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Kayo Dot — Coffins On Io

Considerado como el cuerpo celeste de mayor actividad sismivolcánica de todo el Sistema Solar, Ío parece un entorno perfecto hacia donde dirigir las estrafalarias chanzas de una banda como Kayo Dot. Su ausencia de agua, nubes de gas tóxico que alcanzan los 300 kilómetros de altura, un periodo rotatorio muy corto, el cual aumenta su campo magnético ya de por sí grande por su gran núcleo férrico, y el influjo de dos compañeros de viaje, constituyen un ecosistema ideal para ubicar en él una historia de perversiones, perdiciones y erudiciones como la que Toby Diver nos dedica, una historia que descoloca por su contenido, su forma y por lo que significa dentro de un todo como es la carrera de una banda única como Kayo Dot.

Más digerible que Hubardo (Ice Level Records, 2013) (hablar de accesibilidad al respecto de los de Boston es como para estar riéndose durante semanas), este Coffins on Io (The Flenser Records, 2014) descoloca tanto a iniciados como a profanos, destroza referencias al pasado y dibuja un paisaje que remite metafóricamente a la perfección al más impresionante de los satélites de Júpiter. Para la ocasión el avantgarde se torna mucho menos evidente, quedando las trampas fuera del imperio del detalle y disimuladas en el reino del concepto, en una apuesta que parece imposible hasta para una banda como Kayo Dot.

Toby Diver, Phillip K. Dick y sus locuras

El propio Toby Diver nos pone en situación aludiendo a Blade Runner como referencia visual, pero en Coffins on Io la historia no habla de replicantes ni de androides que sueñan con ovejas mecánicas. El sexto álbum de Kayo Dot traslada la irreverencia instrumental al aspecto letrístico, nos sumerge en un juego de metáforas y embustes que versan sobre la muerte y la agonía, que plantean un presente en el que la distopia más cruda se ha vuelto realidad y para el cual la única escapatoria es acceder a un estado ecsomático contínuo, sin recipiente para la mente pero con ataúdes como lugar de encierro para nuestro cuerpo.

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Vagando nuestra mente por parajes inhóspitos las referencias se agolpan y se solapan como fruto de la confusión en la que Kayo Dot nos someten. A veces los The Cure de Disintegration, otras unos Depeche Mode de farra por Grindr y generalmente una New Wave que visita al Post Punk a lomos del LSD, el juego versa tanto sobre atmósferas como sobre sensibilidad instrumental y vocal, transmutando géneros o destrozándolos a su antojo pero logrando que el conjunto sea increíblemente adictivo, escondiendo una complejidad que existe pero que acertadamente se hace mucho menos evidente.

Kayo Dot juegan con la línea que separa la genialidad de la horterada y salen indemnes

No son pocos los momentos en los que Kayo Dot corren desbocados destrozando los límites de la ortodoxia, pero el conjunto de Coffins on Io logra compensar momentos que para los más cerrados de mente pueden llegar a rozar lo risible. Gran culpa de esto, y mérito, tiene la garganta de Toby Diver, la cual escupe un alegato formal que podría haber sido firmado por el George Michael más homo o el Bono de Achtung Baby. Los norteamericanos corretean de forma traviesa por esa estrecha línea que separa la obra maestra de la horterada, y es muy probable (y comprensible) que para la mayoría de vosotros se hayan pegado una buena hostia.

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Sin embargo el que consigue entrar en el juego que Kayo Dot plantean acaba hipnotizado por un canto de sirena que alude tanto a infaustas realidades como a torsos peludos, cuartos oscuros y miembros erectos. Coffins on Io es un álbum a odiar por muchos y a amar por muy pocos, es un disco estravagante y estrafalario, que aparenta una realidad domesticada mientras te sumerge en un entorno de hipoxifilia y dilatación mental.

9.1/10

Entiendo perfectamente a todos los que acaben odiando un disco como éste, a todos los que se rían de mi por considerarlo como uno de los grandes discos lanzados en 2014. Ahora bien, respetémonos, que cada uno tiene sus preversiones y Coffins on Io ha sido la mía durante estas últimas semanas. Y no veáis lo que la he disfrutado.

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