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Isis navegando más allá de las etiquetas

Una vez uno entra en un bucle con un grupo ya es muy complicado resistirse o salirse de él. Te pilla cuando menos te lo esperas, con o sin motivo aparente, y una vez tienes el antojo hay que saciarlo a toda costa. Últimamentese me ha ido antojando con mucha fuerza retomar la discografía de Isis, así sin ninguna razón en especial. No ha sido por la existencia de alguna noticia relativa a sus miembros o por lo que muchos podríais estar pensando.

Quizá esta motivación que me lleva a ello no radique en algo más complejo que la mera brillantez de la discografía que nos ha brindado la banda nacida en Boston, que les ha llevado a ser una de las más emblemáticas del llamado Post-Metal junto a los seminales Neurosis. Aunque la realidad es que acotar la música de Isis a un único género resulta parcial e incorrecto, ya que han abarcado diferentes estilos, no solo el Sludge o el Post-Rock, también el Hardcore, el Ambient o el Drone. Ni a ellos mismos les gusta verse encasillados o definirse con una única etiqueta, prefiriendo el nombre Metal Experimental ya que resume bien su visión.

Esa motivación por experimentar y ese inconformismo fue lo que unió en su momento a Aaron Turner (cantante y guitarrista), Jeff Caxide (bajista), Aaron Harris (batería) y a Chris Mereschuk (teclados), insatisfechos con lo que estaban haciendo hasta el momento con sus otros proyectos y dispuestos a colmar esas ansias de ambición artística. Esta formación duraría poco, firmando un EP, y tras probar con Jay Randall en el siguiente EP se toparían con el teclista final, Bryant Clifford Meyer.

Celestial sería fundamental para entender la transición entre lo que Isis pretendían ser y lo que terminarían siendo poco después

Al mismo tiempo, para consolidar la formación y el sonido del grupo, también sería reclutado el guitarrista Michael Gallagher y con esta formación duraría la banda hasta el final de sus días. Finalmente establecidos, el grupo publicó su primer álbum, Celestial (Escape Artist, 2000), separado del EP gemelo SGNL›05 (Neurot, 2000) para evitar saturar a los oyentes con un debut doble. El disco sería fundamental para entender la transición entre lo que Isis pretendían ser y lo que terminarían siendo poco después, a pesar de que visto con perspectiva no sea el disco más sobresaliente del grupo. Sin embargo, no es un disco nada desdeñable y sí muy sólido, mostrando un extraordinario nivel para unos debutantes.

La buena recepción de su debut dentro de la esfera underground del Metal y el Hardcore le otorgó al grupo un importante estatus junto a Neurosis, uno de sus referentes y amigos, y Cave In. Entonces fue cuando consideraron probar con una discográfica más importante que les diera una buena distribución, recursos para mejorar en aspectos técnicos y libertad creativa, y la mejor opción que barajaron fue la misma disquera en la que estaban sus también idolatrados Melvins. A través de un amigo de Turner el grupo intentó hacerle llegar a Mike Patton, el mandamás de Ipecac Recordings, algo de su material para que considerara su fichaje. Lo que ellos no sabían era que el propio Patton ya les conocía de antemano y se consideraba fan suyo, por lo que no dudó ni un segundo en contratarles.

Oceanic no solo se muestra ambicioso en lo lírico al apostar por hacer un álbum conceptual, sino que expande aún más el horizonte estilístico de Isis, arraigado todavía en el Metal pero abriéndose hacia el Post-Rock y el Ambient

No tardarían mucho en sacar su primer trabajo en la que sería su casa hasta el final de su carrera. Oceanic (Ipecac, 2002) es un álbum conceptual sobre un hombre con riesgo de perder toda sensibilidad emocional que cree encontrar a su mujer ideal hasta que se da cuenta de que esta tiene una relación incestuosa con su hermano, lo que lleva al protagonista al suicidio por ahogamiento. El disco no solo se muestra ambicioso en lo lírico al apostar por hacer un álbum conceptual, sino que expande aún más el horizonte estilístico de Isis, arraigado todavía en el Metal pero abriéndose hacia el Post-Rock y el Ambient. El disco no es sólo uno de los más completos del grupo, sino también de los más intensos y de los más férreos de su discografría. No negaré que este puede ser mi predilección personal de este grupo, pero creo que el disco se defiende muy bien por sí solo para ganarse tal derecho.

