Este mes de noviembre Houston Party, antiguo sello discográfico y actual promotora de conciertos, cumple quince años, un lapso de tiempo más que interesante en el que prácticamente todo ha cambiado en el mundo de la industria musical. Así pues, dado que siempre resulta interesante conocer la experiencia de quien lo ha vivido desde dentro, este aniversario nos sirve de excusa para ponernos al habla con Miguel Martínez, uno de sus responsables, y charlar de industria, festivales, la mili de Elvis Presley y por qué vomita uno cuando vomita. Allá vamos.

Houston Party cumple ahora 15 años, así que prácticamente se podría decir que habéis vivido de lleno toda la época de cambios de la industria musical, desde los últimos tiempos de las “vacas gordas” a la situación actual. ¿Cuánto han cambiado las cosas en todo este tiempo? ¿Queda algo de modelo de negocio con el que se creó Houston Party en 1998?

Quedan cosas inmutables, claro. La descarga y carga de furgonetas antes y después de los conciertos sigue haciéndose igual. Pero al margen de ejemplos como ese, relacionados con la parte menos tecnológica del negocio, buena parte de lo que queda está reformado, deformado o trastornado. En estos quince años han cambiado muchas cosas. Aunque si piensas en lo que cambió este negocio entre 1958, cuando Elvis Presley se fue a la mili, y 1973, cuando salió el Dark Side Of The Moon de Pink Floyd, tampoco es moco de pavo. También en ese período se reformaron, deformaron y trastornaron muchos compartimentos del showbiz. Seguramente porque quince años dan para mucho, aunque no nos demos cuenta mientras los estamos viviendo.

Vosotros sois un buen ejemplo de este cambio: empezasteis como discográfica y os habéis ido convirtiendo en una promotora exclusivamente. ¿Es realmente en la música en directo donde está el negocio ahora mismo? ¿No hay nada más?

En la música en directo hay negocio si te salen bien las cosas, porque también es un campo en el que te puedes estrellar tan guapamente. Lo que está claro es que, en líneas generales, donde no está ya el negocio es en la venta de discos según el modelo tradicional. Hay que buscar otras fórmulas para generar dinero con la música. Puede ser especializarse en el tema de los directos, si uno encuentra su nicho de mercado, o puede ser el mundo editorial, todo el tema de la gestión de derechos, etcétera, aplicado sobre todo al aspecto de las nuevas tecnologías.

Las cosas estaban a punto de cambiar mucho, pero digamos que cuando empezasteis, la gente todavía compraba discos. ¿Ha sido sólo Internet quien ha cambiado eso? ¿Internet es entonces el demonio y todos los que os dedicáis a esto deseáis en secreto que estuviéramos todavía en 1995?

“Internet es una herramienta, no un demonio en sí misma”

Internet es una herramienta, no un demonio en sí misma. Tampoco un ángel absoluto, claro. Por ejemplo, si comparas lo que es hacer promoción hoy día de algo con correos electrónicos y lo que era con fax y teléfono, no hay color. Es un avance del copón. Otro tema es la manera en que a esta herramienta se la ha dejado hacer y deshacer, sobre todo cómo se ha permitido que se apropie del vacío cultural (más que del vacíio legislativo, que también) que nos rodea, hasta convertirse en la Ingeniera Absoluta de Caminos del Nuevo Consumo Efímero.

Y siguiendo todavía en esa época de aparición de Napsters y demás, ¿crees que a la industria musical le faltaron reflejos o aferrarse a seguir exprimiendo hasta la última gota de lo que tenían era la única opción?

La aparición del CD abrió una puerta peligrosa, pues estaba llena de tentaciones dañinas. Y se cruzó. A partir de ahí, cascada de errores. Pero vamos, tampoco es que antes del CD todo se estuviera haciendo con orden y rigor. Para nada. Los excesos de los 70 pasaron en los 70, no se olvide. Es decir, que cuando uno vomita no es porque acabe de comerse algo que estaba podrido, hace diez o quince segundos, sino porque lleva ya un buen rato metiéndose entre pecho y espalda lo que no debe. La falta de reflejos es la consecuencia de esa larga dejadez.

