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Jupiter Lion — Jupiter Lion: el universo valenciano en expansión

Lo prometido es deuda, y el otro día al repasar el buen debut de Cuello, comentaba muy por encima que había que hablar de otro proyecto en el que estaba José Guerrero, Jupiter Lion (donde toca el bajo), que editó su debut de homónimo título el año pasado en el sello BCore. Para este viaje astral, Guerrero tuvo como compañeros de escafandra a Sais (sintetizadores, voces y programación) y Gonzo In Vegas para la batería. El trío valenciano se marcó uno de los mejores discos españoles del pasado año, con unas dosis superlativas de kraut y arreglos experimentales.

Hola, somos Jupiter Lion y nos gusta viajar por el espacio

Viajar visualmente desde el sillón mola, ya se lo enseñó Méliès a sus contemporáneos, así como Kubrick décadas más tarde. Pero esos trayectos es mejor si tienen algo de locura, como nos mostró Verhoeven con la tía de tres tetas que le tiraba los trastos a nuestro Arnie en Marte. Desgraciadamente, la experiencia visual te puede limitar puesto que ya te da un espacio determinado. Pero, afortunadamente, estos viajes no sólo pueden ser visuales; hace décadas que géneros como el krautrock y sus líneas difusas con el postulado experimental y psicodélico nos vienen ofreciendo billetes de otro tipo, viajes en los que la mente es capaz de construir sus propios paisajes y simular carreras que sólo son posibles mediante el ritmo motorik.

Como pasa con Desafío Total y su agencia de vacaciones, el krautrock es esa válvula de escape en la que enchufas la autopista en tu cabeza y la recorres hasta que tu mente diga basta. Esas sensaciones siguen muy fijas hoy en día, y no hace falta que nos vayamos fuera de nuestras fronteras para pedir a alemanes o ingleses que nos vendan el billete. Gracias a grupos como AtletA, Svper, Luger y Jupiter Lion, de quienes hoy hablamos, podemos dejar que nuestros sentidos exploten con sensaciones extrañas, como las que tenía Arnie en Marte.

El trío valenciano, talentoso, alquila una autobahn para él sólo en la que discurrir y desarrollar una expansión sobre el vacío, evocando la sofisticación de los sintetizadores de Kraftwerk y el motorik de Neu! El debut tan sólo se compone de seis cortes, pero a pesar de que algunos de ellos sean de considerable minutaje, se hace corto. A lo largo del recorrido, Jupiter Lion hacen un portentoso ejercicio de músculo, en el que pisan el acelerador sin miedo a descarrilar, controlando las revoluciones, subiéndolas poco a poco para no ahogar al motor(ik). La consecuencia es un álbum no tan vigoroso ni repleto de recursos como el último de Luger, pero más pulido en su concepción. Bajo las ‘simples’ premisas de líneas infinitas de bajo, percusión constante con el ritmo 4/4 y sintetizadores marcando el viaje cósmico, los valencianos se ponen serios y evocan a unos Faust desbocados.

A diferencia de otros grupos, tanto clásicos como contemporáneos, los Jupiter Lion no son de cantar. Si acaso algún filtro en modo de vocoder o algún gemido que exprese el frenetismo en el que ellos mismos se ven envueltos, pero lo suyo es enviar al espacio ondas sonoras en forma de experimentación regurgitada por el teclado de Sais. Mientras tanto, Guerrero y Gonzo conectan entre sí el bajo y la batería, de forma que se crea un epicentro sísmico que es el encargado de emitir el repetitivo y lisérgico camino a seguir.

Llevar a la actualidad los pilares clásicos del género

Para ser un debut, a pesar de que los integrantes no sean novatos, la propuesta resulta bastante sólida y creíble, no se meten en camisas de once varas intentando sonar más grandilocuentes que nadie. Ahí radica la calidad del trabajo, a pesar de ser de evoluciones simples y lógicas, dentro de lo que el krautrock permite, puedes disfrutar con el álbum como lo puedes hacer con otros clásicos teutones. Tienen la lección aprendida y han llevado a un terreno actual, mediante una buena producción y bucles y recursos propios de los sintes de hoy día, el clasicismo de los años setenta. No inventan nada nuevo, pero siempre da gusto escuchar una propuesta tan bien ejecutada y fiel al sonido germano, conjugándola con su propia personalidad.

Desde la caída al vacío en los teclados muy spacerockeros de ‘Silver Constellation’ hasta el ritmo y la atmósfera viciada de ‘Black Mouth’, ya en los dos primeros cortes los valencianos muestran con total sobriedad que fueron uno de los grupos debutantes más destacados del pasado 2012. Enchufa el metrónomo, ponte los auriculares a todo trapo y prepárate para no dislocarte el cuello, Jupiter Lion te expulsan fuera de nuestra órbita para que te quedes flotando en el espacio, a riesgo de que un aneurisma cerebral te despierte del agujero negro en el que estos cabrones te han imbuido con ‘(The Short Distance Between) Venus and Uranus’. Tanta sangre acumulada en la cabeza no puede ser buena.

7.7/10

En resumidas cuentas, el debut del año pasado de Jupiter Lion fue un gran trabajo y merece ser escuchado las veces que haga falta, porque es uno de esos discos en los que sumergirte para que te violen con sus ritmos matemáticos, densos y espaciales. Como en los libros de ‘Elige tu propia aventura’, los valencianos te abren una puerta en la mente: ellos ponen la infraestructura y la velocidad en constante aumento; tú eliges cuándo y dónde acabar. Suenan actuales y hay reminiscencias nítidas tanto a la parte más estrictamente guitarrera y experimental del krautrock, como a la electrónica. Un disco estupendo que vuelve a corroborar que hay muy buen motorik a nivel estatal.

Tumblr | Jupiter Lion

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