Dicho disco subiría aún más el caché de la banda, colándose en varias listas de lo mejor del año y recibiendo numerosos elogios y calificativos de ser una de las obras cumbres para el Metal de vanguardia. Muchas bandas contemporáneas como Cult of Luna o Rosetta los tomarían como referencia mientras que unos don nadie llamados Mogwai se quedaron impresionados con su sonido y los invitaron a girar con ellos de vez en cuando.

El sonido de Panopticon abraza más esa parte más personal y emocional de su espectro musical y tira más hacia el Post-Rock

Pero el grupo no quería acomodarse en ningún sentido, por lo que decidieron seguir progresando y puliendo su sonido en su siguiente larga duración. Panopticon (Ipecac, 2004) tomaría su nombre de la prisión ideal diseñada por Jeremy Bentham y cuyo concepto desarrollaría Michel Foucault en su ensayo Vigilar y castigar, reforzando el concepto general del disco sobre la extensión de las tecnologías de vigilancia y el control que realiza el gobierno. Al tratar una perspectiva más personal y emocional, o así lo asegura Turner, el sonido abraza más esa parte de su espectro musical, tirando más hacia el Post-Rock y suponiendo una progresión con respecto a Oceanic. El resultado es sencillamente sublime y nos volvemos a encontrar ante uno de los mejores momentos de la discografía de Isis, siendo además uno de los discos predilectos por parte de sus aficionados.

La recepción de este nuevo disco fue tan aplaudida como el anterior, o en algunos casos hasta más, tildándolo como un esfuerzo más consistente y un paso adelante en su sonido, aunque también hubo varias voces discordantes que preferían Oceanic. Aun así, Panopticon fue el primer disco de Isis en colarse en las listas de ventas con un puesto 47 del Top independiente del Billboard. A tanto llegó el impacto de sus dos últimos trabajos que en Revolver los colaron entre las doce bandas más pesadas de todos los tiempos.

In the Absence of Truth transmite la sensación de estar ante una banda sobreesforzandose para intentar demostrar que no eran amigos del conformismo

El gran impacto de esos dos trabajos terminó influyendo negativamente en la recepción de su cuarto álbum, In the Absence of Truth (Ipecac, 2006), donde el grupo experimentaría más con su sonido. Ni siquiera ellos mismos guardan un gran recuerdo de este disco, tanto artísticamente, viendo que podrían haberlo hecho mejor en algunos aspectos, como en la unión entre los miembros, estando algunos en Nueva York y otros en Los Angeles a la hora de escribirlo. Las cosas como son, el disco transmite la sensación de estar ante una banda sobreesforzandose para intentar demostrar que no eran amigos del conformismo y es posible que eso haya restado solidez o gancho a sus canciones al no dedicarles tanta importancia. Sin embargo, el cuidado de los pequeños detalles sigue ahí, además de añadir toques innovadores como escoramientos hacia la electrónica o una batería que podríamos etiquetar de tribal, por lo que, a pesar de ser un disco menos notable sigue resultando interesante, además de ser otra muestra de la gran ambición creativa de este grupo.

Sin embargo, y a pesar de la diversidad de opiniones que generó en la crítica del momento, el disco alcanzó un éxito mayor que su predecesor, colándose en el puesto 6 del Heatseekers de Billboard. El grupo hasta tuvo la ocasión de ser escuderos de Tool cuando estos aún hacían giras para presentar discos (en este caso 10,000 Days). Pero este incremento de popularidad y éxito no terminó de agradar del todo a los componentes del grupo, que veían como esa fama les restaba bastante privacidad.

En Wavering Radiant el grupo se reencontró con sus raíces más metálicas, densas, desgarradoras

Quizá conscientes de que su final estaba a la vuelta de la esquina, el grupo decidió dar un buen golpe sobre la mesa con Wavering Radiant (Ipecac, 2009), su mayor éxito hasta la fecha que hasta se metió en el Top 200 de Billboard. El grupo se reencontró con sus raíces más pesadas y metálicas, sonando mucho más densos, sucios y desgarradores que en su pasado más reciente. Sin embargo, no debe interpretarse como un paso atrás o como un disco conformista. Y aunque lo fuera, su contundencia, su fiereza y su garra resultan más que suficientes para afirmar que estamos ante un discazo marca de la casa Isis. Sus convicciones les llevaron a disolver la agrupación al considerar que ya no tenían nada nuevo que aportar bajo dicha marca registrada y su hueco aún es muy difícil de llenar, pero nunca hay que decir nunca porque el día menos pensado a Aaron Turner le puede dar la ventolera y llamar a sus compañeros para volver a destrozar tímpanos y a arrasar fronteras musicales. Al menos muchos lo deseamos.

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