Johnny Cash — Out Among the Stars

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Los años ochenta fueron una década oscura para todo lo que tenga que ver con el Country, ya sea su comunión con la guitarra eléctrica en forma de Southern Rock, como su vertiente Outlaw encarnada por maestros como Johnny Cash, Kris Kristofferson o Waylon Jennings. Mientras que Kristofferson aprovechaba su palmito recibiendo nominaciones a los Oscar y ganando Globos de Oro, Cash y Jennings veían como la secta Country continuaba desvirtuando el legado de los colonizadores envolviéndolo de Pop y arreglos electrónicos.

La negativa del trío a pasarse al lado gominola de la fuerza les acabó llevando al ostracismo artístico, ostracismo del que solo saldría Cash y gracias a su unión a Rick Rubin a mediados de los noventa. Ahora bien, ¿qué pasó en la carrera artística de Johnny Cash desde el lanzamiento de Ragged Old Flag en 1975 hasta la llegada de los American Recordings veinte años después? Hasta hace meses solo teníamos noticias de Silver y Johnny 99, discos minusvalorados por el público, y despreciados por la industria, destacados solo en algunos círculos por las versiones de Bruce Springsteen que contienen. Este año ha llegado Out Among the Stars, un álbum desechado en su momento pero que, como sucede con Johnny 99, deja entrever algunas de las cosas que llegarían una década después.

Por si acaso aclaro: entrever, en-tre-ver, e-n-t-r-e-v-e-r. Aquel que espere encontrar en Out Among the Stars un primitivo American Recordings se va a llevar una soberana decepción, y se merece cierta reprimenda. El disco grabado en 1984 y escondido en un cajón por la discográfica del de Tennessee entonces es un disco de manual, poco arriesgado que responde a todo lo que el oyente podría esperarse del Johnny Cash en los años ochenta: elegancia en el tono y el feeling vocal, el deje canalla que acompañó al músico tras superar su adicción a los barbitúricos a finales de los 60 y contraste entre los temas de corte más íntimo y aquellos en los que el Hombre de Negro sigue evocando sus primeros éxitos. Out Among the Stars responde perfectamente a las expectativas del que sabe qué va a encontrarse.

En una cara de la moneda tenemos a Johnny Cash aceptando con naturalidad, y aprovechando a su favor, la aspereza que el paso de los años ha dado a su voz y juega esa baza con brillantez en el homónimo tema inicial o en el single ‘She Used to Love Me a Lot’, canciones que, de haber sido grabadas con mayor desnudez, podrían haber aparecido perfectamente en sus alabados discos posteriores. En la opuesta tenemos Cash equilibrando la balanza con momentos menos catárticos y más fútiles, temas en los que abandona el ritmo machacón y orientado a la pose viril del ecuestre y llama a machacar al chasquido de dedos, las palmas y el bailoteo con jovencitas ávidas de un canalla que las mira con desdén. Prueba de ello es el dueto con su amada June Carter en ‘Baby Ride Easy’(qué daño hizo el paso del tiempo a la garganta de la diva de antaño) o el realizado con su amigo Waylon Jennings, tema en el que ambos músicos se complementan a la perfección.

Desgraciadamente el avance del minutaje acaba desnudando varias de las vergüenzas que esconde el disco, algunas anecdóticas y otra imperdonable se mire como se mire aunque nada achacable al autor bajo cuya firma aparece el álbum. Las primeras son la muestra evidente del momento en que se compuso y grabó el álbum, un aire ochentero en forma de arreglos y una indisimulada aunque poco evidente atmósfera que acaba invadiéndolo todo conforme el disco se va haciendo más tópico y se reduce la capacidad de sorpresa. ‘Tennessee’ y ‘I Came to Believe’ intentan poner freno a la ochentización del álbum, pero no lo logran por excesivo edulcoramiento a pesar de sus diferentes armas.

La imperdonable es el estúpido intento, supongo que realizado bajo supervisión de Johnny Cash Junior, de actualizar el mejor tema del álbum: ‘She Used to Love me a Lot’. Un tema oscuro, auténtico y épico, y con una letra redonda, acaba convertido en una caricatura de la mano de una remezcla realizada a posteriori por vete a saber quién, añadiendo electrónica a una composición que no es que no lo necesite, es que no deja espacio para ella. Percusiones artificiales y efectos en busca de psicodelia innecesaria que no enmascaran algo que ya insinué hace unos días. El hijísimo tiene ganas de verdes a su bolsillo.

7.6/10

En cualquier caso, el esperpéntico epílogo no empaña el trabajo realizado por Johnny Cash ni sirve para frenar la alegría ante el lanzamiento de un disco que ninguno esperábamos. Afortunadísima su actuación y desafortunada la gestión de la misma por parte de su hijo, Out Among the Stars es un buen disco, es un disco digno que no va a encumbrar a Cash pero sí vuelve a poner su nombre de actualidad, y eso siempre es y será una buena noticia.

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