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Jessica Pratt — On Your Own Love Again

Cuando eres pequeño te enseñan a creer. Y quieres hacerlo, quieres creer. No a creer en ti mismo, no, a creer en Dios y todo eso. Ahora ya no, o a lo mejor a vosotros no, pero a mí sí me criaron así. Luego vas haciéndote mayor, más cínico, amargo y desesperanzado tanto con este mundo como con uno venidero, y dejas lo de las creencias a un lado. Hasta que algo te toca, y a veces te reconcilias con la idea de la existencia de Dios, que se lo digan a Dylan. A mí me ha tocado algo que me ha hecho creer en que, a lo mejor, esto de la reencarnación no es un invento de los budistas, y puede que alguien que existió hace tiempo vuelva a la Tierra, y lo haga como queriendo engañar, pero tú lo has pillado.

On Your Own Love Again: un disco de hace cuatro décadas

A lo mejor Nick Drake pensaba que podía volver a campar por aquí de forma discreta y sin llamar la atención, envolviéndose en cuerpo de mujer y haciéndose llamar Jessica Pratt. Pero no, amigo Nick, te he pillado. Ha vuelto décadas después para salir en ‘Strange Melody’, pensando en que a lo mejor pasaba desapercibido, y no ha colado. Pero en fin, dejemos la comparación llevada a la hipérbole, y centrémonos en la propia Jessica, que se ha sacado de la manga un estupendo trabajo en On Your Own Love Again (Drag City, 2015). El segundo disco de la californiana, que en su debut de 2012 había recordado a gente como Tim Buckley, sigue rondando ese territorio del folk de cantautor con muchas referencias al pasado, a los genios que lo llevaron a sus cotas más altas en los ’60 y ‘70.

Decía hace unos días Mohorte que escuchando On Your Own Love Again le inundaba una sensación de paz. No resulta difícil entender los motivos. Como no resulta difícil escuchar el disco en bucle. Corto, conciso, delicado pero con discurso firme y sólido. Lo fácil que es engancharse a la voz y las cuerdas de Jessica Pratt, como lo es hacerlo a una droga que tan solo ofrece efectos relajantes y beneficiosos a tu salud, sin secundarismo alguno. Es la parte más oscura de On Your Own Love Again la que me resulta más fascinante. Además de la anteriormente mencionada ‘Strange Melody’, soberbia, hay algo que me atrae irremediablemente a ‘I’ve Got a Feeling’. Una fuerza centrípeta contra la que nadar a contracorriente sería una estúpida forma de perder el tiempo.

No resulta difícil escuchar el disco en bucle. Corto, conciso, delicado pero con discurso firme y sólido

Pero no todo aquí es penumbra y tinieblas. Resulta deslumbrante la luz que filtran las ventanas en cortes como ‘Greycedes’ o ‘Moon Dude’, amables y atentas. Procurando acariciarte y que te sientas a gusto y a salvo en todo momento. Justo en el lugar en el que quieres estar. Como si Jessica hubiese construido un búnker en el que tan solo sonase este disco a lo largo de todo el día, y no pudieses imaginar mejor lugar en el que estar. Y al sonar ‘Jacquelyn in the Background’ te quedases embelesado, acostado sobre el suelo y moviendo únicamente tus manos al aire, quedándote medio hipnotizado por ese mero movimiento. Aunque en realidad haya sido la voz de Jessica la que te ha robado el rubor y la voluntad.

8.1/10

Podríamos hablar desde ya mismo de que Jessica Pratt es una nueva promesa del folk, pero lo cierto es que tal es la solidez que destila On Your Own Love Again que resultaría imposible hablar de ella como algo distinto a una realidad que nos ha embestido. De la mano del lanzamiento se ha anunciado una extensa gira mundial de presentación, sin fechas en España. Quizás exista tiempo para añadirlas, y si no, puede que ni nos demos cuenta, ya que mientras siga sonando el disco en nuestra casa todo lo externo carecerá de sentido. Quizás, incluso, no exista. No vuelva a ocurrir nunca nada fuera de las cuatro paredes en las que estáis tú, Jessica y On Your Own Love Again. Una y otra vez. Y otra más.

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