La de los últimos discos de Joe Bonamassa es esa historia mil veces contada que dice que se nos gastó el amor de tanto usarlo, una clara consecuencia de que lo poco gusta y lo mucho empalaga. No significa esto que haya dado por perdido al mayor guitar hero del siglo actual ni mucho menos, pero sí constata que el norteamericano necesitaba tomarse un respiro, oxigenarse creativamente y volver a convertir en prioridad su carrera como solista, olvidando las idas y venidas que le han dejado en esta encrucijada que ejemplifica su último disco, Different Shades of Blue (2014, J&R Adventures).

Base de seguidores y talento tiene como para reemprender la marcha sin provocar traumas, pero es obvio que la carrera del apadrinado de B.B. King reclama menos hiperactividad y seleccionar con calma sus próximos movimientos, alejándose de polémicas y parafernalias infructuosas y de proyectos que a la larga no aportan nada a una carrera prolífica y con luces suficientes como para opacar las sombras recientes.

Sin embargo el balance no es totalmente negativo si analizamos sus últimos esfuerzos, aunque sí sorprendente por la procedencia de la luz y de las sombras. Beth Hart se ha erigido en una especie de faro que alumbra la senda a seguir por Bonamassa, llevándole a olvidarse de los baladones AOR en los que parecía haberse enmarañado mientras jugaba a ser el nuevo Eric Clapton (segundo apadrinamiento que el tiempo ha dicho que de casual tiene poco), y llevándole a apostar por mayor versatilidad y eclecticismo en su homenaje a las raíces, opciones que le han permitido ocultar mejor sus pasadas miserias creativas y que han servido para resaltar mejor su crecimiento a nivel vocal, factor que es la mejor noticia que habían dado sus últimos discos.

Beth Hart se ha erigido en una especie de faro que alumbra la senda a seguir por Bonamassa

De momento puede parecer que Joe Bonamassa renuncia en su último disco a una grandeza que había esperado confirmar jugando a ser un baladista como Gary Moore, pero el respiro que ejemplifica este Different Shades of Blue deja en pañales a discos como Driving Towards the Daylight (2012, J&R Adventures) o Black Rock (2010, J&R Adventures) , los cuales dibujaban una monotonía que era más alarmante en el aspecto sentimental que en el meramente creativo. Y la clave se encuentra en los dos discos lanzados junto a Beth Hart, dos discos pequeños y amables, dos discos sin alardes ni artificios que han demostrado que el futuro del norteamericano está más en el homenaje a las raíces que en el coqueteo con proyectos de corte más rockero como Black Country Communion (todo ello a pesar de que el debut del supergrupo fue su última gran obra).

En cualquier caso caeríamos en un error al considerar a Different Shades of Blue como una obra por encima de su medida, como un disco cuyo único objetivo es traer de vuelta al mejor Bonamassa, pues esa es una virtud con la que este álbum no cuenta. Lo nuevo del bluesman no busca la trascendencia ni convertirse en un disco canónico y su toque Funky así lo demuestra, su objetivo es oxigenar una carrera que pedía a gritos un disco de este tipo, amable y conciso a pesar de tocar más palos de los que aparenta, un disco que muestra todas las áreas en las que nuestro protagonista sabe moverse pero no pretendiendo sentar cátedra en ninguna de ellas, simplemente hacernos zapatear con sus ritmos bailongos y tararear sus momentos desgarradores, que los tiene aunque bien administrados.

la carrera de Joe Bonamassa pedía a gritos un disco como Different Shades of Blue

Lo último de Joe Bonamassa no tiene nada que hacer frente a obras maestras como You & Me (2006, Provogue) o Sloe Gin (2007, Provogue), y probablemente toda obra futura del guitarrista pueda llevar a este mismo disgusto al intransigente, pero toca reconocer que el disco funciona en toda y cada una de sus múltiples caras, desde la desgarradora y sensual presente en ‘Oh! Beautiful’ hasta la Funk/festiva de ‘Living on the Moon’, todo ello pasando por las dulces baladas marca de la casa como la que da nombre al álbum o la solvente ‘So, What I Would do’. El precio a pagar puede que sea prescindir de sus tropecientos discos en directo por bienio, pero creo que podemos asumir el riesgo.

Es comprensible que el seguidor de toda la vida de Bonamassa reclame mayor presencia de la British Invasion pues es ahí donde Joe Bonamassa más había brillado hasta el momento, pero no reconocer que al fin ha logrado brillar recorriendo el camino que lleva hacia la tradición negra cercana al Soul y al Funk es de una intransigencia imperdonable, de un empecinamiento del que el genio norteamericano ha logrado salir antes de que fuese demasiado tarde.

7.7/10

Queda por ver si más adelante será capaz de volver a construir obras tan emocionantes como antaño. Yo de momento me conformo con la solvencia demostrada en este Different Shades of Blue, una solvencia que demuestra que a pesar de cierta falta de genialidad Joe Bonamassa sigue marcando el camino, sigue siendo el mayor bluesman de la actualidad a pesar de sus deslices pasados.

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