“Katy B Little Red” src=”http://img.hipersonica.com/2014/02/katy_b-little_red.jpg" class=”centro_sinmarco” />

Han pasado tres años desde que Kathleen Brien debutara. Tres años en los que, en parte gracias a ella, el dance ha retomado el mainstream y se ha mezclado más que convenientemente con elementos de la electrónica underground británica. No es un fenómeno nuevo, pero si que ha venido a refrescar una enrarecida atmósfera pop en la que no hay mucho donde elegir más allá del R&B más “clásico” y el pop electrificado por los productores clónicos que asolan el panorama internacional.

Tres años y Katy B sigue con la misma misión, la de hacer un pop más digno, y a ser posible, que se pueda escuchar en las pistas de baile, sin necesidad de meter al “DJ” de turno en asuntos de remezclas, aunque sin hacerle ascos a estas en caso de que las haya, porque su música se sigue prestando al más puro manoseo.

Sí casi todo sigue igual, pero hay algunos cambios que hacer. Eliminemos el factor sorpresa que todo debut puede tener de la ecuación. Saquemos también fuera el componente dubstep de On A Mission. Cambiémoslo por algo de house y deep y pongamos unas cuantas baladas más centradas en el pop, y ya tenemos Little Red, lo nuevo de la veinteañera de roja melena, que parece querer volver a salirse de los esquemas, ahora que el dubstep se ha convertido en algo demasiado vulgar.

Katy B, madurando y picando un poco de aquí, un poco de allá

Es cierto; aunque ahora sus letras son más maduras, la música de Katy B ha bajado al más mundanal pop, envuelta en arreglos dance, de uno u otro estilo y con un enorme componente de R&B, sí, pero pop al fin y al cabo. Y aunque el “componente refrescante” de su debut ha desaparecido junto con el efecto sorpresa y las atmósferas dubstep, lo importante de Little Red no es que sea capaz de acercar el mainstream al underground, sino lo contrario; llevar esas raíces underground a una mayoría que hasta hace no mucho no se hubiera acercado a ellas ni por casualidad; esa es la misión de Katy, ¿no?.

En cierto modo, sí,esa podría ser la visión altruista que le podríamos adjudicar a esta chica, aunque claro, no parece que esos sean sus únicos propósitos, ni mucho menos. Porque más allá de sacar un poco más a la luz ese underground que la inspiró en un primer momento, parece claro que lo que hace en Little Red es simplemente mostrar su forma de entender el pop y la pista de baile; exponer su voz, que de paso sea dicho, sigue tan en forma como en el debut, y dejar claro que ella trata de llegar al mismo sitio que Adele, a los puestos más altos de todo tipo de listas, pero por caminos diferentes y sin abusar del azúcar.

Fue Katy la que abrió el camino en 2011 con On A Mission para que el dance retomara las listas tras años de ser ignorado. Allanó el terreno para que gente como Disclosure o Rudimental reinaran en las listas británicas a sus anchas el pasado año, y ahora vuelve para reclamar ese lugar que sólo parecía haberles prestado, y, sobre todo para llevar un poco más allá la fórmula bailable de ambos dúos con un componente más pop todavía; con más letra y más sustancia, con historias detrás de los beats y estribillos que dar a cantar al público.

Little Red, el pop mainstream bien entendido

Para hacerlo realidad, Katy se ha dejado arropar otra vez por Geeneus, y ha dejado atrás a los productores de la anterior ocasión para rodearse de otros productores y colaboradores como The Invisible Men, George Fitzgerald, Sampha, Joker, o Guy Chambers, que sorprende enormemente, acostumbrados como estamos a su “lado más crooner” junto a Robbie Williams y que aquí nos muestra que es capaz de meter mano a las pistas, como con uno de los trallazos iniciales, ‘5 AM’ que hará a más de uno añorar los tiempos en que 2 Unlimited o Snap! eran los reyes de las pistas con esta especie de revisión actualizada.

Pero Chambers no sería el mismo si no fuera a base de baladas, (‘Feel’ o ‘Angels’ están en su nómina) y a él precisamente le debemos uno de los temas que ya han sido single y que marca uno de los puntos álgidos del álbum, ‘Crying For No Reason’, en el que retoma la temática que Robyn hiciera suya en ‘Dancing On My Own’ y le da un nuevo punto de vista. Katy nos habla aquí de sentimientos que se mantienen ocultos durante demasiado tiempo y se envuelve en elegancia gracias a unos sintetizadores que marcan la diferencia y alejan lo inimaginable a Chambers de todo el baladeo que le conocemos junto a Williams, convirtiéndolo en uno de esos himnos perfectos para despedir al personal de la pista de baile a altas horas de la madrugada.

