Llevaban razón todos aquellos que arquearon una ceja o dos cuando desde aquí aplaudimos con moderación el debut de Howler. Lo que en America Give Up (2012, Rough Trade) se camuflaba dentro de la inocencia natural del debut y de alguna que otra melodía memorable — únicamente ‘Back of Your Neck’, a decir verdad — , en World of Joy (2014, Rough Trade) se transforma en un confuso conjunto de ideas a medio desarrollar que les emparenta directamente con aquellos espantosos The Horrors de sus inicios, un grupo que era puro caos y desastre y que tenía bastante poca gracia, al contrario de lo que finalmente han resultado ser.

World of Joy es también un mundo donde el aburrimiento ronda cada esquina. Lejos ya de la frescura Surf Pop que a ratos embadurnaba todos los defectos que Howler escondían en su primer disco, su continuación da la razón a El Mal, a todos aquellos que ya lo avisaron. Es la derrota de Howler.

Howler ya jugaban en la liga de #losputamierder internacionales cuando en America Give Up salvaban los muebles a base de mucha velocidad, una extraña mezcla de Garage saltarín y Punk Pop adolescente y su perfil inofensivo. Todo lo que ya no existe en canciones como ‘Yacht Boys’: a ratos, da la sensación de que World of Joy es un disco pensado para sonar mal, para que Howler aparenten ser más malos y rebeldes de lo que son.

La desnaturalización de su pose les lleva a los terrenos resbaladizos de ‘Drip’, parodia de los Ramones, que echa por tierra el inicio resultón de ‘Al’s Corral’ y la más defendible ‘Don’t Wanna’. En cuatro canciones World of Joy se ha definido: un disco donde las mejores canciones brillan con mucha moderación y los aciertos acaparan su línea argumental. Y su tus aciertos son relativos y tus errores retundos, es normal que el resultado final sea decepcionante.

Un grupo más, un grupo menos

Así que sí: Howler eran un grupo más, un grupo menos, de maneras ruidosas y muy poca, muy poca sustancia detrás de tanto jaleo y algarabía. Ejemplo perfecto: ‘World of Joy’. Puede que su predecesora, ‘In The Red’, sí se ubique en ese punto medio que les hace ser un grupo no tan común y corriente, pero todo salta por los aires cuando el punto oscuro y trasnochado de ‘World of Joy’ toma el control.

Si cosas como ‘Louise’ tampoco terminan de funcionar y el aire Post-punk/ochentero/hortera de ‘Here’s The Itch That Creeps Through My Skull’ les deja especialmente en evidencia, poco margen manejan ‘Indictemnt’, en otras circunstancias una canción de segunda línea capaz de realzar la figura del disco, y ‘Aphorismic Wasteland Blues’ para hacer de World of Joy algo más que un prescindible y más que olvidable segundo disco.

4.2/10

Como si The Vaccines se propusieran ser el peor grupo del mundo tras verse resumidos a un anuncio veraniego de cervezas, Howler deciden instalarse en la peor mediocridad: la del grupo que ni siquiera destaca por ser especialmente malo. Aquellos desastrosos The Horrors inspiraban aún más antipatía. Howler a duras penas merecerán algún comentario furibundo dado que ni siquiera disfrutan de algún hype. De modo que World of Joy parece destinado a decepcionar a todos aquellos que al final, tras sopesar los pros y los contras de aquella decisión, optamos por aplaudir su debut, sus canciones desenfadadas, comunes, repetitivas, escasas de talento y creatividad, sí, pero también muy divertidas.

Todo lo que estaba mal y al mismo tiempo bien en America Give Up está mal, y sólo mal, en World of Joy. No se ha rendido América: lo han hecho ellos.

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