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Joe Crepúsculo — El caldero: cuando el fruto se ha podrido, el pájaro se va y no quedan amigos

“Tal vez no estemos haciendo mayores”. “Y en ellos se va la vida que nunca más volverá”. “Las cosas buenas vienen y se van”. “Si las cosas del pasado no te dejan avanzar, tal vez estés cansado, no quiero creer que todo te da igual”. Si uno rasca en El Caldero, Joe Crepúsculo también le rasca a él. A la tumba no te lo vas a poder llevar, pero el nuevo disco del Crepus es para vivirlo. Vivir para ver, para escuchar.

Que aún estéis pensando si merece o no la pena sólo deja clara una cosa: que tenéis un problema. Joe Crepúsculo, desde su particular visión de la vida, de la música, sigue mirando hacia adelante, avanzando, y si ya ibáis por detrás en Escuela de Zebras, va a ser complicado ponerse al paso. Y no porque él lo esté poniendo difícil, sino porque sois vosotros los que siempre estáis complicándolo todo, aún sabiendo todo lo que se está quedando fuera de vuestro mundo por preocupaciones de lo más variadas… e inútiles.

Veía ayer mismo en Pinterest un mensaje que decía: “Alegraos por vuestras preocupaciones, porque mañana puede que no estén”. Y si no están, ¿qué os va a quedar? ¿Las canciones de quién?

El manjar del príncipe se derrama-a-a

No, Joe Crepúsculo no está vendiendo en El Caldero un regreso a sus raíces, a sus dos primeros discos, a la brillantez contagiosa de Supercrepus, al asombro sentimental y lúcido de Escuela de Zebras. Al contrario: frente a Nuevo Ritmo, El Caldero es un paso adelante sin mirar atrás. De hecho, en la reconstrucción anti-indie de sus éxitos que ejecutó hace un año (ahí queda la adolescente ‘Gabriela‘ crecida en baladote para M80), directamente lo que hacía el Crepus era marcar la línea, quemar las naves y poner tierra de por medio con el aburrimiento absoluto en que se había convertido la mayor parte de la escena estatal.

Un disco de Joe Crepúsculo nunca es aburrido. Uno nunca se aburre si sabe vivir consigo mismo, que escribiría Tolstoi. Y los discos del Crepus saben, de sobra, mirarse al espejo y pensar que todo está bien. Probad a hacer eso con vosotros cada mañana y veremos si sois capaces de afirmarlo de manera tan categórica.

El caldero por el asa

https://www.youtube.com/embed/b4whUVEwOlI

En El Caldero, ya no queda casi nada de la fiesta de pueblo de ‘El Fuego de la noche‘, pero a cambio vuelve a acertar en unir la jarana con la sabiduría popular: ‘La Higuera‘ es su nueva ‘Los viejos‘, esta vez sin las guitarras de Sergio AORizando el conjunto;

Del rastro sudamericano que se propuso buscar en Nuevo Ritmo quedan trazos en la tremenda, magnífica, ‘La Fuerza de la Vida‘. Del pop de amor adulto de Chill Out hay muchas: ‘Enséñame a amar‘ o ‘Si Tú te vas‘, la principal; ‘Avena Loca‘, la de sorprendente gancho.

Quienes siempre hemos visto hilos, nexos de unión (¿las supercuerdas?) entre los discos de Joe Crepúsculo y el universo Austrohúngaro, volvemos a rastrear pistas, uniendo cosas que quizás sólo puedan juntarse en nuestra cabeza: la épica de ‘Garras de metal‘ cabalga como si fuera de Hidrogenesse; ‘La alimentación de los dignos’ tiene esa imperfección que hacía tan perfectas las canciones de los Astrud maduros. ‘Catedral‘ sabe mirar, como todos los austrohúngaros, a lo que ocurre entre líneas.

Joe Crepúsculo: él va por delante

https://www.youtube.com/embed/4kncpWGQNbA

Y ahí, en esos Astrud maduros, es donde regresamos al inicio, a como El Caldero rasca cuando le rascas tú a él, a como quitarle capas sólo consigue desarmarte. A que las canciones de verdad parecen sonar en una vieja radio. A que hay varias ligas y puede que sólo estés jugando en una diferente. A que nos es muy fácil acostumbrarnos a pensar que todo va a ser igual; ¿deberíamos? No, no deberíamos. A la puñetera máquina de kebabs.

9.9/10

Ha sido fabuloso, Joe. Es bueno saber que algunos críticos crean que ya no tienes lo que tuviste, la chispa; quizás seá que no les has quemado aún. Aaaaaaah, eso está por ver. El nuevo Mozart, diriri diridira, si te gustan las canciones.

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