Curiosamente se cumplen treinta años de la publicación de The Number of The Beast de Iron Maiden y ayer hablábamos de que ha sido elegido, en una votación organizada por la cadena HMV con motivo del Jubileo de la reina inglesa, como mejor disco británico de los últimos sesenta años. Y alguno se reirá cuando sepa que existe una banda sueca, de Gotemburgo para ser más exactos, llamada Katana que ha actualizado lo que se llamó Nueva Ola del Heavy Metal Británico.

Storms of War: Katana no viven solo de la herencia de Iron Maiden

Este joven quinteto acaba de editar su segundo larga duración, Storms of War, un álbum que presentaron hace unas semanas en su gira española como invitados de Hardcore Superstar. Katana ofrecieron un pequeño repertorio con temas de sus dos discos y la verdad es que, para sorpresa de propios y extraños, nos quitamos de repente treinta años y volvimos a nuestra época de colegio.

Porque Katana manejan a la perfección todos los tics del heavy metal clásico: los pantalones de espuma que veíamos a Steve Harris, los brazaletes con pinchos que puso de moda Rob Halford, y unos temas superépicos que en Storms of War siguen la estela de su debut de 2011, Heads Will Roll.

Pero no solo de Iron Maiden viven los suecos, ese comienzo de ‘The Wisdom of Edmons’ les delata, además tienen claras influencias de los Saxon y Judas Priest de los primeros ochenta y de los primeros Accept con Udo Dirkschneider al frente. Y si a toda esa propuesta sónica le sumamos unas letras inspiradas en el Japón Medieval de los antiguos emperadores y samurais tenemos una ecuación cuando menos atractiva.

Maiden, Judas, Saxon y Accept agitados con letras inspiradas en el Japón Medieval

Storms of War, que sí merecería una edición limitada en vinilo por lo espectacular de su arte gráfico, no podemos decir que tiene un sonido vintage, al contrario que en los ochenta este disco suena como un cañón. Para ello el grupo se puso a las órdenes de Andy LacRoque, guitarrista de King Diamond, para dar forma a uno de los álbumes del año de heavy metal clásico, sin etiquetas, el de siempre.

El comienzo ‘The Reaper’, cuyo título homenaje indudablemente al tema de Judas Priest e incluso tiene partes melódicas que son todo un homenaje al dúo Tipton/Downing y al propio Halford, ese fraseo y agudos de Johan Bernspång. Y esa es la sorpresa inicial, después llega ‘Wrath of The Emerald Witch’, que es cien por cien Maiden. Pero lo mejor de todo es que es un tema que tiene un estribillo superpegadizo.

‘Kubilai Khan’ tiene ese porcentaje épico que hace tiempo, mucho tiempo, perdieron Iron Maiden. La saga de este personaje histórico de lejano oriente la convierten en un himno que no debe de faltar en ninguno de sus conciertos. Saxon renacen en la sangre vikinga de los suecos en ‘The Samourai Returns’, en el que Katana vuelven a dar en el clavo con esos fraseos y melodías con los que algunos crecimos.

‘Cry of The Edge Forever’ y esa combinación de voces limpias y agudas vuelve a resultarnos familiar, pero el quinteto logra reactualizar un sonido que creíamos fosilizado en el siglo pasado. Después ‘No Surrender’ es una medio tiempo epiquísimo y no es una versión sino un tema propio en el que Katana. El vocalista se mueve como pez en el agua también en registros medios.

7.7/10

‘In The Land of The Sun’ tiene una intro con una melodía basada en guitarras limpias y parece que estamos antes un tema folk pero enseguida el grupo acelera de cero a cien y lo convierte en otro imprescindible del álbum; lo mismo sucede con ‘The Gambit’ y ‘Modesty Blaise’, dos temas supermelódicos que entran a la primera.

 

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