parecen pasar un poco del ruido. Entregan canciones simples, muy simples, casi por momentos escasas de talento, pero, con todo, han conseguido entretenerme con su apuesta de apariencia amateur y sus sonidos lo-fi. No son grandes instrumentistas, no poseen unas letras dignas de mantener especialmente en tu memoria, pero el desenfado del que hacen gala en temas nuevos u otros ya conocidos como los estupendos ‘Garden’ o ‘Bamboo’ es digno de aplaudir. Hinds han entregado ese tipo de disco que no te emociona, pero que siempre agradeces.

Entregan canciones simples, muy simples, casi por momentos escasas de talento, pero, con todo, han conseguido entretenerme con su apuesta de apariencia amateur y sus sonidos lo-fi

Lo que parece obvio es que Hinds van a conseguir conectar con muchísimo público, y que seguramente han hecho méritos para ello. Cantan a temas como el amor o la amistad, con imagen de darse muy poca importancia, de estar en esto para pasárselo bien, y de conseguir transmitirlo al oyente. No sé si su éxito viene o no de ahí, pero lo que sí intuyo es que Leave Me Alone supondrá un paso más en ese reconocimiento mundial y generacional. Canciones tan acogedoras y efectivas como ‘Fat Calmed Kiddos’ o simplezas encantadoras, véase ‘Warts’. Hinds dejan clara su propuesta: no son una banda a estudiar en escuelas. No tienen un sonido elaborado, no innovan ni consiguen un discurso especial en casi nada y, a pesar de eso, pueden ser exactamente lo que buscas en muchos momentos de tu vida. Hay quien llama a eso “Caso A la mierda, coño, esto me mola”. Claro que para eso hay que quitarse una careta que llevamos todo el año, y que nos sienta estupendamente. La que nos exige esperar de la música algo más que un mero entretenimiento, una expresión artística incuestionable.

6.9/10

Hinds se ha destapado como algo más que una marca de moda. Han reunido una serie de cualidades de incuestionable atractivo y han sabido conjuntarlas en su justa media. En definitiva, han conseguido llegar a ser un producto musical efectivo, pero sin renunciar a una cierta dosis de encanto. Más o menos, lo que todo grupo que empieza ansía conseguir. Ellas lo han hecho, y a partir de ahí se intuyen más peros por compatibilidades de caracteres que porque su apuesta tenga nada de censurable. Más bien lo contrario, felicidad y buen rollo, desprovistos de cualquier asomo de bilis. Hay quien llama a eso “Caso Me lo paso bien así y me la suda lo que digan”. Hinds llegan con enorme gracia y descaro, con mucha mala leche y lo justo de provocación, y con temas tan solventes como ‘Castigadas en el granero’ o ‘San Diego’. Cuarenta minutos de escucha sin prejuicios, y enormemente disfrutables. Absténganse rancios y viejos antes de tiempo.

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