Janelle Monáe — The ArchAndroid: fusión, pasión, destreza

Janelle Monáe sacó su primer álbum, The ArchAndroid, el pasado mes de mayo. Ha pasado ya un tiempo, pero sois varios los que nos habéis pedido que echemos un vistazo a su debut, así que nos hemos olvidado del tiempo transcurrido para hacerle un hueco.

Apadrinada por Big Boi, fichó por la discográfica de Diddy para lanzar este primer disco, con un respaldo de excepción y tras haber participado como telonera de grupos como No Doubt y Of Montreal. Con estos colaboradores, y otros que se sumaron a la producción, incluyendo a la propia Janelle Monáe, The ArchAndroid apareció en el mercado como una historia con vida propia, desarrollada a través de la enorme fusión de estilos que la cantante maneja con maestría y que se suceden con precisión de relojero a lo largo del tracklist.

Futurismo africano fusión

La nueva protegida de Sean Combs recurre a una mezcla espectacular entre los sonidos que mejor plantean lo que necesita narrar en cada momento. La primera parte del disco, llamada Suite II, abre con un instrumental que en cierto modo crea ya la atmósfera, con grandes pinceladas, de lo que vamos a encontrar a continuación. Es aquí donde empieza la épica, el sonido con mayúsculas y la búsqueda de un ambiente que se mantendrá con firmeza y a la vez versaltilidad a lo largo de cada suite.

Dance Or Die‘, el segundo corte del tracklist enlaza a la perfección con el planteamiento inicial de la obertura, reforzando esa primera pátina insinuada en la orquestación. Aquí cuenta con la colaboración de Saul Williams, un poeta estadounidense cuyas incursiones especialmente en el hip-hop son conocidas por muchos y que os sonará especialmente a los fans de Nine Inch Nails, ya que participó en dos de las pistas de Year Zero.

Aquí la construcción con un ritmo básico a medio camino entre el jazz y el soul que tiñe todo el disco, con un relleno de bossa sutil y a la vez tan bien introducido que parece la evolución natural del sonido, desemboca en un tema redondo para abrir con palabras mayores la Suite II.

http://www.youtube.com/v/JGDkdx2zjK0?fs=1&hl=es_ES

http://www.youtube.com/v/D4Rlk5PN0Tw?fs=1&hl=es_ES

Tan pronto introduce un hito de poco más de un minuto como ‘Neon Gumbo‘, que parece sacado de una banda sonora de ciencia ficción, como se acomoda en un medio tiempo puramente R&B como ‘Oh Maker‘ para terminar con un fantástico ‘Come Alive (War Of Roses)’ donde se va hacia un afluente rock al estilo de los años 50 sin dejar de disfrutar y transmitiendo precisamente eso, ese disfrute que se le nota corte tras corte y que se hace contagioso.

Suite III, como una Lauryn Hill rediviva

Cómo se echa de menos a Lauryn Hill. El hueco que ella dejó en la música negra ha sido apreciable y tristemente no ha surgido nadie que se haya sentido tan a gusto en sus zapatos como ella sabía estar. Pero Janelle Monáe, lejos de imitarla o de caer en el cliché de asemejarse a una diva como la ex Fu Gees, emerge con su propio estilo recordando en muchos momentos los mejores aciertos de su predecesora.

http://www.youtube.com/v/wXRPzlKFGSk?fs=1&hl=es_ES

Otro ejemplo clarísimo de que esta mujer es capaz de sentirse como en casa en lugares tan lejanos como los que habita el sonido más indie barroco de Of Montreal es ‘Make The Bus‘, corte en el que colabora con los de Georgia. Compuesto por su cantante, Kevin Barnes, vuelve a los grandes esbozos épicos de la primera parte del tracklist, recargados con arreglos que podían haber sido arrancados de cualquier tema de Bowie y que pese a lo incoherente que puede sonar sobre el papel, encaja a la perfección en el resto del álbum.

http://www.youtube.com/v/6LzIoqUfOBI?fs=1&hl=es_ES

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