El sábado pasado volvimos a Oviedo para asistir a un programa doble por gentileza de La Radio de Cristal, siempre atentos para ofrecernos actuaciones interesantes estatales e internacionales. La Antigua Estación, en la Cuesta La Vega, volvió a ser el local elegido para albergar las actuaciones de Jeniferever y Audiotrack.

Dos bandas que ya habían compartido escenario en el Savoy Club de Gijón y que se siguen la pista desde hace tiempo, así que fue como el reencuentro de viejos colegas en el exiguo escenario ovetense. Y en esta ocasión no se podía decir que había grupo invitado, o telonero, porque cualquiera de los dos tenía suficiente fuste como para liderar el cartel; aunque por eso de la deferencia por el forastero, Jeniferever se hicieron con el liderazgo.

Los de Upsala traían su nuevo disco, Silesia, del que ofrecían copias en CD pero, ¿dónde estaban los preciosos vinilos de color que su compañía, Monotreme Records, ha fabricado? Me quedé sin él y sin ninguno de los anteriores que vendían a precios un tanto desorbitados para la vapuleada economía española.

Y los de Gijón venían con una consolidada formación, tras los cambios producidos en 2009 de los que se cayó la cantante y se añadió un guitarrista más. Como quinteto siguen preparando y maquetando temas que deberán ser el recambio de su ya lejano e interesantísimo A Place Beyond Svalbard.

Post-rock instrumental es lo que hacen Audiotrack y en sus formas se acercan a la que yo denomino Santa Trinidad del post-rock norteamericano, a saber, Caspian, Junius y Constants. Tener tres guitarras en el escenario les da una presencia escénica, una densidad y un brío que tras escucharlas parece que abandonas tu cuerpo y te unes a ese caudal sonoro que generan combinando con bajo y batería.

Audiotrack no dieron tregua en ningún momento; llegaron, tocaron y convencieron una vez más en sus cuarenta y cinco minutos de juego con una propuesta pétrea, rocosa, generando esas murallas de sonido que han aprendido de los más grandes del género y que han moldeado a su voluntad. Nihil obstat que dirían los latinos.

Después, y previo cambio del backline, que los suecos traían una cacharrería considerable, por fin se hicieron fuertes en el escenario, bueno entre el pequeños escenario y la parte inmediata a él, Jenifereve, que a mí me convencieron de principio a fin.

No me esperaba a una banda cien por cien post-rock, el cuarteto tiene también bastante de shoegaze y una vena de pop indie melancólico que han acabado de explotar en este tercer disco, Silesia, y que les va a hacer perder un montón de fans que apostaban por que afilaran más su vertiente guitarrera, aunque a mí me reconforta bastante su escucha.

Porque su nueva entrega se desinfla por momentos entre medios tiempos que te engatusan, caso de ‘Cathedral Peak’, pero que no te llenan hasta que aparece un crescendo, una explosión de guitarras como en ‘Deception Pass’.

En su comparecencia en Oviedo apenas si esto se notó. Me llegaron comentarios de que habían sido planos, muy lineales, pero para mí estuvieron sorprendentes, con ese toque accesible que les falta a Caspian, y con el timbre de su cantante, Kristofer Jönson, menos empalagoso que en el disco.

Y los temas que les dio tiempo a hacer de sus anteriores entregas: ‘Ox-Eye’ de Spring Tides (Monotreme Records, 2009) o ‘Alvik’ de Choose a Bright Morning (Monotreme Records, 2006) no desentonaron en un concierto que a mí me gustó por esa incandescencia que apenas si se vislumbra en su faceta de estudio y a mi fotógrafa le entusiasmó. Les seguiremos la pista.

Sitio oficial | Jeniferever, Audiotrack
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Fotografías | Noemí de la Fuente

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