Mucho ha pasado (concretamente 8 ediciones y unos 27.000 espectadores) desde que en 2003 el sueño de Alberto Pascual y su equipo, organizadores y creadores del Festival In-Edit Beefeater de Barcelona, consiguieran sacar adelante la que fuera la primera edición de un festival pionero en nuestro país y a nivel europeo.

Un festival amparado bajo el concepto del cine documental musical, que debía hacer las delicias tanto de mitómanos y amantes de la música como de cinéfilos empedernidos.

Para quien no lo conozca, el Festival In-Edit Beefeater es un encuentro anual dedicado exclusivamente a las producciones documentales de temática musical, que nació en Barcelona en el año 2003 y que, después de celebrar una segunda edición también exitosa, se lanzó a cruzar el charco para instalarse también en Santiago de Chile. Después llegarían ediciones en Buenos Aires, Sao Paulo, México o Berlín, confirmando lo que todos los asistentes durante estos años ya sabíamos: era una idea brillante y podía sacársele mucho más partido.

Así, edición tras edición, se aumentaron el número de proyecciones, comenzaron a montarse sesiones especiales que comprendían desde ciclos temáticos hasta las visitas de gente tan ilustre del mundillo como el (grandísimo) director D.A. Pennebaker, y se diversificó enormemente el material proyectado.

Lo confirmamos: una vez más, el In-Edit Beefeater está demostrando no solo la enorme competencia de sus organizadores, sino estar viviendo, una vez más, una edición más preparada y estudiada que la anterior, tal y como ha ocurrido en los últimos años.

Una nueva edición con grandes clásicos

Tras la apertura especial dedicada al compositor Michael Nymann, proyectando un documental inédito bajo el título ‘Michael Nymann in Progress’, arrancó el jueves en Barcelona esta novena edición del festival, que en sus primeros días ha dejado ya momentos para la posteridad.

Especialmente notable en este sentido fue la sesión del viernes, en la que muchos aprovecharon la tarda y parte de la noche para empaparse de los viejos mitos, pasando primero por la proyección de ‘The Sacred Triangle: Bowie, Iggy & Lou’, y después por ese nuevo experimento de Scorsese llamado ‘George Harrison: Living in The Material World’.

Además de demostrar una vez más cuán ecléctico es el público asistente a este tipo de sesiones, el lleno total de la sala volvió a corroborar que, a pesar de que las propuestas minoritarias del festival siguen aumentando su público, los grandes siempre venden.

En el primero , un genial experimento de Alec Lindsell, nos dedicamos a comprobar, bajo la atenta mirada del faranduleo de Warhol de la época o de Angie Bowie (quien tenemos que decirlo, ha pasado de ser un personaje quizás algo odiado a una mujer entrañable y extremadamente graciosa), cómo las carreras de estos tres grandes, Iggy Pop, Lou Reed y David Bowie, no hubieran sido lo mismo sin la influencia de los unos sobre los otros.

Momento rey del día fue sin embargo, el vivido en la última sesión, donde no cabía ni un alfiler más, y donde el público pudimos disfrutar de un genialísimo documental clásico de más de tres horas firmado por Scorsesse y dedicado a uno de nuestros Beatles preferidos, George Harrison.

Imágenes inéditas, declaraciones exclusivas de McCartney, Ringo o la familia del cantante (además de un Phil Spector bastante terrorífico por el paso de los años) y un montaje de 10 que hicieron que nos quedaramos con ganas de más después de tres horas (con parón y media partei ncluidos que se agradecieron) y que viviéramos uno de los momentos más especiales del festival cuando, a lo largo de toda la proyección, si uno se paraba a escuchar atentanemente siempre había alguien tarareando alguna de las canciones. Un bravo por Scorsese.

‘Bury the Hatchet’ y ‘Quiero tener una ferretería en Andalucía’, pequeñas joyas

Mención especial merece también uno de los filmes en competición, ‘Bury the hatchet’, dedicado a la celebración del Mardi Gras por parte de la comunidad afroamericana de Nueva Orleans. La mezcla de colores y música hizo que, por momentos, nos olvidáramos de la mala calidad de la cinta, que se pasó saltando toda la proyección hasta que la organización decidió pararla a menos de media hora del final.

Una lástima solventada solamente porque el propio director, Cristian Pascual, apareció para pedir disculpas en nombre del festival y asegurar a todos los asistentes que podrían reembolsar su entrada por cualquier otro de los pases programados.

¿Un último momento para la posteridad? Ese ‘Quiero tener una ferretería en Andalucía’, un documental rodado en el sur en el que Carles Prats repasa la trayectoria de Joe Strummer por esas tierras, contando con el desparpajo (enorme) de aquellos que le conocieron allí. Si digo que cada diez minuto se escuchaban carcajadas limpias en la sala me quedo corta.

Cuatro días cargados de música y buen documental que nos dejan con ganas de mucho más, y que todavía darán muchísimo más de si en las próximas jornadas. Lo que viene siendo como un ‘must’ en las revistas de moda: quienes no puedan asistir a los cines Aribau de Barcelona estos días que no dejen de pasearse un rato por el portal Filmin, donde se pueden disfrutar de algunos de los documentales proyectados. Los que aún estéis a punto de ir, aseguramos que si lo probáis, os convertiréis en fieles en las próximas ediciones. Otro bravo por semejante comienzo para la organización. Y lo que nos queda.

 

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