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¿Existe una nueva ola de grupos post-punk? ¿Existió el post-punk revival como tal, como escena consolidada? Obviamente sí, si nos atenemos a grupos eminentemente post-punk, puesto que en la etiqueta revivalista se colaron varias bandas en el saco que salvo influencias comunes, poco tenían que ver entre sí. Pero lo cierto es que desde entonces, continúan formándose nuevos proyectos post-punk que nos alegran el día, a pesar de que fueran unos pocos grupos quienes se llevaran la parte del pastel. De uno de esos conjuntos que hay que ir teniendo en cuenta, hablamos hoy. El año pasado comentamos el debut de los hooligans Holograms; hoy de Iceage y su segundo disco, You’re Nothing, otro álbum configurado con querencias explícitamente punks.

You’re Nothing, mamporros punk para el populacho

Hace unas semanas, nos ponía sobre aviso Probertoj del nuevo trabajo de estos daneses, con ese nuevo runrún del post-post-post-post-punk y la eterna necesidad de catalogar a cualquier grupo en un saco u otro, o de crear escenas inexistentes para grupos que repiten una y otra vez fórmulas ya conocidas. No es este el caso de Iceage, que como ya hicieran Holograms el año pasado, han optado por sacarle más partido a la actitud punk de romper mostradores de un Starbucks, que encerrarse en una habitación a escuchar post-punk opresivo y deprimente. En Matador, el sello que nos presentó a Interpol, han tenido bueno ojo con este fichaje.

Entre la dosis de puro post-punk, la de encerrarse en la habitación a sufrir solo y la de desintegrarse, o la de estos grupos que tiran por la vena hooligan, yo elijo la primera, que al fin y al cabo es la clásica. Pero el problema viene que de un tiempo a esta parte, cada vez es más difícil toparse con grupos de raza, originales, si bien el género tampoco ofrece muchas opciones si nos atenemos a la parte estrictamente clásica, a no ser que se juegue un poco con los toques new wave. Pero lo que está claro es que otras interpretaciones, como las que traen Iceage, siempre son bien recibidas. Ellos han elegido la segunda opción. Este post-(post-post-post-) punk, SÍ.

De hecho, estos nórdicos (el grupo, no los edredones) empezaron haciendo un post-punk apático, de ese que podría entrar en el saco de la época de eclosión de lo que se llamó el post punk revival hace unos años. Pero han ido madurando lanzamiento a lanzamiento, desde los EPs iniciales hasta su debut en largo, llegando ahora a la tecla que les hace estar en una órbita a tener en cuenta para los acérrimos del género, mostrando un postulado fresco y más original que los discos autocomplacientes que nos llevamos tragando algún tiempo.

Mejor con la cerveza que con la cuchilla cortavenas

Comparando esas anteriores producciones, podemos decir tranquilamente que aquí es donde encontramos a unos Iceage con una propuesta mucho más original, lo que acaba por sacarles de ese saco sin fondo que hemos comentado más arriba. Sacan el hooligan que llevan dentro y que tan bien conecta con la raíz punk del género. ¿Hay una nueva corriente en el post-punk? No, o al menos eso parece de momento, sólo grupos inteligentes que se dan cuenta de cuáles son los puntos débiles del género y evolucionan para no caer en los pecados de siempre.

A diferencia de Holograms, con quienes guardan similitudes obvias (incluido el tono de voz del cantante), Iceage no utilizan teclado, son más fríos, más secos; aquí no hay reminiscencia new wave explícita. Sus golpetazos son más cortantes. Es ahí cuando más brillan, cuando lo mismo son capaces de sonar contundentes a la vez que oscuros y densos como en ‘Ecstasy’, que incendiar con un ritmo a quemarropa como en ‘In Haze’.

El inicio arrollador del álbum ya es garantía de que aquí lo vamos a pasar de rechupete, manteniéndonos expectantes gracias a la actitud que irradian desde el minuto uno. Además, respecto a su anterior trabajo, los daneses suenan con más músculo, con mayor poso en sus piezas musicales. Eso sí, manteniendo el nervio que caracteriza a estos grupos que han sabido interpretar el post-punk de una forma no tan anodina y previsible como se ha venido haciendo. El resultado son canciones con sabor a punkarra inglés como ‘Everything Drifts’ y ráfagas cortas que van cargadas de ritmo suicida en ‘Rodfæstet’, por nombrar una representativa de estos cortes de bajo minutaje que ya venían practicando.

You’re Nothing puede resultar cargante en algún momento, puesto que el modus operandi de las canciones es básicamente el mismo, pero tienen esa garantía de kamikazismo que nos ofrecen los grupos jóvenes y que tanto nos gustó en los suecos Holograms. Disfrute asegurado. Porque recurrir al hooliganismo mola, y este no sólo se basa en lanzar sillas al aire en la terraza de un bar, como en las previas de Champions. Está presente en los cambios de ritmo de las canciones de este disco y en la energía que descargan en furiosos compases como los de ‘It Migh Hit First’, como si de un pepinazo de Modric se tratase.

Cuando abandonan la poca pose de melodías depresivas que ofrecen en el álbum, se agarran los machos y nos golpean una y otra vez, con la vitalidad que hace que grupos como Iceage salgan de la órbita de los grupos de post-punk clásicos. En definitiva, un segundo disco divertido, furioso y con tintes punkarras que ya veremos si junto a otros amiguetes como los suecos, logran abrir una puerta por la que entren nuevos proyectos que sean capaces de aliviarnos de anodinos ejercicios de post-punk complaciente.

Han sabido tener personalidad y buscar su propio estilo. Para homenajear a Joy Division, u otros referentes, ya basta con llamarse como una de sus canciones. Justamente cuando los mancunianos también dejaron suelta su vena más punk. Un aviso directo.

Más en Hipersónica | Iceage, You’re Nothing y el runrún del post-post-post-post-punk

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