Kangding Ray — Solens Arc

A pesar del tiempo y la ingente cantidad de discos anuales que transitan por los mares del techno, la pulsión de este y sus posibilidades de expansión hacia otros géneros lo convierten en género infalible. Pero para que sea así, ha de estar en buenas manos, como por ejemplo las del francés David Letellier, conocido como Kangding Ray, proyecto bajo el que ha lanzado este año su cuarto LP: Solens Arc (raster-noton).

El productor galo, afincado en Berlín, continúa su trayectoria en la que progresivamente se ha ido alejando de postualdos glitch más explícitos para dejarse caer en el pozo de un techno minimalista que está guiado por un martillo pilón que vertebra parte del disco, junto a postulados más ambientales. Pero incluso a la vez que golpea, Kanding Ray inyecta capas de distorsiones y recursos ambientales que no son aptos para claustrofóbicos.

Contundencia y elegancia

De Stabil, su debut, a Solens Arc, hay una diferencia bastante perceptible, que es esa tendencia a querer infiltrarse en el pozo minimal techno en el que sólo hay lugar para la oscuridad dentro de un tempo lento en el que erosionar cada vez más los graves. Y dentro de este particular agujero negro, encontramos oasis de ambient desolador en los que disfrutar de destellos minimalistas que te llevan a un desierto en el que no hay salida posible.

Si trazamos una línea recta que atraviese las coordenadas entre las que se encuentra Solens Arc, nos podemos cruzar con nombres como Ametsub y su elegante glitch, la paleta de matices de Vladislav Delay, con quien guarda en común esos latizagos tan de Tim Hecker y su Virgnis, presentes en temas como ‘Amber Decay’ o ‘Evento’. Pero claro está, Kanding Ray interpreta todos estos recursos en una clave mucho más agresiva, apisonadora a veces, más propia del techno.

Una de las sutilezas del disco es la ambivalencia que podemos encontrar en las propias canciones, que normalmente flotan en terrenos industriales (sobre todo en la primera mitad), para después tomar forma más clasicista, como si de Vangelis se tratase, en maravillas como ‘Crystal’. Solens Arc es uno de esos discos en los que quedar atrapado por su belleza innata, presente en paisajes inhóspitos como los que la mente construye en ‘Apogee’ o ‘History of Obscurity’.

Un álbum en el que el francés deja que la vena germana invada su música para construir bellas edificaciones que entre la claustrofobia más agobiante, distorsiones cubistas y piezas más clasicistas y sutiles, convierta este espacio en una interesantísima obra de arte en la que sumergirse en cada matiz que lo enaltece como uno de los discos de electrónica más llamativos de lo que llevamos de año.

7.6/10

Ideal para los que disfrutamos de Virgins de Tim Hecker, el último álbum del que hemos hablado con el que más emparentado está. Eso sí, David Letellier plantea marcos mucho más agresivos y corpulentos, aunque no siempre. En ese equilibrio entre la parte más techno y la de sonidos electrocutados que chocan entre sí, está la belleza de este gran disco. Y sus emociones.

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