Kele — The Boxer: un disco aburrido y sin punch para agotar la fe en Kele

A Kele le creí un tipo listo mucho antes de este The Boxer con el que ha decidido debutar en solitario. No ya inteligente, sino listo: capaz de saber hacia dónde llevar su carrera musical: la insufrible grandilocuencia del segundo disco de Bloc Party, A Weekend In The City, o la irrelevancia en la larga distancia del tercero, Intimacy, me demostraron que quizás no lo fuera tanto. Sus directos más recientes con Bloc Party ya aclararon por completo: Kele no sabía por dónde ir y Bloc Party se le estaba haciendo demasiado pesado hasta para sí mismo.

Por eso se supone que lanzarse en solitario debería haber sido una buena noticia: a lo mejor la culpa de todo estuviera en la dinámica del grupo, en la certeza de que no iban a superar su debut, el magnífico Silent Alarm, ni siquiera yéndose por la tangente bailable. Además, la esperanza no estaba del todo perdida: incluso en sus peores momentos, Bloc Party podían sacarse muy buenos singles.

Kele, con esto bailar no vamos a bailar

Pero Kele ha volado y se ha sacado este The Boxer en solitario, que por mucho que tenga título y portada pugilística tiene cero punch y no es capaz de vencer con un KO directo. ¿Qué single bueno extraemos? ‘Tenderoni’ es un latazo que ni de subidón, oigan. Bueno, igual de subidón chungo, sí… ¿Y ‘Everything You Wanted’? Vale, quizas ésta sí. ‘Rise’ puede que también, pero ya yendo de perdonavidas o esperando que lleguen Justice a poner orden.

Si no gana en el golpeo, mucho menos puede hacerlo por KO técnico: no, The Boxer no crece con las escuchas, sino que se hace aún más insufrible. Al final, el viraje electrónico de Kele machaca las mejores virtudes del cantante: las bases aburren o, directamente, dan vergüenza ajena (‘The Other Side’); su voz está tan hiper-tratada que es incapaz de transmitir la más mínima emoción y la mayoría de los temas están esperando a alguien que les haga un buen remix para intentar salvarlos de la quema. O sea que tampoco funciona como divertimento privado, para escuchar en la intimidad del hogar.

3/10

Kele, con The Boxer, ya no llega ni a la categoría de bluff, se ha quedado en la poblada zona de tipos que parecían talentosos, pero al final resultaron de una normalidad aburrida e insufrible. Personalmente, ya no veo posibilidad de redención: se me agotó la fe de tanto usarla.

En Noctamina | Crítica de Kele — The Boxer