En vuestro caso concreto, ¿qué ocurrió para que cerrarais el grifo del sello? ¿En qué momento visteis que había que reciclarse o morir?

Ocurrió que los discos se vendían mucho menos, que primero algunos no eran rentables y luego ya se perdía dinero por sistema con la gran mayoría, que se giró la tortilla y pasaron a ser una mera herramienta promocional de la gira de presentación de esos mismos álbumes, etc. No fue una decisión tomada un día D en una hora H, ocurrió progresivamente. Tampoco es que hayamos dejado de sacar discos forever and ever. En marzo pondremos en circulación el debut largo de Eagulls, joven banda de rock pétreo de Leeds. El año que viene también caerá el próximo trabajo de Micah P. Hinson. Lo que pasa es que hacemos estas acciones de manera puntual y estratégica, ni mucho menos con el ritmo de antaño. Ahora vamos con pies de plomo.

Y en cuanto a la música en directo, supongo (corrígeme si me equivoco) que el cambio más grande en este tiempo ha sido la generalización del formato festival. ¿Ha cambiado mucho vuestra forma de trabajar la explosión de festivales? ¿Ha cambiado también la forma en que las bandas programan sus giras?

“La mayor alteración que producen los festivales es cuando reclaman a los grupos cierta exclusividad”

Nosotros seguimos basándonos en las giras, esos son los cimientos de nuestra empresa, el día a día, lo que mantiene la velocidad de crucero. Los festivales son el turbo, el acelerador a fondo en un momento dado, pero el grueso de nuestra actividad no se basa en ellos. Es cierto, al hilo de lo que apuntas, que en estos años se ha padecido mucha festivalitis, pero parece que remite, que el enfermo va mejorando. La mayor alteración que producen los festivales es cuando reclaman a los grupos cierta exclusividad, en plan “si tocas aquí no puedes hacerlo más en España durante X meses antes y X meses después”. De esa manera, un grupo guiri que saca aquí un disco en primavera (finales de marzo) y lo presenta en un festival veraniego (mediados de julio) que le pide eso no volverá a dar por aquí su segundo concierto (que sería el primero de la gira con que volvería tras el festival) hasta ¿finales de octubre? El problema es que entonces se le habrá pasado el arroz de la novedad (hoy va todo tan deprisa) y esa gira no sea tan interesante ni fácil de montar como habría sido en primavera (o en verano, tocando en varios festivales).

¿Es más o menos fácil hoy en día ver a un grupo en sala, fuera de un gran festival? ¿Qué ventajas y qué inconvenientes le ves a eso?

En sala no pueden cobrar lo que cobran en un festival. Pero si suman varias salas en una gira, sí les puede salir a cuenta, económicamente, la opción del tour. A eso habría que sumar, claro, que el grupo amplía así su campo geográfico de acción y repercusión (una forma de invertir en su futuro)… Pero esa ya es una decisión del grupo, de su agente… La lucha entre lo local y lo global.

Y en general, lo de los festivales, ¿cuánto tiene de burbuja y cuánto de producto que ha aprendido a venderse mejor? Cuando vi a Pavement en el Primavera Sound 2010, junto a unas 20.000 personas, un amigo me decía que la última vez que habían tocado en Barcelona (en el 92) había sido en KGB, un garito que tendrá un aforo de 400…

De burbuja tienen bastante, por eso hay muchos que han bajado la persiana. De producto que se ha vendido bien, también, por eso otros colocan tantos abonos. Suelen ser eventos paramusicales donde las canciones ejercen su labor de florero en numerosas ocasiones, no hay que darle más vueltas, es lo que hay. Pero bueno, también muchas veces ves a gente disfrazada con la indumentaria de su equipo de fútbol para ir a un bar a ver un partido del ídem y luego están ahí de coña marinera, sin prestar atención a la televisión ni a la pelota, solo para figurar.

