In Flames — Siren Charms

Los suecos In Flames son ese barco que un día aprovechó el viento a favor sin saber que esos nubarrones del fondo eran una tormenta en la que naufragarían una década después. Probablemente sea injusto acusarles de inconsciencia, pero el tiempo ha dado la razón a todos los que vimos que ese ágil surcar el oleaje no era más que un atajo que acababa en trampa, era bastante evidente que el flujo de gases que les convirtió en referencia a nivel mundial finalizaba en un tifón que acabaría con el casco roto y su tripulación en el fondo del océano.

Cierto es que su oportunismo nos granjeó un buen puñado de discos excepcionales mientras el oleaje era apacible, pero también lo es que la dirección que hacia la tormenta se encaminaba tenía como paradas lógicas al NuMetal de Reroute to Remain (Nuclear Blast, 2002), al Metalcore de finales de la década pasada o al pasteloso Rock emo/alternativo del infausto Sounds Of A Playground Fading (Century Media, 2011). Este 2014 emprenden un nuevo viaje a la superficie con los cantos de sirena aún resonando en sus cabezas, probablemente aún desorientados al dar la cara la gangrena y todavía con algo de rédito económico tras el fervor comercial que ocultó los síntomas de una enajenación mental inevitable.

Siren Charms: al Death Melódico ni se le espera

En estas se encuentran hoy In Flames, cerrando vías de agua mientras el fuimos hace un daño tremendo al somos, sabedores de que su mejor momento pasó hace bastante tiempo pero también conscientes de que aún les quedan algunas cosas que ofrecer. Siren Charms (Epic Records, 2014) es eso precisamente, un álbum en el que los suecos reconocen su condición actual sin remisión pero huyendo de la autoparodia que supuso su infausto disco anterior, intentando sobrevivir de la mejor forma al presente mientras su público se adapta a una perspectiva en la que hay mucho más camino andado del que queda por recorrer.

Y parece que así ha sido pues la recepción del nuevo álbum de los de Goteborg ha sido mucho más tibia de lo esperado, para mal y para bien, todo hay que decirlo. Evidentemente la frialdad debe haber sido un shock para una banda acostumbrada a copar portadas, pero que el que las pocas voces que han hablado de este Siren Charms lo hayan hecho no para despellejarlo sino para destacar alguna de sus virtudes, que las tiene, no es un hecho poco reseñable.

Siren Charms minimiza daños pero confirma que In Flames tienen más recorrido a sus espaldas que por delante

Efectivamente lo nuevo de In Flames es un disco efectivo, valga la redundancia, si comprendemos en qué terreno se mueven hoy los suecos y nos aproximamos a él sin ganas de mambo, sin ganas de ponernos a amputar miembros en un viernes 13. El que espere encontrar Death Metal Melódico como en Colony (Nuclear Blast, 1999) o en Whoracle (Nuclear Blast, 1997) se llevará un chasco, sí, pero no un chasco mayor al que se debería haber venido llevando desde que Anders Friden se dejó crecer rastas allá por el año 2000. Esto debería ser suficiente para acabar con parte de las críticas menos fundamentadas, pero la discusión sobre géneros y expectativas es un error en el que todos caemos de vez en cuando.

Al final Siren Charms no es más que el paso lógico que sigue a A Sense of Purpose (Nuclear Blast, 2008) si la carrera de In Flames fuese esa línea recta que viene de Clayman (Nuclear Blast, 2000) pasando después por Soundtrack to Your Escape (Nuclear Blast, 2004). Sí, el Metal sigue igual de matizado que en 2011, pero lo que entonces fue apatía hoy aparenta ser ganas de de recuperar algo del tiempo perdido, una energía impropia de la banda moribunda que muchos vimos hace solo tres años.

Obviamente los propios In Flames nos llaman a la cautela desde sus actuales limitaciones como banda, pero un servidor ha de reconocer que en ningún momento previo a la escucha contaba con encontrarme con temas de la talla de ‘Everything’s Gone’ o ‘Paralized’, canciones que no rescatan al ya manoseado Death Melódico pero sí recuerdan parte de la fiereza que en su momento caracterizó a la banda sueca. La cosa parece venirse un poco abajo en el momento en el que el ambiente se pone introspectivo pero en ningún momento sonroja como en 2011, los suecos no caen en ese deambular lastimero que animaba más a cortarse las venas que a menear el cogote.

7/10

En cualquier caso Siren Charms acaba como una alegría inesperada, quien sabe si porque uno se esperaba lo peor o porque el ansia por despedazar a la banda ha acabado disipándose en esta espera como se disipa una botella de CocaCola de cuyo tapón en un despiste nos olvidamos. Sigue doliendo ver a In Flames fuera de un movimiento del que fueron abanderados hoy cuando más falta hacen, pero cuanto antes comprendamos que lo suyo ahora es Metal Moderno de corte americanizado y no la fiereza y estridencia del Metal escandinavo antes podremos pasar página y olvidar rencores infructuosos. Puede haya estado tremendamente benevolente hoy con la banda de Anders Friden, pero viendo de donde vienen estos lodos es lógico hasta alabar (con la boca pequeña) a un disco como Siren Charms.

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