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His Majesty The King — His Majesty The King: efectivos guantazos de indie rock

El dúo madrileño His Majesty The King ha vuelto al ruedo este año con su segundo disco, titulado de forma homónima, que viene bajo la producción de Holy Cuervo/Gran Sol y que ha contado con la grabación de Manuel Cabezalí, vocalista y guitarrista de Havalina. A pesar de que se han rodeado de gente de peso para la concepción del disco, no hay grandes cambios respecto a su anterior álbum, Long Story Short. Y eso está bien, porque no los necesitan.

Mayor potencia con una buena producción

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Español, inglés, da igual el idioma en el que te canten His Majesty The King, incluso en hebreo o en el cada día más ininteligible idioma de su Alteza; la energía con la que golpean te iba a dejar igualmente noqueado. En 2011 ya habían demostrado que tenían buenas maneras dentro de un indie rock en el que cada día es más difícil encontrar propuestas que al menos sean honestas y no intenten volar más alto de lo que los grupos pueden.

En este sentido, el dúo formado por Nacho Montero y Clara Sánchez-Puga no se complica, lo suyo es la potencia, la irreverencia y letras repletas de humor, mala leche y gamberrismo. Algo que podría ser insuficiente si no fuese porque lo acompañan de un indie rock inmediato, de fácil digestión y que va directo a soltarte una tollina en al cara. Además, no está exento de buenas referencias noventeras como The Breeders, Elastica y sonando a grupos patrios como Dolores. Con la aportación de Manuel Cabezalí han ganado algo más de potencia, ya que grabaron el disco con sesiones en directo.

Con todo, a pesar de haber ganado en decibelios, el disco se pasa rápido, y eso es una buena noticia. Está exento de momentos farragosos y amagos pretenciosos. La única premisa es soltar guitarrazos, a veces en clave garagera, y efectivos ritmos de batería que hacen del disco algo bastante adictivo si lo sumamos a las elocuentes letras y coros. Una buena descarga de adrenalina en la que esta vez no hay bajos tempos, que sí estaban en el debut, a pesar de ser minoría.

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Hedonismo y guitarrazos

‘Imbécil’ es la encargada de abrir el disco, una digna bienvenida que nos muestra cuál es el camino que vamos a encontrar a lo largo del disco: armas tomar y directos a la cara.

Voy a darte dos o tres de cal y otra de arena
Voy a coger tus caras afectivas y me las voy a comer

Y si no lo consigo no será por mí
Es que eres imbécil

Aparte de las letras, su grado de adicción viene gracias a riffs sencillos pero efectivos como los de ‘Australia’, donde los coros acaban de culminar esa sensación de que da igual el idioma en el que canten porque vas a estar demasiado ocupado en temas tan clasicistas y frescos a la vez como los de ‘No’. Con la voz de Clara como hilo conductor, y la batería de Nacho, construyen algún himno de bareta como ‘Very Cheap. Very Drunk, Very Fast’ (barato, bebido y rápido, esto me suena), que es perfectamente la banda sonora de un sábado de despiporre en tu garito predilecto.

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Mediante la variación de los tempos y sus quebradizos cambios, evitan la sensación de monotonía que puede ocurrir en clónicos álbumes de indie rock del montón. Riffs pegadizos como el de ‘Bs’ y ritmos desenfrenados de base fuzztoniana como ‘¡ Despabila !’ hacen que His Majesty The King se convierta en una escucha rápida y altamente efectiva, de combustión inmediata. Además, hay que quererles por ese tono irreverente que rezuman, véase al final del disco ‘Yo No Te Juzgo, Pero Eres Muy Puta’. Eso sí, es instrumental sólo, que tampoco quieren herir sensibilidades. Lo suyo rasgarse las vestiduras a base de buenos jits y transmitir al oyente esa diversión que se refleja en su música. Y vaya si lo consiguen.

7.3/10

His Majesty The King no han hecho nada raro, siguen sonando efectivos, divertidos y con un plus de potencia y mejor acabado que su disco anterior. Sin más pretensión que pasarlo bien y sacar la lengua a pasear. Y si es con buenas referencias pues fetén. Te va a salvar más de una tarde. O noche.

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