No siempre es políticamente correcto decirlo pero la veteranía es un grado y la noche del viernes fue una aplicación práctica de esta frase corta. En efecto, el día era muy largo y las actuaciones fueron sucediéndose sin pausa diferentes formaciones como Marienbad, ganadores de la edición del concurso de maquetas de 40 Principales y el Instituto Asturiano de la Juventud, The Lokos o Skunk D.F.

Pero ya casi entrada la noche en el recinto deportivo de Agones las parroquias rockera y punkie se fueron aproximando a los escenario para ver a las estrellas de la noche. Primero, Gatillazo, ¿o era La Polla? No, estos se disolvieron a finales de 2003.

La nueva banda de Evaristo se paseó con un inmenso concierto de ese punk del que el de Agurain tiene la patente. Con una propuesta idéntica a la de La Polla convencieron y se llevaron el gato al agua con el material de sus dos discos: Gatillazo (Oihuka, 2005) y Dianas legales (Maldito Records, 2007).

A continuación y sin apenas un minuto de demora, en el escenario Sol Música aparecieron Ilegales para ofrecer otro repaso con magistral mano de sus grandes éxitos. De Motín en la prisión, un tema de Leiber & Stoller que grabaron los Coasters en la década de los cincuenta, a Destruye, Jorge Martínez, Alejandro Blanco y Jaime Belaústegui dieron buena cuenta de un rock & roll que no tiene fecha de caducidad.

El riff certero de Martínez, mucho más reposado que de costumbre, y con la voz como siempre, la precisión con las baquetas de Belaústegui y el pulso perfecto de la cuerda de Blanco fueron los elementos claves para que Ilegales tuvieran a casi tanta gente como Rosendo.

Incluso Jorge Martínez comentó en un momento lo bien que estaba sonando el concierto y la verdad es que era cierto. Ella saltó por la ventana, Caramelos podridos”, Regreso al sexo químicamente puro, Soy un macarra, Tiempos nuevos, tiempos salvajes o Tengo un problema sexual sonaron como si los años, los lustros y las décadas no hubieran pasado por ellas.

Después, le llegó el turno a Piperrak, la banda punk de la Ribera navarra que volvía a los escenarios después de ocho años retirados. La banda repasó sus dos discos de estudio: Arde Ribera y Los muertos de siempre, y algunos temas de sus maquetas.

El acabose llegó con Rosendo, que gusta tanto a la parroquia punk como a la del rock, y tuvo ante sí a un número de seguidores imposible de calcular, pero es cierto que todo aquel que estaba en el recinto del festival estaba viendo su concierto.

Perfecto en sonido, en voz, en inspiración y en la elección del repertorio, Rosendo y sus habituales compañeros, Rafa J, Vegas y Mariano Montero, presentaron en Asturias por primera vez, y parece ser que última, su nuevo disco El endémico embustero y el incauto pertinaz.

Tocaron de este disco temas como La triste cagalera, Quien mece la hamaca y Horizontes, pero lo que el público venía a escuchar eran sus grandes éxitos, salpicados por alguno de Leño.

Así, empezó un recital enorme a todas luces, con Rosendo a pleno pulmón y con el riff de guitarra impecable comenzó con El asa del cubo y fue rescatando temas de todos sus álbumes, entre los que al final no faltaron ni Flojos de pantalón, uno de sus himnos de directo,Masculino singular y Navegando. En el inevitable bis, Rosendo cortó ojeras y rabo con Maneras de vivir, de Leño, y Pan de higo.

La noche continuó después hasta bien entrada la madrugada con los segovianos Lujuria, que presentaron …Y la yesca arderá, y Barón Rojo, la banda de los hermanos De Castro que volvieron, una vez más, a repasar sus grandes éxitos como Los rockeros van al infierno, Resistiré o Son como hormigas.

Sitio oficial | Derrame Rock

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