Anuncios

Hookworms — Pearl Mystic: un feretro de rock’n’roll drogota y circular para Jason Pierce

“Hookworms — Pearl Mystic” src=”http://img.hipersonica.com/2013/03/hookworms-pearl-mystic-critica.jpg» class=”centro” />

Que Hookworms abran Pearl Mystic con los casi nueve minutos de ‘Away/Towards’ sorprende por lo abrasivo, por remitir ya, desde el comienzo, a referentes clarísimos y fundamentales pero, en su mayor parte, relegados, como Spacemen 3, por ejemplo.

Cinco tipos de Leeds que deciden poner en marcha su primer disco largo con aires espaciales, alucinados, catárquicos y muy, muy circulares. Ecos y drones te abren el paso como oyente hacia una canción que es chulesca como lo son las de Moon Duo y las del XTRMNTR de Primal Scream. Chulescas y chulas a la vez, qué gozada.

Hookworms: más chulos que un ocho

https://embed.spotify.com/?uri=spotify:track:64HkQGMIwLeOCbELlzcKhC

He citado a Primal Scream, y hay partes de ellos, de lo mejor que tienen, que van y vienen a lo largo de las canciones de Hookworms como fogonazos de lucidez. No son, de ningún modo, una referencia fundamental para este disco de psicodelia rock nada fina. Cierto que Spacemen 3 o Loop son más relevantes de cara al sonido final del disco: mezclar los Stooges con nubes y nubes y capas y capas de música drogota es algo que se ha hecho muchas veces, nada nuevo bajo el sol, y que, sin embargo, Hookworms afrontan con descaro y, coño, mucho “aquí estoy yo y te doy mil vueltas”.

Ahí es donde sí conecta con los mejores Primal Scream: con los que aceleraban las guitarras mientras Bobbie cantaba/gritaba, enterrado en la mezcla, sobre precisamente eso, sobre acelerar. Con los que iban de sobrados porque se sabían llenos de razones. A Hookworms no les hemos oído hablar aún, no hemos leído si piensan que los demás grupos son una mierda y que su debut, en el que lo mismo parecen estar tocando y cantando sobre un disco de Hawkwind que sobre uno de MC5, se los mea a todos.

Pearl Mystic: fuzz para un debut que no quiere frenarse

Se me llevan los demonios cuando veo las alabanzas a las últimas obras de Spiritualized, a un Jason Pierce que cuando más sobrio está es cuando más narcotizado se le ha visto: hipnotizado por sí mismo, enamorado por el reflejo de su cada vez más alarmante sosería. Se le han quedado las canciones bonitas, pero se les ha ido todo el peligro, toda la rabia contenida, todo el mal rollo y toda la tristeza que primero supo poner junto a Peter en Spacemen 3 y después en solitario.

Se me llevan los demonios, pero ahora ya menos, porque veo, en canciones como ‘In Our Time’, que la chavalería lo ha entendido, que todo vuelve a estar bien, y que detrás de un disco firmado por gente que sólo pone sus iniciales puede acabar habiendo mucho nombre propio. Mata a tus padres, entierra a tus ídolos.

“8,3” src=”http://img.hipersonica.com/2012/10/hipersonicavota8con3.jpg» class=”derecha” /> Sólo en otra canción del disco se permiten la licencia de no controlar el minutaje, ‘Since We Have Changed’ la titulan. Y les oigo como a unos Stone Roses emporrados y cansados, pero con talento para sacar una de sus grandes canciones de ese humo. La psicodelia nos salvará a todos pero no con esa visión de osos amorosos que ahora se está poniendo de moda, sino con la que lleva toda la mala leche concentrada, el fuzz en vena, las ganas de poner la banda sonora a una nueva revuelta imaginaria. Sólo ‘What We Talked About’ parece dulce y se lo perdonamos por dónde está incrustada. Gran debut.

Anuncios