Jamie XX — In Colour

Después de su repaso a Gil Scott-Heron, Jamie XX dejó patente el gran talento que poseía, el cual ya había derramado sobre las canciones que tanto nos gustaron en el debut de The XX. Un gran sabor de boca del que después nos fue alimentando a cuentagotas mediante algún epé aquél mismo 2011 — Far Nearer / Beat For — en el que seguía tirando de future garage. El resto llegaron años después, de hecho el aluvión empezó el año pasado con Girl / Sleep Sound (Young Turks, 2014), All Under One Roof Raving (Young Turks, 2014) y algún tema suelto, hasta que publicó esas cuatro canciones que anticipaban cómo iba a sonar In Colour (Young Turks, 2015).

En total, han sido cuatro los cortes del álbum que hemos podido escuchar antes de la publicación oficial del segundo largo de Jamie XX; cuatro canciones que, como ya se veía venir, han dejado más peso al UK Bass en detrimento del future garage, el sonido que vertebraba su estupendo debut con las revisiones a Gil Scott-Heron. Una evolución en su sonido, que no es que sea de 180 grados, pero que desde luego es algo diferente a la propuesta de su ‘debut’. Y a pesar de que hay algunos cambios estilísticos, las sensaciones que encontrábamos en su debut, también están aquí — que sea en mayor o menor medida es otro asunto — . Porque si algo tiene In Colour es versatilidad.

Oh My Gosh, abrirlo y esperar la gloria

El segundo LP del londinense no sólo casi aúpa más el UK Bass en detrimento del future garage, sino que en ciertos pasajes aprieta el pistón sacando a relucir esos bajos con personalidad de marca inglesa que tan obnubilados te dejan. Rozando el músculo de pista, de hecho. Por otra parte, también tenemos esa apertura hacia un terreno más comercial, en preciosistas temas en los que su compañera Romy de XX pone los vocales. Es decir que por una parte se saca los jits radiables, de fácil acceso a cualquier truhán con buen gusto, y por otra se guarda algunos temas para fumar en pipa, tanto a altas horas de la fiesta como puede que en esa hora crítica, cuando aún faltan un par de horas para amanecer. Y también hay otros con el piloto automático puesto, abusando de los mismos patrones continuamente, todo sea dicho.

Por una parte nos falta la (cantidad) de magia que tenía We’re New Here, pero lo suple con sus producciones de guante blanco, ejerciendo ese papel de talentoso sastre electrónico que tanto crítica como público le han otorgado merecidamente. No hay más que ver cómo abre el álbum ‘Gosh’, uno de esos temas de adelanto que al escucharlo ya te planteabas que igual iba a ser algo gordo de verdad. Una canción que me esperaba más para el final, casi para el cierre, para culminar el disco con ese glorioso final, con el teclado escapista que podría ser la banda sonora de un final de fiesta de verano, al amanecer (los de los festivales, vosotros-ya-me-entendéis). Después llegan más bailes, buenos, pero sin el espíritu y ese toque especial y místico que desprende el tema que abre este debut propiamente en solitario.

Y es precisamente por ahí por donde podemos ponerle pegas a In Colour, en ocasiones la falta de canciones con mayor espíritu, con las sutilezas sorpresivas — y a veces la mala leche — de We’re New Here. Encontramos temas a los que les falta punch, como ‘Obvs’ y ese escaso minuto de ‘Just Saying’ que poco aporta. Parece que le va mejor en ese papel en el que reivindica la tradición de club inglesa, metiendo más músculo, en cortes como ‘Hold Tight’, aunque no le vendría mal algo más de rabia para que este nuevo discurso fuera más creíble. Con todo, ahí bien. Pero donde sí es totalmente creíble y donde se le ve moviendo el cotarro con más soltura es en la mayoría de canciones en las que hay vocalista. Véase el caso de ‘Loud Places’ con Romy, la propia ‘Seesaw’, también con ella, o cuando colabora con Popcaan.

Bajar a lo terrenal

Esos son los jits radiables del disco, las canciones más compactas y con mejor acabado, y a las que sin embargo se les podría inquirir el otro inconveniente del trabajo, el sonido tan cercano a Coexist — incluso con letras algo intimistas como aquél — . Y eso no tiene por qué ser malo para la legión de seguidores, pero si Jamie XX es uno de los artífices del sonido del grupo con el que lo petó hace algunos años, se espera algo más de esmero por su parte por hacer algo diferente, pues para eso tiene talento. Pero en estas ocasiones, por muy bien que le vaya ese corsé, está en la zona de confort. Y a él se le pueden exigir más cosas, a la vista está del tema que abre este disco o de su repaso a Scott-Heron. No hay bajos tan profundos como los que hizo para homenajear al clásico referente soul, pero sí más potentes.

Así pues, casi podemos dividir el álbum en tres vertientes: la de los temas instrumentales que intentan ir a la tradición algo más imponente del bass inglés, los cortes absolutamente radiables y mejor acabados, que son los vocales, y esas canciones que quedan un poco en tierra de nadie, desposeídas de alma y de aspectos en los que rascar algo de interés. Se puede decir que In Colour queda un poco difuso, desenfocado, quizá por querer abarcar demasiados territorios en un mismo trabajo, lo que acaba por no decantar la balanza hacia ningún lado y dar una de cal y otra de arena — en cuanto a estilo — . Una indefinición que no es óbice para reconocer que es un buen disco. Y que generalmente funciona más como canciones salteadas más que como conjunto. Tiene sus defectos y sus virtudes, pero ni unos son tan catastróficos, ni los otros tan excelentes.

7.4/10

Tras la primera y siempre superficial escucha, se trata de un hype merecido. Efectista, muy colorido, en el más ámbito sentido de la palabra, y adictivo. Pero no perdamos los estribos. Este año hay álbumes mucho más interesantes sonoramente (hablaremos de ellos en breve), y aunque este a veces se quede un poco blando e inocuo, no defraudará a sus seguidores. Podréis quedar prendados con ‘The Rest Is Noise’ en bucle. Pero que no se duerma, Jamie XX. Puede — y debería — explotar un potencial que aquí no ha desarrollado lo suficiente.

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