Javier Corcobado nunca ha dejado impasible a quien haya tenido la oportunidad de escucharlo. Luego estamos los que le llevan queriendo desde su época de Mar Otra Vez y los que nos enganchamos cuando publicó su disco de debut, Agrio Beso (GASA, 1989).

Y desde entonces ahí estamos siguiendo todos sus movimientos, asombrándonos por la capacidad que ha tenido y tiene para adaptar todo tipo de estilos a su particular manera de entender la música, lo que se llama un sello propio.

Luna que se quiebra sobre la tiniebla de mi soledad, una espina que tenía clavada desde hacía mucho tiempo

Un ejemplo de todo esto es la particularísima revisión que hace en Luna que se quiebra sobre la tiniebla de mi soledad de ‘El rey’ de José Alfredo Jiménez, que hicieron grande muchos cantantes como Vicente Fernández. Te puede gustar más, menos o nada lo que ha hecho Corcobado con este clásico, pero esos tres minutos instrumentales de distorsión y muralla de sonido, homenaje a Velvet Underground, no están a la altura de la imaginación de cualquiera.

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Su nuevo disco, el úndecimo álbum, sin contar Diminuto Cielo, que editó en en 1996 junto a Manta Ray, es una espina que tenía clavada desde hacía mucho tiempo. Es una especie de autohomenaje que llega en un momento en el que las cosas no están como para presentarlo en un teatro, que es el espacio ideal para que Javier Corcobado nos hiciera esas y otras versiones que ha ido colocando en sus trabajos desde aquella ‘Puerta de amor’ de Nino Bravo.

Al tratarse de un cancionero tan disperso el álbum, grabado en diversos estudios le ha quedado del mismo modo, una especie de caos y calma tan suyos a priori difícil de digerir, más que nada porque la mayoría son temas emblemáticos.

No creo que nadie ose incluir en un mismo trabajo a Caetano Veloso, Serge Gainsbourg, Manuel Alejandro, Fred Astaire o Spacemen 3, al menos nadie tan kamikaze como este Javier Corcobado que se nos presenta abriendo Luna que se quiebra… con una delicadísima ‘The Shadow of Your Smile’ de Astrud Gilberto.

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Habrá quien eche de menos la coherencia de Boleros enfermos de amor (Triquinoise, 1993), incluso añorará aquel álbum que hoy se cotiza bien en el mercado de coleccionista, como se cotizará éste disco si de verdad sale por fin en vinilo. Pero lo que no se le puede negar a Corcobado es su atrevimiento.

Vocalmente no es el mejor álbum del madrileño nacido en Francfurt, aunque nunca tuvo una gran voz y le hemos perdonado cantar desafinado, pero la labor al lado de Gonzalo Lasheras, productor de su debut, es notable. Quizás el momento más bajo aquí, en el apartado vocal, de Javier Corcobado por la exigencia que requiere es ‘The World We Knew’, que ya se la hemos escuchado en alguna ocasión en vivo. Yo me lo hubiera pensado a la hora de incluir esta pieza de Sinatra.

‘Te estoy queriendo’ tanto de Manuel Alejandro encaja perfectamente con en el ‘tremendismo’ corcobadiano que los iniciados en su causa ya conocemos. Un tema tan trágico como ‘Ella ya me olvidó, yo la recuerdo ahora’, de Leonardo Favio, que incluyo en su disco Fotografiando el corazón (Dro, 2003).

‘Le poinçonneur des lilas’, en clave chanson française también le encaja como un guante en clave cínica a lo Serge Gainsbourg y le deja su huella metiendo un acople al final. La querencia de Corcobado por Brasil, la bossa y sus músicas, vuelve a aparecer de la mano de una revisión de ‘Coraçao vagabundo’ de Caetano Veloso y Gal Costa, mano a mano con el cantante y Mariona Aupí, ex Fang y mujer de Carlos Ann, en cuyo estudio se grabó éste tema y ‘El camino de la noche’.

Porque José Alfredo Jiménez y México son una de las debilidades del artista, y como en los otros temas el Corcobado crooner aparece en su plenitud, volcándose en un tema superapasionado que lleva a su terreno.

‘Noche de ronda’ de Agustín Lara, que fue el single de adelanto del álbum, no es que me haya entusiasmado. Comienza severo, con aires clásicos con un piano que parece mandarnos callar, y a continuación entra el cantante y casi te dan ganas de cortarte las venas.

‘Carioca’ de Fred Astaire lleva un piano en los primeros compases en tono de pasadoble, luego volverán a aparecer, una rareza cantada en inglés que muestra el gusto exquisito de un artista que no intenta reproducir la original. A mitad del corte hay un devaneo free que deja descolocado al oyente.

A estas alturas no nos extraña ver en un disco de Javier Corcobado una versión de ‘Losing Touch With My Mind’ de Spacemen 3. Aquí se da el gusto en los diez minutos que dura de experimentar con sintes, con mucho, muchísimo ácido, y que para nada desentona en el conjunto. En directo puede resultar un puntazo para acabar sus próximos recitales.

Tracklist de Luna que se quiebra sobre la tiniebla de mi soledad

* 1. The shadow of your smile — Astrud Gilberto
* 2. The world we knew — Frank Sinatra
* 3. Te estoy queriendo tanto — Manuel Alejandro
* 4. Le poinçonneur des lilas — Serge Gainsbourg
* 5. Coraçao vagabundo — Caetano Veloso y Gal Costa
* 6. El rey — José Alfredo Jiménez
* 7. Noche de ronda — Agustín Lara
* 8. Carioca — Fred Astaire
* 9. El camino de la noche — José Alfredo Jiménez
* 10. Losing touch with my mind — Spacemen 3

Sitio oficial | Javier Corcobado
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