¿Cuál es el mayor problema de la música en directo en España en este momento? ¿El IVA?

El mayor problema es que se van sumando los problemas. El 21 por ciento de IVA es uno de los del pelotón de cabeza. Pero hay otros, ojalá todo se resolviera con la rebaja de ese IVA.

Y en general, ¿crees que la situación del sector en España ha tocado fondo o aún quedan cinturones que apretar?

Es difícil vaticinar dónde está el fondo de esta cuestión. Sí parece que, según con quien hablas, se percibe una ligera sensación, ni que sea por aquello de que a todo te acabas acostumbrando, en plan “peor ya no nos puede ir, así que asumido el mal olor ahora vamos a ir poco a poco hacia arriba”. Pero ni que eso fuera cierto, cero campanas al vuelo. Calma y mucha concentración.

Hagamos un poco de ombliguismo, que para eso están los aniversarios. ¿De qué discos/giras se siente más orgulloso Houston Party? Y si no quieres mojarte demasiado, al menos confiésanos alguna debilidad personal…

Podríamos citar a The Carlton Chronicles de South San Gabriel, uno de esos discos que acaba pasando más desapercibido de lo que merece. El Give Up de The Postal Service sería otro, pero está claro que ese no ha pasado desapercibido, las ventas lo atestiguan. Mención especial para obras aparentemente menores que cuando los recuperas dices “joder, qué bueno era esto, lástima que no hiciera más ruido”. Un ejemplo: el escocés James Yorkston y su mini-LP Hoopoe, de 2005. Lo trajimos de gira y, además de ser un tipo encantador, en directo flipabas con su guitarra. Más casos: aquel par de álbumes de Snowglobe, Our Land Brains (2002) y Doing The Distance (2004), los primeros que sacaron. Otra banda perdida en el recuerdo es Parker & Lily y aquella pareja de títulos, Here Comes Winter (2002) y The Low Lows (2005), que no estaban nada mal pero sin embargo acabaron succionados por la máquina del olvido. Así es este juego. Y ya puestos, and last but not the least, cerramos esta respuesta con un recuerdo para las diez canciones de In One Era Out Of The Other (2002), de The Movies.

Los promotores siempre sois reacios a dar nombres, pero ¿hay alguna espinita clavada que estéis deseando traer en cuanto se ponga a tiro?

Mencionarla sería poner sobre la pista a la competencia, así que mejor callar la boca. Sí podemos citar espinitas que ya nos hemos sacado, como las de Jackson Browne o Elvis Costello.

¿Qué no hay que perderse de los próximos conciertos de vuestra agenda?

Tenemos mucha curiosidad por ver las reacciones ante Dorian Wood. Las que habrá ante Bill Callahan ya las sabemos. Esperamos que ambas coincidan. El regreso de Damien Jurado con nuevo disco y la próxima edición del ciclo We Used To Party, con Neil Halstead y su banda haciendo The Velvet Underground & Nico son otro par de platos que nos apetecen mucho.

Por último, ¿cómo ves el futuro en este momento? El de la industria en general, si quieres ejercer de gurú por un momento, y el de Houston Party en particular…

Buf, hacer de gurú es un oficio de riesgo… o de caraduras. Mejor paso palabra. Diría que el futuro lo veo ahí delante, mañana o pasado mañana a lo sumo. Esto es una cuestión de día a día y buena letra. Al menos en lo que respecta a Houston Party. En este trabajo se vive siempre varios calendarios por delante, cerrando giras para dentro de seis meses o así, es algo que puede descentrarte. ¿Dónde estamos, en abril de 2014, ya tenemos hecho todo el trabajo hasta entonces? Pues no, no está hecho, solo está dibujado el camino, ahora toca asfalarlo.

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