Incubus — If Not Now, When?: ni ahora, ni nunca

El cambio es inevitable en casi todas las bandas (aunque siempre hay excepciones), y en ningún caso es asumible como excusa para fundamentar una crítica. El cambio bien entendido no solo es positivo, sino que resulta necesario para evitar estancamientos. Así que no me oiréis criticar a Incubus simplemente porque hayan cambiado, pero sí por haberlo hecho a mal, perdiendo por el camino toda la gracia que tenía su música.

Por muy libre de prejuicios que tengamos los oídos al plantarnos ante If Not Now, When?, resulta difícil evitar pararse a cada canción pensando en lo soporíferas que resultan. La banda otrora tan creativa, firma con su séptimo esfuerzo el que es su disco más plano y grisáceo, muy lejos de la riqueza de matices que hasta hace no mucho les caracterizaba.

El guitarrista de la banda, Michael Einziger, describe el álbum como “muy sencillo y conciso”, adjetivos que le sientan a la perfección. No obstante esa sencillez, que muchas veces puede ser una virtud en la música, se traduce aquí en una simpleza muy poco inspirada. No voy a llegar al extremo de decir que es desacertado todo lo que escuchamos en este trabajo, pero desde luego sí que lo es su amplia mayoría.

Incubus desganados no son Incubus

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Incluso aunque no conociéramos los antecedentes de Incubus, aunque nunca hubiéramos escuchado discos tan divertidos como S.C.I.E.N.C.E. o Make Yourself , se hace difícil reprimir el bostezo cuando empiezan a sonar temas como ‘Friends and Lovers’. Ni siquiera es necesario acordarse de aquel bajo funk y aquellas guitarras ágiles que fueron sus principales señas de identidad para ver que algo falla aquí.

Light Grenades ya me pareció un disco algo pobre para ser este grupo, pero aún tenía momentos que se conseguían disfrutar. Pero por desgracia If Not Now, When? ahonda en los principales defectos de su predecesor y los hace aún más evidentes, desarrollando un pop rock que difícilmente puede hacerse muy popular.

Pero no todo es para olvidar, como ya he dicho. Aciertan al elegir nuevamente a Brendan O’Brien como productor, quien lleva junto a ellos desde A Crow Left of the Murder… haciendo que, al menos en el plano puramente técnico, las cosas suenen bien. Vuelvo a citar a Eizinger, quien señala que O’Brien les ha ayudado a llevar un ritmo bastante rápido de trabajo, grabando las canciones al mismo tiempo que las escribían. No tuvieron en cuenta que las prisas no siempre son buenas consejeras.

Cambiar no es el problema. Aburrir es el problema

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Se hace extraño encontrar, cuando el elepé está ya cerca de terminar, un tema como ‘Switchblade’ donde sí se atreven a dar algo más de marcha, especialmente en el apartado rítmico, un vago espejismo de lo que podría haber sido. Hasta ‘Adolescents’, que me pareció horrible cuando se publicó como primer adelanto, queda por encima de la media ahora que el disco completo está al descubierto.

3/10

Asegura la banda que tanto el título como la portada del disco hacen referencia a su inquietud por arriesgar, de aceptar retos y probar cosas diferentes. Es una postura que me parece muy loable, pues es cierto que quien no arriesga no gana, y más aún en este negocio de la música, pero las apuestas no siempre son ganadoras. La única conclusión positiva que puedo sacar de ello en este momento es que si realmente desean seguir probando cosas nuevas, esta etapa tan aburrida que ahora están atravesando pasará, tarde o temprano.

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