No hace mucho, en una conversación surgida con un lector en la crítica del último álbum de In Mourning, se debatió un asunto bastante interesante para los que somos aficionados del género metalero o también para los fanáticos del Progresivo. Un comentarista resaltó que, viendo que los álbumes de Death Progresivo más destacados del año pasado fueron los de los mismos In Mourning y de The Faceless, la escena Death Prog se estaba quedando estancada y falta de ideas. ¿Un argumento algo precipitado o una afirmación que puede ser muy seria?

Cierto es que la reciente baja de Opeth del terreno metalero con su polémico aunque notable Heritage podría suponer un abandono total (y más viendo las recientes declaraciones de Mikael Åkerfeldt echando pestes sobre el Metal extremo actual) que dejará un enorme hueco en el panorama metalero actual, aun teniendo una buena cantidad de discípulos dispuestos a rellenar ese espacio. Podría ser algo bastante preocupante de cara al futuro. Sin embargo, en la misma conversación no titubee a la hora de resaltar un nombre que está haciendo bastante ruido estos últimos años: In Vain.

In Vain, con un ojo en Noruega y otro en América

Elegir precisamente a In Vain no ha sido casualidad. Los noruegos llevan pisando fuerte desde que irrumpieran de forma abrupta con su debut The Latter Rain en 2007. Un maravilloso ejercicio de Metal extremo con toques muy progresivos y sinfónicos, sabiendo equilibrar bien la balanza entre el Death y el Black que llevan mamando desde jovenzuelos por sus tierras escandinavas. Pero tres años después sacaron su segundo álbum, Mantra, y dieron un cambio curioso.

Las revoluciones bajaron bastante, sin llegar a prescindir de la potencia y la fuerza bruta, y el componente Progresivo de su música se hizo la nota dominante compatibilizándola con su faceta extrema y dando entrada al Folk norteamericano, como bien supo apuntar mi compañero Cronopio en su momento. Este disco trastocó a más de uno, sobre todos a los defensores del True Black Metal (escena de la que In Vain han recibido mucha influencia) que lo vieron falto de garra y poco efectivo.

Ænigma, la ansiada consolidación de una banda ambiciosa

Pero una vez visto con perspectiva hemos comprobado que Mantra encerraba mucho más de lo que se podía ver a simple vista de ese bajón en la fuerza, colocándose sin problemas a la altura de su sorprendente debut. Tres años después, a In Vain le ha llegado la hora de la revalida con el lanzamiento de su tercer álbum, Ænigma. El hecho de contar en la producción con una de las bandas más punteras y vanguardistas del Metal escandinavo como son Solefald nos hacía pensar que nos íbamos a encontrar con un álbum más alocado y experimental.

Sin embargo, no ha llegado la sangre al río. En su lugar, no se han ‘toolizado’, pero si han continuado con la senda de americanización que ya practicaran en Mantra y que se podía destilar escuchando ‘Against The Grain’, el primer adelanto del álbum. Se denota que los noruegos tienen las ideas muy claras sobre como quieren enfocar su evolución, y la verdad es que el resultado les está siendo más que satisfactorio. Por supuesto, los que se quedaron fríos con el extraordinario despliegue de Mantra no se mostrarán muy entusiasmados viendo lo que llevo escrito hasta ahora, pero creo que dejar escapar un disco tan soberbio como este es un error garrafal.

Una de las mejores noticias que se encuentran en este Ænigma es la recuperación para la causa de ese martillo neumático que tienen por batería y se llama Stig Reinhardtsen. No es que desapareciera en Mantra, pero si es cierto que su mortífero doble bombo lleno de cráneos destrozados que tan bien lució en The Latter Rain acabó en un discreto segundo plano, lo que fue una pena porque esa batería le da una consistencia y fuerza únicas a un sección rítmica ya de por sí prodigiosa. Y en este álbum vuelve a golpear con tanta fuerza para ser el armazón de los temas sobre los que sus compañeros despliegan su magia en la construcción y en el desarrollo de estos.

Cierto es que la sección rítmica es una auténtica maravilla, pasando sin problema entre ramas tan parecidas pero diferentes como el Death Metal y el Black Metal, pero dando una mayor importancia al desarrollo de las estructuras y a la creación de atmósferas sinfónicas, deliciosas y épicas, pero hay dar un aplauso a la labor de Andreas Frigstad como vocalista porque es de esos cantantes que no tienen problema a la hora de compatibilizar las voces más gritonas y guturales con unas voces limpias rotundas y contundentes. Hace los cambios con una naturalidad pasmosa, al igual que el resto de sus compañeros, y sin que la voz le tiemble ni por un segundo.

Los noruegos han demostrado un gran dominio en compatibilizar las ramas de las que se compone su música y todo ello con un resultado impecable y extraordinario. Llevan ya diez años en activo, pero tocan con una madurez como si llevaran haciéndolo durante el doble de tiempo. Su debut ya contaba con una madurez sorprendente para unos novatos, pero sumando la evolución seguida en su segundo álbum en tan poco tiempo nos deja aun más impresionados.

8.7/10

En Ænigma el grupo ha llegado al ansiado momento de la consolidación de su estilo con un conjunto sólido y más que notable. Y en ningún momento se me ha pasado por la mente la sombra de sus anteriores trabajos, lo que justifica que este trabajo se defienda por sí solo. Mención especial para ‘Floating on the Murmuring Tide’, con el maravilloso añadido jazzístico en los pasajes más calmados que le da una clase y sofisticación únicas aun teniendo momentos muy brutos, mostrándose como uno de los cortes más soberbios del disco. Creo que los aficionados del Death Prog (o del Metal Progresivo en general) podemos dormir tranquilos con el futuro del género mientras sigamos contando con bandas tan magníficas como In Vain.

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