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Keaton Henson — Romantic Works

Hace no mucho os describíamos a Keaton Henson recordando el Tokio Blues de Haruki Murakami. Dibujando castillos de naipes que derrochaban fragilidad, que te hacían contener el aliento y que, poco a poco, tomando como punto de inflexión aquella gloriosa ‘Don’t Swim’, nos ganaba para la causa. Seguramente para muchos no era más que otro cantautor folk, de aire triste, compatible con algún trastorno de la salud mental (cosa bastante acorde con la realidad, por otra parte), pero que acababa atesorando un poder de atracción realmente brutal. Una voz, una guitarra acústica que sólo se electrificaba en alguna contada ocasión. Poco más tuvo aquel Birthdays que ofrecer, y poco o nada más necesitó para secuestrarnos el alma. Desde entonces hasta ahora, hemos permanecido ignorantes de los nuevos quehaceres del londinense, más allá de algún libro publicado con sus ilustraciones. Tanto es así, que hasta los muy escasos seguidores con los que cuenta ignorábamos el advenimiento de Romantic Works, el tercer trabajo de Keaton Henson, de la mano de Ren Ford.

Romantic Works dándonos una bofetada

La RAE define bofetón, básicamente, como una bofetada propinada fuertemente. Además, explica que también es un bofetón un artilugio que se usa en magia y teatro y que, girando rápidamente sobre su eje, hace desaparecer cosas. Ese término está en desuso. Coloquialmente, se utiliza bofetón como término para explicar que algo te pilla por sorpresa, te hace caer de donde tan seguramente te encuentras sentado, sin necesidad de agredir propiamente. Lo que Keaton Henson, el conmovedor artista enfundado en su acústica, ha hecho en Romantic Works ha sido darnos un inmenso bofetón. Como si nada, ha dado un salto estilístico mayúsculo, pasándose a la neoclásica, y haciéndose acompañar de Ren Ford, con piano y violín como protagonistas absolutos. Peligro de muerte, dirán algunos. Y dirán bien, triple salto mortal hacia una forma de trabajar que no dominas (o eso creíamos), una bomba que tiene alto riesgo de explotar en tus propias manos. Claro que lo bonito de todo esto es cuando te pegan un buen bofetón.

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Te acercas a Romantic Works creyendo que su título es tan obvio que hasta da casi pereza. Casi piensas que no tienes fuerzas para hacerlo. Uno tiene un tope de aguante en cuanto a voz lastimera y quejas de lo malas que han sido las mujeres a lo largo de tu vida. Esperas los arpegios de Keaton Henson adueñándose de tus oídos, pero te encuentras con ‘Preface’, unos cincuenta segundos indefinidos, de cuerdas afinando, inconexión sonora que poco o nada te ayudan a saber de qué palo va a tirar Keaton Henson por aquí. Entonces escuchas unos pasos. Esos mismos pasos que daban principio y final a Birthdays, y que nos acercan a ‘Elevator Song’. El bofetón llega aquí. Un piano desnudo, un acorde repetido eternamente, y unos arreglos de cuerda con violín, viola y contrabajo. Una pieza enorme, que dibuja en tu imaginación a una solitaria bailarina jugando a trazar perfectas líneas de sus medias blancas en forma de infinitos círculos sobre fondo de manto negro. ¡Qué bien le sienta a uno llevarse un bofetón de vez en cuando!

Romantic Works: el rollo neoclásico de Keaton Henson

Y así, con piano y sección de cuerdas piensa Keaton Henson ventilarse su rollo experimental. Ni una sola letra, un juego a banda sonora que estaría a la altura de los grandes del género, y que mira cara a cara a bestias como Jóhann Jóhannsson. Sin inmutarse, como si toda la vida la llevase preparando este momento. Salir de una esquina, entre risas, y decir que lo de hasta ahora era un entretenimiento, que donde él quiere llegar es a sitios como ‘Healah Dancing’ o ‘Field’, que parecen guardados en un cajón del que sólo podrían salir bien protegidos, en un paño que haya visto décadas pasar sin perder de vista su misión de proteger tales joyas. Poco más de media hora que le llega de sobra a Romantic Works para encogernos el corazón, de la mano de obras tan delicadas como ‘Josella’, mucho antes de que consigas vencer el estupor en el que todavía andas inmerso, y que, en realidad, no te abandonará hasta que su sonido cese. Sobrecogido, boquiabierto y sin creerte gran cosa lo que en realidad está ocurriendo.

https://www.youtube.com/embed/uaG6gkhVQTI

9.2/10

Y para todos aquellos que no hayan conocido previamente a Keaton Henson, Romantic Works será, simplemente, un disco fantástico. Sin bofetones ni leches, sólo nueve piezas (ocho, en realidad), de composición rotunda aunque frágil. Que harán temblar las piernas del más aguerrido utilizando las flechas sin arco de ‘Pretichor’, húmedas bajo una lluvia épica, o con el piano de ‘Earnestly Yours’, una de las mejores y más bellas canciones escritas por Keaton Henson nunca. Aunque tiene poco de coherente separar Romantic Works por piezas, y no tratarlo más bien como un proyecto de personalidad única y unificada, abriendo ahora la incógnita de a qué se dedicará Henson en el futuro, si a volver a enfundarse una guitarra que le había reportado un modesto éxito (principalmente en Gran Bretaña), o si a seguir explorando este clásico experimento que ha dejado media hora digna de recordar durante meses. Si lo somete a referéndum, ahora mismo mi voto estaría entre los indecisos, y abogaría por una de cal y una de arena. Parece que él, en todo caso, tiene las cosas muy claras. Si no, uno no concibe que se haya sacado de la manga Romantic Works.

Keaton Henson en Hipersónica

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