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Jimbo Mathus & the Tri-State Coalition — Dark Night of the Soul

Si uno escucha a Jimbo Mathus, se va a los topicazos y piensa inmediatamente en páginas de Huckleberry Finn, en capítulos de Justified, en escenas de Mud, casi en duelos de banjos. Su música nos hace viajar al Mississippi e imaginar una historia que es tan americana como parece: basta revolver un poco entre su material promocional para encontrar en su biografía historias familiares que hablan de inmigrantes italianos reclutados para trabajar en los campos de algodón y contrabandistas de whiskey que transportaban cargamentos desde Virginia y Kentucky. Este tratado de rock sureño que es Dark Night of the Soul tiene muy claro de dónde viene y por qué coordenadas se mueve.

Jimbo Mathus corona su trayectoria

Parece ser que a los seis años Mathus ya tocaba la mandolina en la banda familiar (siempre ha vivido rodeado de músicos) y a los quince ya dominaba la guitarra y el piano, lo cual tampoco sorprende especialmente porque si algo transmite este noveno disco del artista (tercero en colaboración con la Tri-State Coalition y segundo publicado por el sello Fat Possum) es una sabiduría musical, tanto por su parte como por la de su banda, fuera de toda duda. Ya no se trata simplemente de que suponga un paso más allá en su carrera, sino que este Dark Night of the Soul es en sí mismo un viaje por el rock americano de los últimos cincuenta años de una riqueza y variedad realmente asombrosas.

Coged si no me creéis el maravilloso inicio del disco, con esas notas de piano que dan inicio al tema titular, esa voz rota a lo Tom Waits el estallido rockero al minuto que hace progresar al tema de la balada desnuda a un redondo medio tiempo rockero. O avanzad luego hasta el tercer corte, la muy stoniana ‘Rock & Roll Trash’, que parece muy preocupada en hacerte pensar que es una versión del Sticky Fingers pero también tiene tiempo de lanzar guiños a Lou Reed, todo ello en dos minutos que se van como un suspiro.

Como si no costara

Y casi más destacable que la propia calidad de las composiciones es la forma en que éstas fluyen hasta formar un todo coherente. Dark Night of the Soul camina constantemente hacia adelante, con paso quizá no demasiado rápido pero sí constante, no se detiene en ningún momento (aquí no hay ni un solo corte de relleno: Mathus ha realizado un implacable trabajo de tijera con los 40 cortes que llegó a componer) ni tampoco se pierde en ensimismamientos ni alardes que no conduzcan a ningún sitio (ni una canción llega a los cuatro minutos). El rock and roll, el blues, las melodías pop… todo suma, todo añade valor, pero nada pretende destacar hasta el punto de resultar molesto. Así, cuando uno llega a la final ‘Butcher Bird’ tiene una sensación de satisfacción casi plena, de que acaba de degustar un disco con pies y cabeza, sólido y bien trabajado, aunque afirme estar compuesto de varios cortes grabados en una única toma.

“Algunos dicen que Jesús es la respuesta, que él es quien te puede hacer libre. Bueno, no voy a discutirlo ni a afirmarlo”, canta el también miembro de los enormes North Mississippi AllStars en ‘Writing Spider’, introspectivo tema de hombre en busca de respuestas que puede dar una idea de la falta de aspavientos con la que se mueve un disco que prescinde de grandes golpes de efecto probablemente porque ni se le han pasado por la cabeza. Sin apenas darse cuenta, Mathus da unas cuantas clases magistrales sobre Crazy Horse (‘Burn the Ships’), sobre The Band (‘Tallahatchie’) y casi sobre la canción de amor pop (‘Shine Like A Diamond’) y lo hace de forma sobria, haciendo gala de eso que se viene llamando oficio.

Quizá no acabe de convencer del todo a algunos de quienes ya le conozcan (se mueve entre tantos terrenos que no siempre podrá contentar a todos), pero Dark Night of the Soul es, junto a Confederate Buddha (2011) el trabajo ideal para ponerse con él si todavía no tienes el placer. Al fin y al cabo, es su mejor disco.

7,7

Jimbo Mathus — Dark Night of the Soul

A lo mejor alguien echa de menos virtuosismo, solos y algún fuego de artificio. Sería un error: Jimbo Mathus no necesita nada de eso para firmar doce canciones que funcionan magníficamente por separado y al mismo tiempo forman un conjunto sólido.

  • 01. Dark Night of the Soul
  • 02. White Angel
  • 03. Rock & Roll Trash
  • 04. Shine Like a Diamond
  • 05. Writing Spider
  • 06. Tallahatchie
  • 07. Burn the Ships
  • 08. Fire In the Canebrake
  • 09. Hawkeye Jordan
  • 10. Casey Caught the Cannonball
  • 11. Medicine
  • 12. Butcher Bird

Lo mejor

  • Su honestidad y sencillez.
  • Lo bien que hace todo.
  • El tema homónimo, ‘Burn the Ships’, ‘White Angel’…

Lo peor

  • Alguno pedirá más unidad estilística y cosas de ésas.
  • Pedirle esas cosas a un disco que ya da todo lo que tiene.

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