Anuncios

Jay-Jay Johanson en concierto en Gijón (51 FICXixón, 20–11–2013): margaritas a los cerdos

“Jay-Jay Johanson Gijón” src=”http://img.hipersonica.com/2013/11/jay-jay-johanson-gijon.jpg” class=”centro” />

Que venga Jay-Jay Johanson a tu ciudad y te lo pierdas no tiene perdón de Dios, aunque sinceramente creo que para verlo en esas condiciones casi mejor que nos lo hubiéramos ahorrado. Y me explico. El sueco era el plato fuerte de la programación musical del 51 FICXixón y fue una pena que su actuación no hubiera tenido lugar en un teatro. Pasa todos los años con bandas y artistas ante los que hay que estar como en misa, los eventos musicales del Festival Internacional de Cine de Gijón son un punto de encuentro para comentar la jornada y a la gran mayoría de los asistentes les importa muy poco quien está en el escenario. Eso se llama falta de educación y falta de respeto al artista.

El año pasado lo comenté a propósito del concierto de Micah P. Hinson, en el que ni los incondicionales, ni el propio artista bastante mosqueado, consiguieron acallar a los maleducados que impidieron disfrutar como es debido el concierto.

Una hora de concierto con más de la mitad del público faltando al respeto al artista

¿Margaritas a los cerdos? Ni más ni menos. Una pena y un despropósito al que Jay-Jay Johanson pareció ajeno. Y eso que comenzó su concierto a las 1:38 AM, sí en plena madrugada, así que manda huevos que quien estuviera en la Sala Acapulco a esas horas no fuera como espectador de una actuación que, por más inri, era gratuita.

Algunos, los más veteranos en esto de la vida bohemia, recordarán aquel mítico concierto de Jay-Jay Johanson un 16 de agosto de 1998 en la Plaza Mayor de Gijón. Presentaba su segundo álbum, Tattoo, un disco que conocimos gracias a Rockdelux, y el boca a boca de los más vanguardistas en un momento en que Internet estaba solo al alcance de unos pocos y Google!, con signo de admiración final, estaba en fase beta.

Y mira por donde que quince años después volvía a esta misma ciudad, con diez discos en su haber, más dos bandas sonoras, y una carrera que quedó casi silenciada con la publicación de Antenna en 2004 y pasarse al electro-funk. Después volvería al redil con la publicación de The Long Term Physical Effects Are Not Yet Known en 2007, pero ya nada volvería a ser lo mismo.

Jay-Jay Johanson fue el primer cantante que unió el mundo crooner con el trip-hop. Su quejumbrosa voz, que da mucha ‘penica’, y esas bases electrónicas salpicados de elementos jazzies y de bossa-nova causaron furor en 1996. Y hete aquí que ante nosotros teníamos a un par de metros de distancia a un tipo que ha recorrido medio mundo y se ha codeado con los más grandes.

El sueco, acompañado de un pianista que también lanzaba samples, ofreció apenas una hora de su cancionero, más un bis con dos temas, que si no fuera por ese murmullo incesante que a veces estaba por encima de la voz del cantante, y un sonido bastante pocho, descompensado el volumen de las pistas grabadas y el directo, hubiera sido inolvidable.

Se agradeció que no abusara de su último disco, Cockroach, que salió a finales de septiembre, abriendo con ‘Mr. Fredikson’ y dejando caer poco después su resultón single ‘I Miss You Most Of All’.

Picó en los mejores momentos de su carrera, esos que ha recopilado en Best Of 1996–2013, también publicado este año. De su debut Whiskey ese jitazo que es ‘So Tell The Girls That I’m Back In Town’, que todavía levanta pasiones, y en la recta final ‘I’m Older Now’, ese enorme corte con sample de ‘Fish Beach’, de Michael Nyman.

Tampoco faltaron las desgarradoras ‘She’s Mine But I’m Not Hers’, ‘Milan, Madrid, Chicago, Paris’ y ‘Quel Dommage’, de Tattoo; ‘Believe In Us’, de Posion; y tres piezas espeluznantes: ‘Tomorrow’, de Antenna, y ‘Trauma’ y ‘She Doesn’t Live Here Anymore’, de The Long Term Physical Effects Are Not Yet Known, y otro jitazo bailongo: ‘Rocks In Pockets’.

El bis fue obligado después de lo que costó meterse en el concierto: otra balada de poner los pelos de punta como ‘On The Other Side’, de Spellbound, cuyo vídeo sirvió de proyección del recital, y el jitazo final: ‘On The Radio’.

Anuncios