“¡Maaaaceo, Maaaaceeo! ¡Maaaaceo coñee pasa los guisantes de una vez a la abuela!” “¡Maaaceo, I want you to Blow!, tócate ‘Pass the Peas’ que ya estoy cansado de estirar la ingle! De aspecto afable, cara rechoncha, con una sonrisa digna de gafas de sol y unos pulmones para derribar casas. De un (falso) grito al otro no pasó tanto tiempo. En ambos el estadounidense aguardaba a la sombra, como secundario de lujo (no todos saben pasar bien un plato de guisantes). A los 19 Parker ya estaba en la banda de James Brown con su hermano Melvin y al volver tras unos años fuera se encontró de nuevo con los guisantes servidos. Su plan de independencia fue frustrado.

El talento de Maceo Parker no era para tenerlo encerrado en una banda, el choque de egos con la estrella negra del momento era desfavorable para aquel joven intrépido que podría soñar con un primer puesto en los carteles. Había que intentarlo, después de probar las mieles del éxito de los años 60 del Padrino del Soul, durante series años en los que se sucedieron ‘I Got You (I Feel Good)’, ‘Sex Machine’, ‘Say It Loud — I’m Black and I’m Proud’ y ‘Cold Sweat’, entre otros momentos imprescindibles de dicha época dorada, la independencia tendría que ser vista como la única superación posible.

Él y su hermano Melvin, a quien Maceo le debe su entrada en The J.B.’s ya que Brown en principio solo quería al batería pero aceptó a la pareja como un pack indivisible, se llevaron a varios de los compañeros para formar la nueva, ahora sí, con Maceo al frente: Maceo & All the King’s Men. ¿Pasaría igual que cuando James Brown la lió con sus Flames en 1957? No. El secundario de oro se encontró con un gran pastel sin nadie que le guiase.

El salto de década era el momento para ponerse chulo y marcarse el proyecto personal deseado. Y si encima es con la anterior familia conocida de sobra entonces todo como en casa, solo que sin la estrella mediática. Doin’ Their Own Thing (1970, House of the Fox) lo deja bien claro desde el título. Aquel conjunto compuesto por Maceo, Melvin, Eldee Williams, Richard ‘Kush’ Griffith, Alphonso ‘Country’ Kellum, Bernard Odum y Jimmy Nolen era ambicioso. Querían su minuto de gloria, claro que en los instrumentales no está el público masivo.

La leyenda y las habladurías también juegan en su contra. Son varios los que sitúan a James Brown como saboteador de un posible éxito de toda su banda al sobornar a DJ de radio con la intención de que no pinchasen los temas de sus ex en aquel momento. Aún así el álbum alcanzó la posición 32 en la lista estadounidense de discos de R&B. Luego está otro posible tema de deudas entre el líder y sus músicos.

Dos años más tarde llegaría Funky Music Machine (1972, Excello) con más irregular resultado que el debut. Esta vez ya sin pasarse por ninguna lista y con la ausencia del necesitado visionario que durante esos años había facturado álbumes como Revolution of the Mind (1971, Polydor), There It Is (1972, Polydor) o Black Caesar (1973, Polydor). La diferencia estaba clara, además del talento del Padrino faltaba otro hombre en la sombra: Fred Wesley, quien sí de verdad estuvo a la altura de James Brown cuando quiso probar por su cuenta en Damn Right I Am Somebody (1974, Polydor), donde James Brown participó pero esa vez ocupando la segunda línea.

El saxofonista de grandes sueños se encontraba en 1973 volviendo a incluir su flauta en The Payback (Polydor) y de paso con él regresó el resto. Todos a casa, a disfrutar de la cómoda posición de los segundos. Aunque Maceo Parker, más otros miembros, entre ellos Fred Wesley, en 1975 dejaron a James Brown para irse con George Clinton a sus macrobandas: Parliament y Funkadelic donde siguieron creciendo aún más. A partir de ahí sí que baja el gancho de Brown con excepciones, como Get Up Off a That Thing (1976, Polydor).

Maceo Parker nos dejó dos discos para completistas de la familia Brown, con buen resultado en la primera entrega y flojo en la segunda. Temas que prometían. Todos con detalles como el bajo de Bernard Odum en ‘Southwick’, el Blaxploitation de ‘Funky Women’, la parte sensual del Jazz de ‘I Remember Mr. Banks’, el Funk mamado en ‘Maceo’ o el intento de imitar a los mayores en ‘Feeling Alright’.

Un talento que por sí solo brillaba pero al unirse a Brown, Wesley, George Clinton, Bootsy Collins (con quien colaboró desde mitad de los años 70) y la banda del momento formaba el verdadero salto de calidad.

Al final tendríamos que esperar hasta los 90 para los grandes álbumes de Maceo Parker: la trilogía Roots Revisited (1990, Verve), Mo’ Roots (1991, Verve) y Life on Planet Groove. Ya independizado, con todos los honores reconocidos como el gran saxofonista que es, crucial en los cambios vividos, y amo y señor del formato en vivo que disfrutamos en Life on Planet Groove (1992, Verve). Dos décadas más tarde de aquella independencia frustrada la banda de los JB, Fred Wesley incluido, se volvía a juntar en un concierto en Colonia, Alemania y parecían no haberse separado nunca. “Shake Everything You’ve Got”.

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