Pero no van por el downtempo de ‘Crying For No Reason’ todos los tiros de Little Red, y Katy B lo deja claro con la declaración de intenciones que suponen los dos primeros disparos, el ya comentado ‘5 AM’ y ‘Next Thing’, uno de esos hits instantáneos, que entran directos, a la primera escucha y que dejan grabado a fuego su sabor noventero firmado por The Invisible Men.

Todo un acierto rescatar ‘Aaliyah’ de aquel Danger EP, que junto a Jessie Ware, homenajea a la desaparecida cantante y modelo a la vez que se inspira en la letra de la clásica ‘Jolene’ de Dolly Parton para hablarnos de esas luchas encarnizadas que ocurren en silencio, entre mujeres, alrededor de una cabina de DJ.

Volviendo a la pista de la forma más descarada, ‘I Like You’ viene con el sello de George Fitzgerald y es otro de los hits incuestionables del disco, y quizás uno de los temas que más sigue la línea de éxitos del anterior trabajo, aunque a partir de aquí, la cosa se relaja un poco y el medio tiempo y la balada se adueñan del cotarro.

No le haríamos ascos a algún hit extra…

Precisamente, ‘All My Lovin’’ es a la vez balada y antítesis de ‘Crying For No Reason’ por su escasa posibilidad de convertirse en un himno y por destacar por poco más que por su cuidada producción. ‘Tumbling Down’ nos saca un poco del bajón en que nos dejaba la anterior, aunque la cosa no termina de remontar hasta que escuchamos ‘Everything’, que viene a romper tendencia siendo otro tema house con inspiración en los 90. Se encarga además de poner punto y final a la vertiente verdaderamente bailable de Little Red y deja con ganas de más.

Aunque por suerte, la cosa se apaga gradualmente y ‘Play’, junto a Sampha, con su luminosa producción puede considerarse un buen rescoldo, y ‘Sapphire Blue’, tampoco desentona con el resto de la colección, y, con su crescendo por momentos es otra buena muestra de músculo y elegancia.

Y ese crescendo el que se adueña del final del disco, como muestra la, al principio discreta ‘Emotions’, al convertirse en una fiesta 2step hacia su tramo final, o ‘Still’, que viene a ser lo que cualquiera podría esperar de una Adele más urbana, ya que, de hecho, está escrita por Fraser T Smith, que también ha compuesto alguno de los temas de ésta y que, aquí se convierte en el nexo perfecto entre la balada pop y los arreglos electrónicos más cuidados.

7,9

Katy B — Little Red

Así que, en resumidas cuentas, estamos ante una evolución lógica en el sonido de Katy B. Es más o menos la que se está viviendo en la escena británica, que parece forzada a abandonar con la urgencia del barco que se hunde un dubstep que ya comienza a hacer aguas demostrando que fue otra de tantas modas británicas pasajeras.

Pero Katy se agarra a un buen bote salvavidas en este Little Red y el resultado no se puede considerar más que notable, demostrando que se puede madurar y a la vez puede uno jugar en continuos escarceos entre el pop para mayorías y el sonido elegante y con clase. Es toda una señal de que aún le queda mucho por decir a esta chica de 24 años.

01. Next Thing
02. 5 AM
03. Aaliyah (feat. Jessie Ware)
04. Crying for No Reason
05. I Like You
06. All My Lovin’
07. Tumbling Down
08. Everything
09. Play (feat. Sampha)
10. Sapphire Blue
11. Emotions
12. Still

Lo mejor

  • Little Red demuestra el pop se puede mezclar con casi todo, y que no hace falta prostituirlo con esa electrónica ramplona de la EDM para ser sinónimo de éxito con un mínimo de calidad
  • Con Little Red, Katy B demuestra que sabe adaptarse y no quedarse encasillada en un único estilo
  • ‘Crying For No Reason’, ‘Next Thing’

Lo peor

  • Le falta algún hit incontestable más, en la línea del anterior disco
  • Que ‘What love Is Made Of’ se haya quedado fuera del listado
  • El tramo final del disco baja demasiado de vueltas
  • Lástima que alguno de esos temas más bailables, aunque no sean del todo brillantes, se hayan quedado sólo para la edición deluxe

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