Kate Nash — Girl Talk: para qué coger el camino fácil si hay uno difícil

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Un día eres un niño, o un adolescente; escuchas la música que te da la gana, sin ningún tipo de complejos, y tienes claro que eso que escuchas es lo que te gustaría hacer si algún día tuvieras esa banda que siempre has soñado.

Pongamos que tu sueño se convierte en realidad; que consigues montar esa banda y eres capaz de lanzar uno o dos discos sin llegar a abandonar la despreocupación y la falta de complejos de la adolescencia. Pero un día maduras, y te das cuenta de que quieres hacer borrón y cuenta nueva; que lo que escuchabas y te influía y lo que has estado haciendo hasta entonces te saca los colores. Sabéis de qué os hablo, ¿no? Pues también lo sabe Kate Nash.

Eso, o que ha visto claro que, tras su prescindible segundo disco, My Best Friend Is You, no quedaba otro camino que olvidarse del pasado y ser sincera con una misma, y eso es exactamente lo que ha hecho la británica con este tercer álbum de su carrera, Girl Talk.

Kate Nash, la chica del Brit, se hace mayor

Para empezar, se ha olvidado de su pop travieso y escaso de guitarras en favor de teclados de los comienzos, o al menos casi por completo, donde apenas si tenía hueco para salir de debajo de la sombra de su aventajada contemporánea Lily Allen, que ha estado siempre ahí, para hacer odiosas comparaciones, por mucho que aquel Made Of Bricks le valiese incluso un premio Brit.

Por supuesto, el sonido brit también se ha quedado en su tierra, ahora que Kate ha decidido mudarse a Los Angeles, a California, la tierra de las oportunidades, donde ya de paso ha abrazado sin problema alguno una actitud de riot grrrl que ya apuntaba maneras antes (como por ejemplo escuchamos en ‘Under-Estimate The Girl’ (Youtube), no incluida en este nuevo trabajo) pero aquí se destapa junto a un feminismo sin tapujos, exhibido desde las letras, el título del álbum o incluso por el hecho de que todos los instrumentos en los quince cortes del disco hayan sido tocados por mujeres.

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Esto no sale porque sí, claro, y en este disco hay mucho de despecho, de desamor que precisamente es por lo acaba de pasar Kate Nash, que acaba de romper con su novio. Eso si, en lugar de tomárselo como suelen hacer las chicas de su edad, ella ha pasado de irse a llorar sobre la almohada y ha preferido reflejarlo en canciones con letras como “don’t tell me who to be… I’m living just for me and not for what you might write about my head and body” o “it doesn´t matter how much I have to drink, I still feel the same”.

Pero, ¿en qué se refleja el cambio de esta Nash respecto a la de sus dos discos anteriores? Básicamente, las melodías pop que teníamos en sus primeros trabajos siguen ahí, subyacentes bajo nuevos arreglos e instrumentos, pero es precisamente gracias a esa nueva instrumentación, básica, de guitarras distorsionadas, bajos y baterías, a caballo entre el punk y el garage, e incluso dejándose caer por el grunge y a una actitud mucho más rebelde que de costumbre gracias a lo que consigue parecer una artista completamente nueva y diferente.

Girl Talk: y el pop se hizo punk

La mejor baza la juega sobre todo con esa simpleza en los instrumentos y con una voz que parece mucho más preparada para gritar hasta la extenuación de lo que habríamos pensado al escuchar ‘Foundations’ o ‘Pumpkin Soup’ y que nos hará preguntarnos si realmente estamos ante la misma cantante. Lo estamos, y no hay más que escuchar con un poco de atención, por ejemplo ‘Fri-end?’ e imaginársela con menos guitarras y algún que otro teclado para verlo.

Pero como si de una esponja se tratara, la cantante ha sabido empaparse de todo lo que podía a aquel lado del Atlántico, como demuestra la guitarra surfera de ‘Death Proof’, la inspiración en los Hole de Courtney Love en ‘Sister’ o los toques hip-hop de ‘Rap For Rejection’.

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Pero si la sencillez de melodías e instrumentos es posiblemente la mejor baza de Girl Talk y lo que le da ese carácter gamberro y punk, posiblemente lo que más juegue en su contra sea una excesiva duración, con demasiados temas, 15 en total, que se salen de lo que esperaríamos de un disco de estas características y que hacen pensar en prescindibilidad, así como un exceso de minutos en algunos temas que deberían jugárselo todo a la carta de la concisión, como mandan los cánones en este estilo.

De cualquier manera, son leves defectos que se perdonan fácilmente porque se agradece que, en lugar de seguir la vía fácil, la de volver a probar suerte en el mundo del pop, donde con uno o dos temas pegadizos que den de lleno en la diana del mainstream puedes hacer funcionar perfectamente un disco mediocre o directamente malo, Kate Nash haya preferido coger el camino difícil.

Un giro de 180 grados,hacia un estilo que por ahora sólo había insinuado con sus letras rebeldes, por el que, hasta el momento había pasado de puntillas en sus dos disco anteriores, pero que ha sabido hacer suyo sin mayor problema, consiguiendo sonar mucho más punk y siincera que muchos de los que hoy por hoy en ese género parecen simplemente dedicarse al postureo. El cambio le ha sentado bien y además nos devuelve a una Nash más honesta que nunca: ¿se le puede pedir más?

Girl Talk, tracklist

01. Part Heart
02. Fri-end
03. Death Proof
04. Are You There Sweetheart
05. Sister
06. OMYGOD!
07. Oh
08. All Talk
09. Conventional Girl
10. 3AM
11. Rap For Rejection
12. Cherry Pickin
13. Labyrinth
14. You’re So Cool, I’m So Freaky
15. Lullaby For An Insomniac

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