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Insomnium — Shadows of the Dying Sun

Acreedor de una fama imponente durante la década de los noventa, el Death Metal Melódico se debate entre si resistir con estoicidad los embates producidos por el paso del tiempo aguardando la oportunidad de reverdecer laureles o si emprender una amarga retirada a la que muchos parecen estar esperando ávidos de sangre y mala baba. La elección por una de las dos partes de la dicotomía parece clara, pero los hechos de muchos de los grandes nombres que un día abanderaron el movimiento desembarcando desde sus drakkars parece indicar lo contrario, aunque sea de forma involuntaria.

Grandes nombres como In Flames, Children of Bodom (por mucho que no sean uno de los grupos fundacionales) o Dark Tranquility han vivido de forma muy distinta el transcurrir del tiempo y sus consecuencias, pero todos han acabado optando por diseñar trayectorias que en su movimiento tangencial sesgan los principios de la escena de la que son originarios. Parece totalmente lógico, en tiempos de una apertura de miras sin límite, que estas tres bandas hayan optado por ampliar fronteras, moverlas o simplemente trasladarse ellos a un nuevo territorio desde el que lanzar sus siguientes ataques. Ahora bien, si nos atenemos a los resultados de cada uno de los ejercicios, solamente la apuesta por el Metal Progresivo de Dark Tranquility tiene perspectiva de convertirse en entidad estable y perdurable, pues el flirteo con la corriente alternativa de la banda de Anders Friden y la frivolidad de los fineses ha acabado por dinamitar la herencia de dos carreras, al menos, convincentes hasta hace unos 10–12 años.

Paradójicamente han tenido que ser bandas finesas las que han acabado dando la razón a Dark Tranquility y los pasos dados en solitario por Dan Swäno, los cuales no podemos obviar en esta reflexión. La evidencia dicta que todo es fruto de una evolución marcada por el espíritu de supervivencia, y la carrera de bandas como Amorphis, Wintersun (a pesar de baja prolificidad) y nuestros protagonistas de hoy, Insomnium, son una prueba viviente de todo esto, del esfuerzo que el Death Metal Melódico está realizando por sobrevivir a una extinción por muchos anunciada.

Ahora bien, ¿podemos comparar las carreras de Amorphis e Insomnium solo por haber tomado un rumbo similar en sus últimos discos? Evidentemente no. Mientras que los primeros apostaron ya de inicio por incluir elementos de Folk nórdico en su propuesta, los cuales derivaron en el posterior Metal Progresivo de discos como The Beggining of Times o Circle, los segundos comenzaron a deambular apoyándose en el Metal Gótico y el Doom haciendo la entrada progresiva mucho más sutil y fácilmente constatable solo en los últimos álbumes, eso sí, manteniéndose algo más fieles a la fiereza propia de este subgénero.

Quizás sea este respeto por las raíces del género lo que ha relegado a Insomnium a un segundo plano, hasta que el descalabro de los referentes ha acabado siendo un hecho y el hueco dejado por ellos demasiado grande como para permitir a los fineses sacar la cabeza. Algunos pensarán en tiempo perdido, pero esta falta de protagonismo comercial ha permitido a la banda de Niilo Sevänen seguir su propio camino y forjar un punto de vista propio, si se permite la expresión, dentro del férreo Death Metal Melódico. Clara constatación de esto es la magnífica impronta dejada por Shadows of the Dying Sun, un disco sólido y convincente a pesar de que, paradójicamente, parecerá poco arriesgado a los detractores del movimiento.

Y digo paradójicamente porque los riesgos tomados por Insomnium son muchos alejándose de paradigmas o tópicos y apostando por profundizar en su propia personalizar y dejando que todo fluya naturalmente, siguiendo la senda que los elementos utilizados marca. Así es como han seguido apostando por el corte gótico o lóbrego de su sonido pero sin añadir elementos artificiosos como pueden ser los coros femeninos de corte operístico, lo cual no altera la coherencia y aumenta su capacidad de convicción. Parecido sucede con elementos como los teclados o el matiz de los riffs, los cuales huyen de la pretensión o búsqueda de protagonismo particular rindiéndolo todo al bien de la propuesta, a la solidez citada y, por supuesto, a la sapiencia pretenden demostrar tras una larga y, en cierto sentido, anónima andadura.

Prueba de todo esto es la sorprendente larga duración de la mayoría de los temas recogidos en la placa, lo cual no solo permite desarrollar las ideas con comodidad y eficacia sino crear el entorno necesario para que los componentes atmosféricos de la propuesta encuentren su lugar y no queden difuminados bajo el torrente de riffs y blast-beats prototípicos. Clara prueba de ello es la inicial ‘While We Sleep’ y un atronador comienzo que sirve de antesala a una mutación rítmica realmente excitante o ‘Black Heart Rebellion’, donde la base rítmica y desarrollo se aproximan a la interpretación del Black Metal realizada por los noruegos Enslaved en sus últimos álbumes, aunando introspección y brutalidad. Muy cercana a los últimos trabajos de Amorphis se presenta ‘Lose to Night’ (maravilloso el estribillo) mientras que ‘Collapsing Words’ y el adelanto ‘Ephemeral’ pagan mejor que ningún otro tema la deuda que los fineses tienen con la vertiente más ortodoxa género.

8.2/10

Sintetizando, Shadows of the Dying Sun tiene el potencial para, al fin, colocar a Insomnium en la primera línea del Death Melódico y permitirles abandonar el sambenito de banda desafortunada a pesar de mantener una carrera intachable. Es un disco arriesgado que, paradójicamente, no es el colmo de la originalidad, aunque esta rémora pertenece más al continente que al contenido. No revoluciona nada pero tampoco lo pretende, simplemente ofrece una buena ración de riffs retorcidos, growls enfurecidos y atmósferas oníricas y ensoñadoras. Y encima es atronador como pocos discos se han lanzado este año.

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