In-Edit Beefeater 2011: Recopilamos los mejores momentos

Reiterar una vez más cuán huérfanos nos sentimos tras el fin de la novena edición del In-Edit Beefeater es la razón de ser de este último post.

Mientras contamos los días hasta la próxima edición y disfrutamos de la selección de documentales disponibles en Filmin, aprovechamos para recopiar los diez mejores momentos del festival.

A continuación, una selección personal de motivos por los que merecerá la pena acercarse a la ciudad condal para el décimo aniversario del In-Edit. Atentos.

1. Nos rendimos ante los grandes

Si hay algo especialmente remarcable en esta edición es sin duda la afluencia de público, que se hizo más que patente en documentales como ‘George Harrison: Living in the material world’ donde, lo repetimos, las tres horas y pico del experimnto de Scorsese sobre el ex Beatle se nos hicieron cortas.

Un punto extra por pensar en la media parte, otro por hacer un documental tan bien hilado y ameno y, el tercero, por mostrar al mundo imágenes que nunca antes habían visto la luz. ¿El momentazo? Pararse a escuchar cada cinco minutos y descubrir que siempre, siempre, había alguien en la sala tarareando alguna de las canciones del documental.

2. Fascinados por los mundos de Warhol

Segundo momentazo destacable del festival. ¿Quién tuvo la genial idea de entrelazar las carreras de artistas como Lou Reed, Iggy Pop y David Bowie? El director que lo hizo ya merece una mención especial por este ‘The sacred triangle’, pero se lleva otra extra por la selección de personajes esperpénticos y coloristas, todos del círculo Warhol de la época, y muy especialmente por las geniales aportaciones de Angie Bowie.

Confesaré tímidamente que esta mujer no había sido nunca de mi agrado… hasta ahora. Y es que no sabemos si fue su sentido del humor o su espontaneidad, pero esa escena final, llena de ironía, en la que la ex del que fuera Ziggy Stardust se pregunta si hubo o no influencia mútua… nos conquistó.

3. Que arte, ¡Andalucía!

Otro bravo, y este bien grande en su título de momentazo, para Carles Prats y su genial idea de investigar el paso de Joe Strummer, vocalista de los Clash, por Andalucía.

Ya conocíamos su cariño por nuestro país, pero las aportaciones de todos aquellos que compartieron veranos con él son únicas. Nos quedaremos con las historias en las que lo sitúamos intentando buscar la tumba de García Lorca bajo los efectos del alcohol, con ese entrañable bar de Jo, y con frases para la posteridad como ‘Entonces allí estaban tós colocándose, que era lo bonico’. Grande.

4. Lo más importante es ser el más guapo

Y si de carisma (y de interés antropológico, de paso) iba la cosa, nos quedaremos con algunas de las escenas de un documental tremendamente especial, ‘Bury the hatchet’, que si bien tuvo problemas al ser proyectado, nos conquistó desde el minuto uno.

Y es que, a pesar de que todavía no lo entendemos muy bien, esa comunidad negra de Nueva Orleans disfrazándose (y haciendo de ello una auténtica religión) de indios nativos con motivo de la celebración del Mardy Gras nos pareció entrañable. Lo decía el jefe de una de las tribus: ‘Lo importante era ser el más guapo’.

5. Un poco de White Trash, por favor

Ya han anunciado su venta en España, y es que los de Kings Of Leon están orgullosos de lo que este ‘Talihina Sky’, dirigido por uno de sus mejores amigos de la infancia, muestra.

Ya lo dijimos en su día: la de Kings of Leon es una gran historia y aquí está muy bien contada. ¿Un momentazo? Ese vídeo rescatado de los 90 en los que podemos ver a Nate y a Caleb, dos de los hermanos del grupo, cantando canciones religiosas con semejantes pintas. Hay que tener valor para mostrar ese vídeo al mundo.

6. Colocón de esperanza

De carisma iba la cosa también en ‘High on hope’, ganador del Mejor Documental Internacional en 2010 que, esta vez, volvió a proyectarse con mucha más afluencia de público que en la pasada edición.

Y el momentazo, porque no hay otra forma de decirlo, llegó cuando, a lo largo de todo el documental, los aplausos espontáneos y las carcajadas se sucedían sin parar ante semejante despliegue de carisma en sus protagonistas. De verdad, un imprescindible.

7. El día en que Bowie se perdió

Habíamos comprobado en otros documentales proyectados en el festival cuantísimo éxito tuvo Bowie con Ziggy Stardust y the Spiders of Mars, lo habíamos visto cogiendo ideas de sus compañeros de profesión… pero no habíamos visto la cara oculta de su éxito, la más oscura.

El momento al que nos referimos es aquel en el que comprobamos cómo un ser humano con semejante talento se ve inmerso en una espiral de éxito que le conlleva, como era de esperar, perderse dentro de su propia persona. Solo una hora de documental pero un gran reflejo de la paranoya que Bowie vivió en su época en los Estados Unidos. Lo admitimos: no sabíamos si sentir lástima… o incluso miedo.

8. La organización más eficiente

Lo hemos repetido en varias ocasiones, pero nos vemos obligados a nombrar a la organización como uno de los puntos fuertes de este festival. Si bien (como suele pasar en este tipo de eventos) surgieron algunos problemas, estos supieron enmendarlos como pudieron, a tiempo y de forma muy atenta con los asisentes, con lo que se ganan nuestra estima.

Hablamos, por ejemplo, de una proyección de ‘Bury the hatchet’ accidentada, que se salvó después de que el mismísimo director del festival entrara y nos informara sobre la posibilidad de cambiar nuestra entrada por otra, o de un problema de ventilación en una de las salas en la que, tras la imposibilidad de arreglarlo, se solventó de alguna manera entregando abanicos a los asistentes. Y eso, por no hablar de la amabilidad de taquilleros y gente de la sala. Nuestros respetos por eso.

9. Barat revoluciona

Aunque si de momentazos va la cosa, no podemos dejar de nombrar una de las mayores sorpresas del festival este año. Ya habíamos contado en otras ocasiones con eminencias como Pennebaker, pero esto de que uno de los miembros más destacados de The Libertines, Carl Barat, se presente de repente com ‘representante de la banda’ a hablar sobre el documental que cuenta la historia del reencuentro del grupo… no tiene precio.

Nos quedamos con la sorpresa, con esa conversación (a veces de besugos) entre el cantante y el público, y con esas cuatro cervezas que vimos correr por sus manos en aproximadamente media hora de conversación. Y nos conquistó.

10. ¿Quién dijo crisis?

Para acabar, un momentazo, el más importante: ver una sala de Barcelona, de las más míticas y antiguas de la ciudad, a rebosar de gente interesada por el cine documental musical, apasionada por la música, apasionada por el cine… y dispuesta a comprar abonos y tragarse 15 pases en una semana. Esto es lo que llena de orgullo a esa organización y, por qué no, nos da un poquito de esperanza en estos tiempos de crisis que corren. ¿Quién dijo que la música era un negocio muerto? Todavía quedan propuestas innovadoras y, sobre todo, gente dispuesta a disfrutarlas. Y hasta el año que viene.

Fotos | In-Edit Oficial
En Hipersónica | In-Edit Beefeater: Cierre de 10 para una edición que se supera (Jornadas VIII, IX y X)

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