Ivan Ferreiro en concierto en Gijón (Jardín Botánico Atlántico, 29.08.2014): acústico en familia

A Iván Ferreiro confieso que lo he visto en múltiples etapas de su carrera y en diversos formatos, incluido el acústico. La noche del viernes volvió a Gijón para tocar en Los íntimos del Botánico, un programa de conciertos acústicos en el impresionante escenario natural del Jardín Botánico Atlántico de la ciudad asturiana. Sold out, todo vendido, para presenciar el que a priori, sí no se rían, el concierto con mayúsculas del verano asturiano. Y no exagero, porque a la postre eso fue justamente lo que fue la actuación del de Vigo.

El concierto del verano asturiano

Iván Ferreiro, piano, teclado y vizo, vino con su hermano Amaro Ferreiro y Martiño Toro a las guitarras. Fue suficiente personal como para mantener la atención durante las casi dos horas de concierto, una generosa actuación que llegó casi a treinta temas y dos generosos bises.

Lo que noto últimamente en los conciertos de Iván Ferreiro es que cada vez arrastra a un público más joven. Así lo era en su mayoría los que se acercaron al Botánico. El de Vigo ha conseguido un relevo generacional inexplicable para su propuesta. Además ese público es super fan y se conoce al dedillo todas las canciones.

Que Ferreiro trajera un disco nuevo, Val Miñor-Madrid: Historia y cronología del mundo, no pareció ser problema y en ese repertorio quedaron incluidas una porción de sus canciones. Quizás en el global parecieron demasiadas, yo hubiera quitado ‘Alien vs Predator’ y ‘Bambi Ramone’; aunque ante la grandeza de ‘El bosón de Higgs’, ‘El fin de la eternidad’, con ese estribillo genial “mira esa luz que viene hacia aquí, déjala entrar”, ‘Pájaro azul’, ese ‘jitazo’ titulado ‘Cómo conocí a vuestra madre’ apabullante también en acústico, ‘Solaris’, que enlazó con ‘El viaje de Chihiro’. y ya en el segundo bis para rematar la faena con ‘Una inquietud persigue mi alma’, una balada con alma de hit, y ‘El dormilón’, no resultaron excesivas en el porcentaje total.

Suerte que Iván Ferreiro tirara de repertorio infalible: propio como ‘Me toca tirar’, ‘Nueva York’, ‘Mi furia paranoica’ o ‘Turnedó’, con la que terminó el segundo bis y el concierto, o de Los Piratas como ‘Inerte’, ‘El equilibrio es imposible’, ‘M’, ‘Años 80′ y ‘Promesas que no valen nada’, enlazada como siempre con ‘Insurrección’, de El Último de la Fila. En estos dos últimos temas creímos que habíamos rejuvenecido de repente tres lustros.

Quizás lo mejor de este recital, tal vez por sorprendente, el primer bis que hizo Iván Ferreiro solo al piano y solo de versiones. Atacó de repente ‘Destruye’, un hit de Ilegales del que contó que era fan desde niño. Después, le tocaría a ‘Tierra’, de Xoel López, ‘Vidas cruzadas’, de Quique González, y ‘1999’, de Love of Lesbian, encadenada con ‘Porque te vas’, de Jeanette. A final del segundo bis acudió a ’19’, de Maga, para rematar la faena con ‘Turnedó’.

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