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Hookworms — The Hum

No es que exista evidencia científica sobre esto, pero se habla de varios momentos a lo largo de la Historia en los que se observan casos de locura colectiva. De un éxtasis compartido que nace, a menudo, de algún personaje insano pero dotado de cierto carisma, que consigue contagiar su excitación a los que le rodean. En momentos así uno entiende que reina el caos, una efervescencia ansiosa por haber encontrado algo que nos provoca cierta elevación de los latidos por minuto. Un entusiasmo algo engañoso, quizás, por el hecho de que uno debe dejarse llevar por un camino del cual desconoce el final. Como cuando, entre una niebla densa, te fías de las luces del coche que va delante para adivinar el trazado de la carretera.

Hookworms: bendita locura la vuestra

Ese líder demente, ese coche que va delante, esa cabeza visible entre la locura, podría ser encarnada a la perfección por el quinteto de Leeds Hookworms, que acaban de firmar su tercer disco: The Hum (Domino Records, 2014). Con él, se confirma un camino todavía corto, pero en el que ese paso de promesa a realidad ya está más cerca de la meta final. The Hum continúa la senda del rock psicodélico de sus predecesores, pero consigue, seguramente, un último plus de calidad, gracias al cual estemos hablando del mejor álbum de Hookworms hasta la fecha. Doce segundos tardan en aparecer unas percusiones que adivinan tormenta, y 24 hasta que ‘The Impasse’ deshonra a su nombre y lo pone todo patas arriba.

A partir de ahí, la locura no se permite un segundo de descanso. El noise se va apoderando de todo, y no como esas batallas en las que uno va ganando metros poco a poco, de forma casi imperceptible. No. Hookworms entran con el tanque cargado, destrozándolo todo sin compasión, recurriendo al abuso de poder en cortes como ‘On Leaving’, arrastrándonos a una fascinante locura, de las que abrazas con fuerza. De cuando se canta desafinado porque lo importante es hacerlo con las tripas, con lo que tengas dentro, y no tanto con precisión académica. Hasta los cortes puramente instrumentales, que sirven más como continuación del caos previo que como discurso propio, ‘IV’, ‘V’ y ‘VI’ brillan con luz cegadora.

Hookworms te harán bailar de esa forma en la que pierdes absolutamente la compostura. Y que lo haces con todas las ganas del mundo. Que gritas llegando a niveles de agudos que jamás de permitirías cuando la decencia está dentro de ti. Tirarás de air-guitar, de agitar esas melenas de las que careces con ‘Radio Tokyo’ y te harás más joven de un plumazo de la mano de ‘Beginners’. Suficiente droga es la acústica en casos como los de Hookworms.

8.2/10

Un disco que es obligatorio disfrutar, con el que tendrías que estar muy muerto por dentro para poner reparos. Incluso en los escasísimos momentos en los que la calma de adueña de una tormenta dominante en The Hum, como pudiera ser el caso de la preciosa ‘Off Screen’, un momento para la reflexión. Para captar el escaso oxígeno que pueda quedar en nuestro habitáculo, y volver a las andadas en ‘Retreat’, poner morritos y bailar de forma indecente. Acabas de pasar un rato estupendo, reconócelo. Deberían existir más discos como The Hum. Muchos más.

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