Es una oda a la misantropía. Es algo que hemos tratado siempre en mayor o menor medida, pero es el tema de estar hasta la polla de todo el mundo. Es como encender la tele y ver toda la miseria que hay en el mundo o ponerte en la cola del súper y aguantar a la gorda insoportable de delante. (Javier Gálvez)

No cabe ya la más mínima duda o el menor atisbo de sorpresa con respecto a Horn of the Rhino, solo caben la certeza y la reafirmación de que son una de las bandas más grandes de nuestro Metal, sino la más grande. Lejos quedan los tiempos en los que se hacían llamar Rhino y cumplían con su rol de promesa o de secreto a voces, pero sus dos anteriores esfuerzos, ya con nuevo nombre establecido, fueron sendos golpes sobre la mesa que venían a demostrar su talento, su valía y, sobre todo, su capacidad aniquiladora.

La primera muestra de poderío fue Weight of Coronation (2010, Doomentia Records), un apisonante trabajo de Doom Metal tan enorme que casi tenía su propia fuerza gravitatoria. Lento, denso, asfixiante y también muy fumeta, convirtiéndose en uno de los mejores discos del género en su respectivo año. Su continuación, Grengus (2012, Doomentia Records) reafirmó su talento y su calidad mediante la extremización en todos los aspectos de su rango de actuación, desde la voz hasta el sonido, también influido por el Metal Extremo, que no terminó de satisfacer a algunos incondicionales de su anterior referencia pero nos convenció nuevamente a muchos otros que aceptamos este avance. No obstante, también había cabida por los excesos propios de su antecesor en piezas como ‘Brought Back’.

Normal que muchos esperásemos con una expectación tremenda la continuación a tal monstruoso disco. Estaba por ver si los bilbaínos volverían a las sendas pesadas y densas de Weight of Coronation o continuarían con las animaladas mostradas en Grengus. Pero estamos ante una banda que no concibe ponerse limitaciones a sí misma, por lo que ha optado por recurrir a lo mejor de ambos universos y también en adoptar otras fórmulas que amplifiquen aún más su campo de actuación.

He leído en algunos sitios que Summoning Deliverance (2014, Doomentia Records) podría ser el trabajo ideal para todo aquel poco curtido en el trabajo del trío vasco, sabiendo unir las diferentes facetas de su estilo, desde su cara doom titánica e inmensa hasta su teórica highonfireización, haciéndolo además algo más accesible (?), que no más comercial. Sin embargo yo tengo que reconocer que a las primeras de cambio me pillo un poco a contrapié el disco y me costó asimilarlo, pero poco a poco me fue atrapando más y más, encontrando diversas cosas que se me escaparon en la primera escucha y haciéndome ver más la inmensidad de este disco. Sí, posiblemente estemos ante una que calará bien entre los neófitos, pero eso no impide afirmar que estamos ante su disco más complejo y completo.

Permanecen ecos de su anterior trabajo en cortes como ‘Exvenhstench’, ‘Builder of Carrion Effigies’ o uno de los adelantos, ‘High Priest’. No obstante, quizá exceptuando el primero, probablemente sean los cortes con los que menos conecto del disco. O al menos no me enganchan tanto como lo hacían las canciones de Grengus, pero eso no quita que sean unos cortes acojonantes y poderosos gracias al saber hacer y la técnica de Horn of the Rhino. Los decepcionados con este amago hacia el sonido de High on Fire probablemente tampoco encontrarán mucho entusiasmo en estos cortes, pero en el resto del disco encontrarán motivos para volver a ser fieles a la parroquia de los bilbaínos.

Y es que una de las mejores noticias que podíamos tener de cara a este nuevo disco es que la voz melódica de Javier Gálvez vuelve con más poderío que nunca, haciéndose protagonista en varios de los temas más lentos y pesados. Los más cercanos a Weight of Coronation vaya. Y es que las cosas como son, se le da mejor desatar esa talentosa y prodigiosa voz de semidiós que parece prestada del mejor Chris Cornell que en intentar emular a Matt Pike (aunque sabe transmitir tanta mala leche como éste, lo cual me parece bastante meritorio). Y no veáis lo que alegra e impresiona ver dicha voz aparecer entre los cavernarios y pesados riffs de ‘Onward Through Domination’ o de verla hacerse la ama y soberana en ‘An Excess of Faith’ o en la tremebunda ‘Deliverance Prayer’, a mi gusto una de las mejores piezas del conjunto.

Por otra parte, no quiero dar a entender que lo mostrado en Summoning Deliverance solo consigue emularnos con acierto las dos obras anteriores del grupo, porque aquí encontramos mucho nuevo dentro del sonido del trío, pero siempre conservando sus señas de identidad para que estas modificaciones queden de la manera más natural posible. ‘Their Tombs’ podría llevarnos a engaño con un estilo bastante grengusizado, pero profundiza mucho más en la parte trallera del grupo, sonando casi a un Thrash Metal muy visceral y agónico.

9/10

También encontramos sorpresas como ese momentazo que amaga hacia el Drone en ‘Drogalg Öm Thra’ o una extremización aún más pronunciada en ‘Grim Foreigners’, donde encontramos reminiscencias cercanas al Black Metal. Y no quiero terminar esta reseña sin aplaudir el cierre que hacen en ‘Cursed’, tan estremecedor con ese toque lento de Folk oscuro. Todo son pruebas de que estamos ante una banda con una ambición desmedida y con una capacidad aniquiladora brutal, y su quinto disco sirve para mantenerlos en la cima de nuestro Metal Extremo. En pocas palabras: Horn of the Rhino lo han vuelto a hacer. Y que sigan así durante mucho tiempo.

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